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miércoles, 9 de julio de 2014

JARDINES SECOS DE BAJO MANTENIMIENTO

ARTE Y JARDINERÍA DISEÑO DE JARDINES

Diseño de jardines



Incluso aquellos de nosotros que tenemos la suerte de vivir en un clima seco y cálido toda nuestra vida, quizá no podamos dedicarle tanto tiempo al jardín como nos gustaría. pero hay muchos que visitan a su hogar de vacaciones, en el Mediterráneo, por sólo un breve período cada año, y no necesariamente quieren contratar a alguien que les cuide el jardín mientras están fuera. A la vez, sin embargo, les gustaría tener un área ordenada y atractiva alrededor de su casa. Durante la ausencia del jardinero, la tarea crítica que más probablemente se abandone es la de regar. Afortunadamente la falta de agua no elimina la posibilidad de lograr un jardín atractivo.

Después de todo, cualquier terreno silvestre es un jardín natural de
bajo mantenimiento. Los únicos jardineros que hay en una colina mediterránea, por ejemplo, son las ovejas, el único abono su estiércol y la única irrigación la lluvia. pero cuántas plantas maravillosas se pueden encontrar allí: olivos retorcidos de unos mil años de edad; algarrobos torcidos, verde oscuro; almendros que sueltan los pétalos a sus pies a principios de primavera; jara, retama, gomones, romero y tomillo, todos ellos sobreviviendo en el matorral rudo y desatendido.

Por lo tanto, si ha heredado un terreno silvestre, no lo limpie de plantas en absoluto hasta que esté seguro de cuáles de las plantas ya existentes pueden servirle como parte de su plan. Haga su diseño en torno a los pinos, olivos, lentiscos, aladiernos y labiérnago. Si se podan cuidadosamente y se les da forma, si se les aplica un abono completo y se eliminan las malas hierbas de su base, le sorprenderá como responden. Mientras más deformados y retorcidos sean los olivos, los algarrobos y encinas, más carácter tendrán una vez podados y abonados.

Los arbustos se pueden podar para crear interesantes formas redondeadas. Se pueden abrir sendas a través de grupos de árboles silvestres. Asegúrese, sin embargo, que el ramaje de las plantas permita el goteo del agua hasta las raíces y que las plantas vecinas puedan aprovecharse del agua cuando llueva.

Aunque decida conservar una parte del terreno silvestre en su
forma original, es casi seguro que deseará incrementar las plantas existentes con variedades de jardín cultivadas. Y puede que sienta la tentación, si tiene un buen abastecimiento de agua, de pensar que puede cumplir sus necesidades de riego mientras está ausente mediante un sistema de riego automático.

Esto es posible en teoría, pero según mi experiencia en la región mