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miércoles, 9 de julio de 2014

JARDINES SECOS DE BAJO MANTENIMIENTO

ARTE Y JARDINERÍA DISEÑO DE JARDINES

Diseño de jardines



Incluso aquellos de nosotros que tenemos la suerte de vivir en un clima seco y cálido toda nuestra vida, quizá no podamos dedicarle tanto tiempo al jardín como nos gustaría. pero hay muchos que visitan a su hogar de vacaciones, en el Mediterráneo, por sólo un breve período cada año, y no necesariamente quieren contratar a alguien que les cuide el jardín mientras están fuera. A la vez, sin embargo, les gustaría tener un área ordenada y atractiva alrededor de su casa. Durante la ausencia del jardinero, la tarea crítica que más probablemente se abandone es la de regar. Afortunadamente la falta de agua no elimina la posibilidad de lograr un jardín atractivo.

Después de todo, cualquier terreno silvestre es un jardín natural de
bajo mantenimiento. Los únicos jardineros que hay en una colina mediterránea, por ejemplo, son las ovejas, el único abono su estiércol y la única irrigación la lluvia. pero cuántas plantas maravillosas se pueden encontrar allí: olivos retorcidos de unos mil años de edad; algarrobos torcidos, verde oscuro; almendros que sueltan los pétalos a sus pies a principios de primavera; jara, retama, gomones, romero y tomillo, todos ellos sobreviviendo en el matorral rudo y desatendido.

Por lo tanto, si ha heredado un terreno silvestre, no lo limpie de plantas en absoluto hasta que esté seguro de cuáles de las plantas ya existentes pueden servirle como parte de su plan. Haga su diseño en torno a los pinos, olivos, lentiscos, aladiernos y labiérnago. Si se podan cuidadosamente y se les da forma, si se les aplica un abono completo y se eliminan las malas hierbas de su base, le sorprenderá como responden. Mientras más deformados y retorcidos sean los olivos, los algarrobos y encinas, más carácter tendrán una vez podados y abonados.

Los arbustos se pueden podar para crear interesantes formas redondeadas. Se pueden abrir sendas a través de grupos de árboles silvestres. Asegúrese, sin embargo, que el ramaje de las plantas permita el goteo del agua hasta las raíces y que las plantas vecinas puedan aprovecharse del agua cuando llueva.

Aunque decida conservar una parte del terreno silvestre en su
forma original, es casi seguro que deseará incrementar las plantas existentes con variedades de jardín cultivadas. Y puede que sienta la tentación, si tiene un buen abastecimiento de agua, de pensar que puede cumplir sus necesidades de riego mientras está ausente mediante un sistema de riego automático.

Esto es posible en teoría, pero según mi experiencia en la región mediterránea, es casi imposible crear un sistema de riego a toda prueba que sea efectivo y riegue su jardín sin su supervisión durante más de una semana seguida. Los fallos en la electricidad dañan a los controladores, los animales sueltos estropean los microtubos y, si tiene riego elevado, que sí funciona eficientemente durante su ausencia, a su regreso se encontrará con un importantísimo problema de malas hierbas.

A menos que usted pueda encontrar a alguien que venga una vez cada dos semanas para dar un buen riego a todos los árboles y arbustos, sólo deberá elegir las plantas que resistirán los críticos meses de verano en que las condiciones se asemejan a las de un desierto. Los cactus, las crasas y muchas de las palmeras están bien adaptadas a la sequía.

Conserve tanta humedad como pueda plantando árboles altos, como el ciprés (Cupressus sempervirens). El jardín quedará protegido de los vientos que deshidratan, y , aparte, la sombra del árbol mantendrá la temperatura más baja en verano y reducirá la evaporación. El ciprés es ideal para este propósito: es estrecho y alto, con lo cual hace una sombra larga, y sus raíces no absorben muchos nutrientes y agua, con lo cual puede sembrar otras plantas justo en su base.

Las barreras contra el viento son efectivas a una distancia de algo
como diez veces su altura en la dirección en que sopla el viento, y tienen una máxima eficiencia si dejan filtrar más o menos un 40 por ciento del viento, evitando así la turbulencia. Por lo tanto, siembre los cipreses columnares apartados entre sí unos 2.5 metros, para dejar suficiente espacio entre ellos cuando estén maduros, o bien plante a la mitad de esta distancia y arranque uno de cada dos árboles cuando comiencen a crecer demasiado juntos.

En un jardín realmente seco, un césped es impensable. Lo sensato es hacer la inversión de comprar pavimento o rayuelas de buena calidad para grandes áreas del jardín -ambas son mejores que las gravillas para mantener el jardín libre de malas hierbas-. El pavimento se puede escalonar para hacer varios niveles si su
terreno tiene pendiente, y proporcionará áreas atractivas para pasear o sentarse. Aunque el gasto inicial es alto, las ventajas prácticas, a largo plazo, de las superficies tan poco exigentes hacen de ellas una buena inversión.



El uso de arbustos bajos de poco mantenimiento para tapizar el suelo, es una solución que muchos prefieren. hay disponibles muchas hierbas y arbustos atractivos, incluyendo hiedras, que taparán el suelo, sofocarán la competencia y le ahorrarán trabajo al jardinero.

Todas las plantas tapizantes requieren un grado de riego, escarda y poda periódica, aparte del abonado y el replantado ocasional de lugares donde se hayan muerto. Aún así son relativamente poco exigentes, y son una alternativa efectiva a las grandes zonas pavimentadas.


Fuente: El jardin Mediterráneo. Hugo Latymer.
Ed. Blume



lunes, 23 de junio de 2014

DISEÑO DE JARDINES. Seleccionar un estilo

ARTE Y JARDINERÍA DISEÑO DE JARDINES

Jardines Mediterráneos




Seleccionar un estilo

Los dos grandes estilos de jardín de la región occidental del Mediterráneo han tenido un impacto inmenso sobre el diseño de jardines.

El primero, el árabe alcanza su expresión más sublime en los
jardines de la Alhambra de Granada y del Alcázar de Sevilla, y se basa en el jardín islámico tradicional. En éste, el jardín se divide en cuatro con canales de agua -representando los cuatro ríos de la vida-, creando un diseño en cuatro partes que ha tenido eco en los jardines de todo el mundo occidental. El estilo llegó a España con los árabes desde África del Norte.

El segundo estilo, de concepto totalmente diferente, pertenece al Renacimiento italiano, que enfatiza el equilibrio y la proporción. Llenos de estatuas, balaustradas impresionantes, terrazas, escalinatas, fuentes y estanques, estos jardines son dramáticos y formales.

Mientras que el estilo árabe es íntimo, diseñado para el uso de las personas, sin esculturas o adornos, el jardín renacentista italiano está hecho para asombrar, para admirar y maravillar a quien lo contempla. Ambos estilos se han adoptado y adaptado en países mucho más allá de la región mediterránea.

La influencia islámica, por ejemplo, es evidente no sólo en los jardines del Taj Mahal, sino también, a través de los conquistadores españoles, en los jardines de Sudamérica. La influencia de los grandes jardines ityalianos llegó primero a Francia, donde se evidencia mucho en Versalles, y luego a Inglaterra, donde se puede ver, por ejemplo, en los jardines de Powis Castle en Gales. La influencia italiana también es aparente en los jardines relativamente recientes de Blake House, en California.

Los jardineros actuales rara vez pueden permitirse el gasto que implica emular los florilegios del Alto Renacimiento italiano, aunque los elementos de este estilo son evidentes en los detalles -fuentes, esculturas, adornos- que decoran los jardines del mundo
entero.

El estilo árabe es mucho más accesible y práctico. Aquí vemos la manifestación terrenal del Jardín del Paraíso que les promete el Corán a los fieles: un lugar donde la "sombra extensa", las "fuentes de agua corriente" y los "frescos pabellones" ofrecen deleite y refresco.

Jardines de patio

Los patios separados y las divisiones cerradas con setos, muchas veces sin relación entre ellos y sin una organización obvia, son típicos de los jardines árabes en el sur de España. Reflejan la influencia de un pueblo desértico para el cual los pequeños espacios cerrados -aunque sólo fuesen una tienda- proporcionaban un grato refugio, a salvo del calor y los peligros de un vasto e inhóspito desierto.

Similarmente, en las regiones mediterráneas de Europa, el Oriente Medio y el oeste de Estados Unidos, los patios proporcionan privacidad y sombra, un sosiego cuando el calor del sol de mediodía es implacable. El contraste entre este refugio y el calor y polvo del paisaje circundante se hace aún más delicioso si se introduce el agua. Burbujeando en un bol, cayendo en cascada desde una pequeña fuente, reposando profunda, oscura y quieta en un pozo central o sencillamente reflejando el patio que la rodea, la mera presencia del agua refresca el espíritu.

Cuando diseñe su jardín, pues, tenga en cuenta las ventajas de crear un oasis cerrado y sombreado. Seguramente lo añorará en el calor bochornoso de pleno verano. Un área así es relativamente asequible de crear y muy fácil de mantener. Tampoco requiere mucho espacio. Por ejemplo, usted puede pavimentar una zona tan pequeña como 5 m2 y rodearla con un seto de ciprés. Agujeree el
seto para hacer entradas arqueadas y coloque un par de bancos cómodos dentro. Añada, si lo desea, un arbusto de flor cultivado en maceta y un pequeño estanque elevado.

Puede hacer una infinidad de variaciones sobre este tema, encerrando el patio con un muro en vez de un seto, y utilizando el muro como soporte para alguna planta trepadora de vivos colores. Cree un diseño interesante de rayuelas o ladrillos para el suelo, y escoja, de la vasta gama disponible de muebles de jardín, el estilo más apropiado a su ambiente: puede ser hierro forjado, madera o uno de los excelentes plásticos modernos. Si el efecto general es armonioso, ya verá usted como se retira a reposar en este lugar tranquilo con mucha más frecuencia de la que jamás imaginó.

Si su jardín es lo suficientemente grande, podría considerar dividirlo en unas cuantas áreas diferentes e individualizadas, cada una encerrada con muros o setos.


Puede conseguir una gama de efectos, dependiendo si usa sombrías especies perennifolias, como el ciprés, o especies que florecen, tales como el durillo, y si crea espacios rígidamente geométricos o con fluidas curvas, desde una formalidad impactante hasta una encantadora informalidad.

Intente que cada área individual sea distinta, para que se experimente una sensación de novedad y de sorpresa al pasar de una a otra. Puede darle a cada una de estas "habitaciones del jardín" un tema separado: dedicar un espacio, por ejemplo, a plantas de un sólo color - las petunias y los pelargonios blancos tienen un maravilloso aspecto contra un seto de ciprés- o a plantas de una sola familia, como las rosas.

Terrazas

El propio hecho de que el clima mediterráneo sea tan uniforme y
agradable significa que el terreno, en las zonas que lo disfrutan, tiene un precio alto. Pocas personas, sean residentes permanentes o sean dueños de una segunda residencia, tienen suficiente dinero o áreas lo suficientemente grandes como para tener jardines muy extensos. Junto con los méritos concretos de cerrar el espacio que se describen en la sección de Jardines de Patio, este hecho hace que la terraza, adosada a la casa, sea una propuesta altamente atractiva y práctica.

La terraza tiene una historia muy larga, comenzando en el tiempo de los romanos cuando los ciudadanos prósperos construían sus residencias alrededor de un atrium central, o patio abierto. El área podría estar agraciada por una fuente central, o patio abierto. El área podía estar agraciada por una fuente central, y se utilizaba como una extensión de la casa que se abría sobre ella. De esta manera, se podía utilizar para el ocio o para las comidas si hacía buen tiempo.


La tradición fue llevada a toda Europa por los legionarios romanos y entró en España mediante los patios de los conquistadores árabes que provenían del Norte de África. Aunque los conceptos eran casí idénticos en sus orígenes, hoy en día los términos patio y terraza no son sinónimos.

Aquí consideraremos a la terraza principalmente como un área pavimentada que proporciona una conexión formal o informal con la casa, que sirve, en efecto, como una "sala de estar exterior". En California, las plataformas de madera (decks) suelen servir el mismo propósito.

Escoger un lugar

Si empieza desde cero, puede ser que tenga múltiples opciones para situar una terraza. Sin embargo, aparte del hecho de que ubicarla al lado de la casa tiene sentido en cuanto a convinencia y sostenibilidad, éste también puede ser el mejor sitio en términos de
la utilización de la tierra.

Si usted ha hecho cualquier construcción o reconstrucción
moderadamente extensa, el área inmediatamente adyacente a la casa es probablemente donde los obreros han dejado los escombros.
Es inevitable que la tierra esté afectada por ello, y es mucho más fácil pavimentar sobre tales áreas que no intentar mejorar el suelo para el cultivo.

Antes de elegir un sitio adecuado, también debe considerar con detenimiento como utilizará la terraza. A no ser que su interés principal sea tomar el sol, la mejor elección probablemente es un sitio que reciba la luz solar más temprana del día. Aquí, una vez pasado el calor abrasador del mediodía, podría disfrutar del atardecer y el agradable aire templado de la noche.



Fuente: El jardín mediterráneo. Hugo Latymer. 
Ed. Blume



martes, 29 de abril de 2014

DISEÑO DE JARDINES. Jardines con agua

ARTE Y JARDINERÍA DISEÑO DE JARDINES

El destello del agua añade una dimensión nueva y vital a cualquier entorno ajardinado.



Tanto en estanques ornamentales como en piscinas, fuentes o cascadas, la visión y el sonido del agua proporcionan un alivio grato respecto a la aridez de los largos y calurosos veranos. Incluso una piscina de tamaño normal puede destacar atractivamente si armoniza con el paisaje existente en el jardín.

De nuevo podemos encontrar inspiración en la obra de los árabes, maestros en crear oasis refrescantes en lugares donde la sequía estival es severa. Sus grandes jardines en el sur de España demuestran el arte de usar el agua en todas sus espléndidas variantes. Los grandes jardines italianos también incorporaban efectos de agua muy espectaculares - las famosas fuentes de la Villa d´Este son un ejemplo entre muchos.

Esta manera de usar el agua sólo es posible con un abastecimiento
abundante de agua y sistemas extremadamente sofisticados y potentes.  Cataratas, cascadas, canales de agua que corre con fuerza, altas fuentes plumosas, todo ello está pensado para asombrar, excitar e impresionar por el propio volumen de agua, el ruido y el brío de los efectos especiales.

Tales "Niágaras", sin embargo, sólo son apropiadas para una casa importante y un jardín grande. en un contexto doméstico menor no sólo serían inapropiadas sino probablemente molestas. Es mejor restringir cualquier efecto de agua que haga ruido a las áreas donde siempre hay actividad, -en la entrada de la casa o al lado de una pequeña escalinata, por ejemplo-.

En un espacio pequeño, se puede usar el agua para introducir un suave movimiento e interés: en un área cerrada por altos setos siempre verdes, por ejemplo, que de otra forma puede parecer un poco estática y oprimente. En un patio apartado o en la esquina callada de una terraza, un pequeño chorro de agua o un goteo de un bol en un estanque también añadirá una nueva y atrayente dimensión de sonido.

Cuando se usa como espejo para reflejar arquitectura o escultura el agua puede fomentar una sensación de calma. ya que incluso una onda pequeña en la superficie rompería el reflejo y la sensación de paz, es mejor limitar este tipo de usos del agua a patios protegidos.
En el Patio de los Mirtos en la Alhambra, la plantación es formal y se limita a naranjos bien formados y setos de mirto. En otras situaciones, los diseños siempre cambiantes del follaje en movimiento reflejados en el agua, pueden ser enteramente aceptables e incluso deseables.

Una alternativa atractiva a un estanque pequeño es un jardín pantanoso.

Piscinas

Hacen falta considerable ingenio y destreza de diseño para encontrar la manera de hacer que la mayoría de las piscinas encajen en el paisaje, sin chocar con él.


Las brillantes escaleras de acero inoxidable, el azul resplandeciente del agua, los gritos de los bañistas, el zumbido de las bombas y el olor a cloro no pertenecen para nada al orden visual y olfativo del jardín bien compuesto.

Aunque es perfectamente posible construir piscinas que se integren en el entorno, dándoles una forma irregular, o quizás ubicándolas bajo una roca y forrándolas de azulejos de color más natural, la mayoría de la gente sigue prefiriendo una apariencia aséptica e higiénica.

Las plantas alrededor de la piscina pueden ayudar a suavizar su
apariencia "clinica". El césped es idóneo. No sólo contribuye a reducir la artificialidad de la piscina en sí, sino que también es suave para andar o tumbarse, permite un buen drenaje del agua y no se vuelve resbaladizo ni con agua ni con aceite bronceador. No acerque el césped demasiado a la orilla, sin embargo: el pesado tráfico de pisadas y el área de la ducha pueden hacer que se vuelva desagradablemente fangoso. La hierba cañamazo es gruesa y tupida, y es la más apropiada para este propósito. Es esencial que el área inmediatamente alrededor de la piscina sea fácil de limpiar y que no resbale.

Más lejos de la orilla del agua, son aplicables dos consideraciones principales en cuanto a la elección de plantas.

La primera parece obvia, pero es sorprendente lo que a menudo se ignora: que ninguna planta que se siembre sea de un tipo que pueda herir la piel desnuda. las plantas con pinchos duros, tales como los agaves, muchas de las yucas y algunos de los aloes -además de las palmeras jóvenes, cuyas púas en la base de las hojas pueden causar serias heridas- son muy peligrosas.

Tenga cuidado, también, de no sembrar nada cerca de una piscina que suela atraer a las abejas. Por supuesto, tampoco es deseable plantar árboles o arbustos que puedan dejar caer flores muertas, hojas o corteza, ensuciando así la piscina y entorpeciendo el funcionamiento de los filtros. En su lugar, utilice plantas de follaje tales como Fatsia japonica, Schefflera arboricola y Strelitzia nicolai.



Una solución atractiva es sembrar en los alrededores de la piscina
de plantas que no sólo dan sombra, sino que también imparten una apariencia isleña y tropical, en consonancia con las aguas azules.

Las palmeras maduras, las cordilines y los bananeros son satisfactorios y dan precisamente la impresión deseada: En el caso de los primeros dos tipos de planta, sin embargo, es mejor cortar los racimos de flor para que no dejen caer los pétalos. las hojas o bien caen enteras, y son fáciles de recoger (como en el caso de las palmeras Phoenix) o bien permanecen como una densa maraña alrededor del tronco (como en las palmeras Washingtonia). esta maraña se puede dejar o se puede hacer quitar periódicamente por un experto.


Fuente: El Jardín Mediterráneo. Hugo Latymer. Ed Blume






jueves, 24 de abril de 2014

DISEÑO DE JARDINES. El jardín rústico 2

ARTE Y JARDINERÍA DISEÑO DE JARDINES

Segunda parte de este interesante reportaje sobre los Jardines rústicos



Rompecabezas de colores y texturas

El efecto multicolor de un margen de jardín rústico puede resultar deslumbrante, con armoniosas asociaciones de plantas y ejemplares aislados, cuya mezcla configura una red de colores.

Sin embargo, algunos jardineros prefieren utilizar una gama más reducida de colores, con una única opción o una limitada variedad que incluya muchas plantas diferentes. El efecto conseguido no resulta tan informal ni espontáneo, si bien permite crear una atmósfera distinta e impactante en diversas zonas del jardín.

Los colores suaves y fríos, como los azules, malvas y grises, proporcionan una sensación de paz y tranquilidad, mientras que los
colores cálidos, como los rojos intensos o los naranjas, sugieren pasión, excitación y alegría. Un margen plantado con tonalidades pálidas -quizás blanco puro, suave color crema, toque de melocotón y cálido gris plateado- posee una apariencia tranquila y reflexiva, pero también apagada. Si utiliza un abanico limitado de colores, incluya plantas de diferentes formas, alturas y texturas, de modo que disponga de una cierta variedad e interés adicional.

Con frecuencia, la textura es un elemento que se olvida, pero la enorme diversidad de efectos que proporciona el follaje de diferentes plantas puede dar un gran placer al tacto y a la vista. Combine plantas de texturas contrastadas para llamar la atención sobre las superficies.

La robusta y aserrada textura del helecho de Alemania (Matteucia struthiopteris) se ve enfatizada por los etéreos Erythronium, cuyas suaves y oblongas hojas reflejan la luz del sol. El ácido verde manzana de los helechos conjuga bien con el rosa azucarado de Erythronium, lo que configura un esquema equilibrado.

Un húmedo rincón verde del jardín, lleno de cálidos naranjas y
amarillos de las prímulas "Candelabra", densamente plantadas. Su impacto se hace incluso más poderoso junto a las marcadas formas de los lirios (Zantedeschia aethiopica) colocados al lado.

Es difícil pasar junto a plantas como el suave gordolobo (Verbascum olympicum) o el hinojo (Foeniculum vulgare) con su follaje suave y afiligranado, sin poder tocarlas.

También el tamaño de la hoja y la forma afectan a la textura; combine eléboros como Helleborus x sternii, con la búgula (Aguja) y las campanillas de invierno, cuyas hojas acintadas complementan las grandes y recortadas hojas de los eléboros.

Utilice el fondo mate regular y denso que proporciona un seto de
tejo (Taxus baccata) como complemento de las variegadas, brillantes y dentadas hojas de Osmanthus heterophyllus "Aureomarginatus" o el vaporoso hábito de un saúco de recortadas hojas (Sambucus racemosa "Plumosa aurea").

Bajo la fresca sombra de un gran árbol se obtiene un esquema impresionista si se entreteje un pequeño geranio de flores rosas, mediante las cremosas y plumosas cabezuelas florales de Astilbe, para enfatizar así la nervada textura de las azules hojas de Hosta.

Un terraplén seco y rocoso es el lugar idóneo para plantas como la amarilla Asphodeline lutea, las globosas cabezuelas de Allium, las blancas y rosas valerianas y Dianthus, que se abren con todo su colorido y belleza.

El color y la textura se combinan con sabiduría: el gris senecio contrasta con las espigadas gramíneas ornamentales y las largas hojas del gris azul del cardo (Cynara cardunculos). Un ejemplar amarillo de Phlomis añade equilibrio y color.

Las coloreadas espigas del altramuz se dibujan sobre grupos de tomillo y geranios de hojas pequeñas, cuyas flores de color magenta se unen a Dicentra spectabilis.

Un jardín debería ser recordado tanto por el aroma como por el color. El sofocante perfume de los sorprendentes lirios permanece todavía en el aire cuando la luz solar se ha desvanecido. Desde los tiempos de los egipcios se han cultivado los lirios por su inigualable e inolvidable perfume.

La madreselva ha sido siempre una de las plantas favoritas en los
jardines campestres. Cultivada cerca de una ventana abierta, su dulce aroma llena la estancia. Una simple glorieta constituye un lugar mágico si lo cubrimos de perfumados rosales y madreselvas.
Un clásico rosal de Damasco "La Ville de Bruxelles", cuyos pétalos de fuerte aroma son ideales como componentes de un popurri, complementan las vaporosas cabezuelas florales del saúco.

El Jardín perfumado

¡Qué fragancias tan agradables pueden ofrecernos las plantas!

El generoso aroma del flox, la dulce fragancia de Buddleja, el exquisito perfume de muchas rosas.

¡Qué delicia pasear entre plantas de nocturno aroma mientras la luna ilumina las espectrales flores!

Con frecuencia, las plantas con una marcada fragancia presentan pétalos de colores pálidos, ya que el perfume está diseñado para atraer a los insectos nocturnos, como las polillas, y facilitar así la polinización.

El aroma es tan evocador que la repentina bocanada de una planta que nos gustaba en nuestra niñez nos retrotrae al pasado por un instante. el placer de descansar entre la abundancia de flores cuando éstas perfuman el aire a nuestro alrededor es doble; el suave perfume de los claveles junto al marcado aroma de los lirios, o la dulce fragancia de Paeonia lactiflora "Sarah Bernhardt" jugando con la clásica anual reseda (Reseda odorata).

Coloque las plantas aromáticas con cuidado, en un terreno que le permita disfrutarlas al máximo. Plante las trepadoras junto a la entrada o la ventana, de forma que pueda olerlas desde la casa, o hágalo sobre una pérgola y goce de su fragancia cada vez que se
siente debajo. Cultive plantas aromáticas en las macetas de un patio o junto a un sendero para que pueda olfatear las flores al pasar.

La planta del tabaco (Nicotiana) forma grandes masas bajo una ventana y perfuma la habitación. Como algunas variedades nuevas carecen de aroma, elija aquellas con un buen perfume, como Nicotiana alata.


Fuente: El jardín de estilo rústico. Sunniva Harte. Ed. Blume







martes, 8 de abril de 2014

EL HUERTO EN PRIMAVERA

Arte y Jardinería Diseño de Jardines

Primeras labores del huerto


Estamos saliendo del riguroso invierno, las pulsaciones vitales se aceleran y toda la naturaleza comienza a dar signos de clara transformación. En primavera todo va muy de prisa y el horticultor no puede dormirse y aletargarse en la pereza invernal.

El huerto empieza a despertar y, a pesar de alguna helada tardía y de las posibles lluvias, los días de buen tiempo primaveral nos animarán a realizar nuevos bancales y a sembrar o trasplantar en los que preparamos durante el invierno.

En estas fechas, tal vez tengamos alguno de los bancales con abono verde florecido (vezas o habas forrajeras), señal de que es el momento de triturarlas y dejarlas descomponer un tiempo sobre la tierra, integrándolas ligeramente con labores superficiales cuando presenten un cierto grado de deshidratación. Antes de la operación de siega o de triturado del abono verde, podemos esparcir una cierta cantidad de compost – de 1 a 4 kg por m2 – en función del cultivo que vayamos a realizar en esas parcelas.

Conviene experimentar la práctica de plantar las matas de tomates, pimientos, berenjenas e incluso coles o lechugas directamente en los bancales en los que ha sido triturado el abono verde junto al compost, sin mezclar – o sólo ligeramente – con la tierra del bancal, dejándolo todo como compostaje en superficie. Recordemos que el 40% de la masa vegetal que crece en un espacio determinado está compuesto por las raíces de las plantas; por lo que esas raíces del abono verde en descomposición aportarán, a largo plazo, gran cantidad de nutrientes a nuestras plantas cultivadas, como el nitrógeno sintetizado por las bacterias nitrogenadoras de las leguminosas empleadas.

Pensemos ya en los acolchados: quizás convenga empezar a cubrir aquellos bancales que destapamos en invierno para que recibieran algo de radiación solar adicional. Con el incremento de las temperaturas se incrementa el nacimiento de las semillas de hierbas presentes en la tierra de cultivo, por lo que la oscuridad que ofrece la sombra de la paja u otros restos orgánicos que componen el acolchado impedirá la germinación de las mismas y nos ahorrará trabajos posteriores de desherbado o control de las adventicias. Naturalmente, excluiremos del acolchado los bancales que destinemos a la siembra directa – zanahorias, judías, etc. –, aunque siempre cabe acolcharlos con un dedo de mantillo o con compost muy descompuesto que, además de mantener la humedad necesaria para la germinación, hará de acumulador de la radiación solar – color negro – protegerá ligeramente la tierra del frío nocturno e inhibirá el desarrollo de las hierbas adventicias.

En las zonas frías hay que planificar las siembras y demás labores de cara a la nueva temporada. Conviene empezar preparando los semilleros protegidos o de cama caliente, para tomates, pimientos y berenjenas que, como solanáceas que son, requieren unas condiciones más cálidas que otras plantas menos sensibles al frío, como las lechugas, las escarolas o las coles.

De hecho, tanto en semilleros protegidos como en plena tierra, en la mayoría de regiones podemos realizar siembras de lechugas, zanahorias, coles, acelgas, remolachas rojas, nabos, rabanitos o espinacas. En las zonas templadas y cálidas nos atreveremos con las judías de mata baja o los calabacines. Sembraremos melones y sandías en semilleros protegidos.

Trasplantaremos a plena tierra – cuando calculemos que ya no habrá más heladas – tomateras, berenjenas, pimientos, calabacines y calabazas. Los melones y las sandías los trasplantaremos en abril o mayo.

Vigilaremos a menudo los semilleros protegidos y los invernaderos; los días muy calurosos tendremos que abrirlos y ventilarlos bien, y los días fríos y por las noches, será conveniente cerrarlos e incluso cubrirlos con alguna protección especial (manta vieja o estera), acordándonos de destaparlos en cuanto salga el sol.

Aprovecharemos los días en la fase de luna llena (o periodo de luna descendente) para voltear los montones de compost realizados durante el otoño o el invierno, pudiendo mejorar su composición o textura, con adicción de cenizas o de cal, si se trata de una tierra ácida, o con arena porosa (perlita, vermiculita) o fibras de coco, si es una tierra arcillosa, compacta o muy pesada.


Fuente: Agenda del huerto y el jardín ecológicos
Mariano Bueno y Jesus Arnau
Editorial: Integral



miércoles, 26 de febrero de 2014

DISEÑO DE JARDINES. El jardín rústico

ARTE Y JARDINERÍA DISEÑO DE JARDINES

El jardín de estilo rústico



Encuadre en el entorno

Más que cualquier otro tipo de jardín, el campestre se caracteriza por enmarcarse dentro de un entorno concreto. Tanto rn las paredes como en las estructuras y demás detalles del jardín, se utilizan materiales locales y estilos vernáculos, lo que ayuda a configurar un nexo de unión con el lugar; además, proporcionan un aire de continuidad, un enlace con la tradición.

Muchas de las plantas son también de la localidad o de los alrededores. Con frecuencia, el paisaje es una de las mejores características del jardín campestre, ya que define su carácter, bien se trate de una granja entre campos de espliego en la Provenza, una casa de campo en la Inglaterra rural o un claro en las tierras salvajes de Nueva Inglaterra.

Muchos de los jardines campestres utilizan los alrededores como
una extensión del jardín; de algún modo se apropian de las vistas y las características externas como parte de su inspiración. Espacios en los setos, vallas abiertas o muros bajos para delimitar los márgenes, árboles maduros, vistas amplias, montañas lejanas, lagos, praderas o edificios pintorescos, todo forma parte intrínseca del jardín.

Trabajar con la Naturaleza

Los mejores jardines campestres se encuentran en armonía con la naturaleza y con su entorno. Tanto si están expuestos a los vientos costeros como a los secos veranos mediterráneos o a las condiciones extremas del clima continental, los jardineros han aprendido a no luchar contra los elementos, sino a colaborar con la naturaleza y cultivar únicamente lo que vaya a crecer en las condiciones del lugar.

La naturaleza es la fuerza que disipa las diferencias entre el espacio natural y el construido por el hombre: las semillas florecen entre las hendiduras de las paredes y los senderos, mientras que las estructuras metálicas y de madera y los ornamentos de piedra se unen al conjunto.

Una sensación de pasado

Un retorcido manzano inclinado contra un viejo retrete de ladrillos nos habla de una época pasada en que la comodidad era escasa pero la vida resultaba más pacífica. Parte del encanto de un jardín campestre reside en la unión que representa con el pasado.

Entender la utilización primera del jardín, y el papel esencial que desempeñaba en la vida de sus habitantes, constituye un valor que merece conservarse. Los jardineros de campo nunca se han dejado influir por las modas pasajeras; prefieren las tradiciones y los estilos sencillos a las vicisitudes de la moda.

En el pasado, el sentido práctico y la necesidad imperaban en el jardín; así, en los jardines campestres medievales, un césped extenso se hubiera considerado un gasto excesivo en cuanto a espacio, ya que el terreno se utilizaba casi exclusivamente para hierbas y hortalizas.

Las flores familiares, como las deladeras, las peonías, las rosas y los
alhelíes amarillos, cultivadas y apreciadas durante generaciones, proporcionan una sensación de continuidad y de que, aunque los tiempos cambian rápidamente, algunas cosas permanecen inalterables.

Ningún jardín es meramente una agrupación de plantas. ¿Dónde se apoyaría un rosal trepador sin la pared de piedra que actúa al tiempo como soporte y respaldo?. En primer lugar, hay que tener en cuenta la columna vertebral del diseño, esto es, los muros, las puertas del jardín, los patios, los senderos y los distintos elementos arquitectónicos.  

Todos ellos ayudan a definir el carácter del jardín durante el año, pues forman una unión con la casa y proporcionan un fondo para los relieves más suaves y libres de plantas. Un muro de piedra con pequeños helechos en las hendiduras hace que el límite entre el jardín y el paisaje sea más atractivo, mientras que una valla con travesaños de madera permite que la unión resulte más impactante.

Con frecuencia en los jardines campestres encontramos elementos arquitectónicos antiguos, como palomares, que ya no se utilizan. Éstos pueden renovarse para su propósito original o para dedicarlos a un nuevo uso: un retrete puede convertirse en una bodega; un baño, en el estudio de un artista.

Pocas vistas son más intrigantes que una casa lejana o una casa de campo al fondo, casi oculta por una valla alta, o una muralla de hierbas y flores silvestres que crecen entre una antigua puerta de hierro de jardín, con una nota de moho. La forma en que una tapia revela o realza una estancia y el jardín puede incidir en la primera impresión que tenga el visitante.

Un seto, un muro o una valla son mucho más que un elemento
delimitador. Sirven de marco para la composición de la casa y del jardín, y crean un fondo regular para las plantas. En el aspecto práctico, ciertas clases de tapias ofrecen protección tanto para la gente como para la vegetación; actúan como soporte de trepadoras y rastreras, o delimitan un lugar para el ganado.

Históricamente, para delimitar los lindes del jardín, en todo el mundo se han utilizado los materiales y las técnicas de construcción locales, según razones económicas y de conveniencia: ladrillos en zonas arenosas, maderas en regiones forestales, muros de piedra seca compuesta de piedras de formas irregulares en lo alto de una colina donde resulta imposible trasladar cemento o piedras de canteras. Si tiene la suerte de poseer un jardín con un seto ya formado o un muro lleno de líquenes, manténgalo; proporcionará
dignidad al terreno. Si tiene que reparar un muro o una valla, y siemp`re que sea posible, utilice el mismo tipo de material que el original: piedra del lugar, idéntica clase de madera (a menos que vaya a pintarla), ladrillos antiguos.

Un elemento nuevo parecerá más apropiado y asentado si armoniza tanto con el entorno paisajístico como con la casa. La elección de materiales locales y estilos vernáculos, o de setos formados por plantas típicas de la región, ayuda a enmarcar los límites en el contexto, de manera que entran a formar parte del paisaje. Si una superficie dura parece demasiado primitiva y pelada, es posible acelerar el proceso de envejecimiento pintándola con una solución diluida de yogur y agua, o de abono y agua, lo que favorece el crecimiento de líquenes.



Fuente: El jardín de estilo rústico. Sunniva Harte. Ed. Blume






sábado, 11 de mayo de 2013

Plantas acuáticas en Diseño de Jardines

ARTE Y JARDINERÍA Diseño de jardines

Como utilizar las plantas acuáticas en el Diseño de un Jardín




Definición

En Diseño de jardines, las plantas acuáticas en nuestro jardin, “son aquellas que requieren vivir en un ambiente con agua, tanto dulce como marina, ya  sean sumergidas en su totalidad (raíces, hojas, tallos y flores) o parcialmente (sólo raíces y tallos)”

La mayoría de las algas son plantas acuáticas, al igual que algunos musgos y hongos. Se caracterizan por poseer un tipo de tejido esponjoso que se llena de aire, conocido como “cámaras aeríferas” que les permiten flotar.

Características de las plantas acuáticas

Existen diferentes modalidades según el hábitat  acuático: las flotantes viven directamente en el agua y presentan tejidos esponjosos que se llenan de aire y les permiten flotar; las sumergidas dejan salir sólo sus hojas terminales y algunas flores, y realizan la fotosíntesis debajo del agua, por eso son tan importantes en los acuarios, y las palustres se adaptan a suelos inundados.

Órganos de flotación

Los órganos de flotación son fundamentalmente las hojas y los

tallos. Las hojas tienen una estructura simple, no poseen estomas, y el gas disuelto se difunde a través de la epidermis que posee paredes externas muy reducidas.

Algunas hojas se encuentran divisivas, ramificadas, y son muy finas, como en el caso de la Cabomba australis y de la Ceratophyllum demersum. Otras veces, son longilíneas y de poca consistencia, como en la Vallisneria spiralis y en la Panicum elephantipes.

Algunas plantas acuáticas presentan una lámina foliar expandida horizontalmente como en las Nymphaeas (nenúfares) y en las Victorias regias, que flotan como grandes platos sobre el agua gracias a la presencia de cámaras aeríferas. En general, los tallos de las plantas acuáticas se caracterizan por ser finos, livianos y carecer de cutícula, al igual que las hojas.  Los de los camalotes (Eichornia  crassipes) poseen los pecíolos hinchados con un tejido con cámaras aeríferas. Las raíces son muy finas y extendidas.

Hábitat

América del Sur y Asia son los continentes con mayor riqueza en flora acuática. En América, se encuentra especialmente en las zonas templadas y tropicales del sur: Brasil, el noreste de la Argentina, Paraguay y Uruguay.



Las plantas se distribuyen en zonas geográficas, que pueden ser amplias o pequeñas, que se denominan “áreas de dispersión”, en las que cada especie crece espontáneamente. Los límites de estas áreas no son fijos, ni se corresponden con un solo país, pues los motivos que limitan esas zonas de dispersión pueden ser tanto geográficos, geológicos, por factores físico-fisiológicos (como el clima, las temperaturas, el régimen de lluvias y las condiciones del suelo9 o físico-químicos.

Grupos de plantas acuáticas

Las plantas que viven en el agua se denominan “hidrófilas”; y las que viven en terrenos inundables, “helófitas”. De ambas categorías se distinguen tres grupos:

1. Flotantes               2. Sumergidas             3. Palustres

1. Plantas acuáticas flotantes

Este grupo está formado por numerosas plantas de lugares templados y aguas quietas. Gran parte de ellas, se encuentra en América del Sur.

Entre las plantas acuáticas flotantes están las microscópicas, que flotan en el agua, pero que no se ven a simple vista, y forman parte del plancton. Estos tipos de plantas requieren de una buena exposición solar y protección de los vientos. Es necesario realizar una plantación de árboles de hojas persistentes para detener los vientos predominantes y  que no produzcan caídas de hojas sobre el agua.

Las plantas macroscópicas incluyen a:

Los nenúfares (Nymphaeas alba y otras especies)
Amapolita de agua (Hydrocleis nymphoides)
 Lenteja de agua (Lemna gibba)
 Repollito de agua (Pistia stratiotes)
 Camalote (Eichornia crassipes)

2. Plantas acuáticas sumergidas

Viven bajo agua y se las llama también “oxigenadotas”, porque, al realizar la fotosíntesis dentro del agua, producen oxigeno. Esto es muy bueno cuando en el estanque hay peces. Este grupo se utiliza en peceras y acuarios. Asimismo, requieren de aguas quietas y buena exposición solar.

Ejemplo de plantas acuáticas sumergidas:

Cabomba (Cabomba australis)
Cola de zorro de las lagunas (Ceratophillum demersum)
Gambarrusa (Myriophyllum elatinoides)
Elodea (Elodea callitrichoides)

3. Plantas acuáticas palustres

Son plantas que se encuentran en lugares húmedos y anegadizos, como los pantanos. También están presentes en los bordes de las lagunas donde el suelo es muy húmedo o barroso. Son las especies más numerosas entre las plantas acuáticas. Se dividen en herbáceas y leñosas, predominando en gran número la primera categoría.

Ejemplo plantas acuáticas palustres:

Junco espiral (Juncus effusus)
Junco común (Scirpus riparius) 
Acorus (Acorus gramineus albo variegatus)
Totora (Typha latifolia)

Corte vertical

Según el tipo de jardín acuático, estanque o cascada, y la profundidad del agua, podrán distribuirse diferentes variedades de plantas, ya sean flotantes de agua profunda o de poca profundidad, que viven directamente en el agua. También  podrán convivir plantas sumergidas, que mostrarán solamente sus hojas terminales y su floración; además de distribuir a lo largo de los bordes, plantas que acompañen el diseño del hábitat acuático (como puede observarse en los bordes de las lagunas o de los bañados).

Plantas acuáticas exóticas

En paisajes acuáticos de lugares templados o cálidos es importante tener en cuenta algunas plantas de gran personalidad como los nelumbos o lotos, que pueden asociarse con los paraüitas, el papiro, Cyperus alternifolius, entre otros, y ofrecer un aspecto muy exótico y atractivo.



Fuente: Estanques y jardines acuáticos
Una guía esencial para construir estanques, jardines acuáticos,
 fuentes y cascadas  en el jardín
Martha Álvarez
Editorial Albatros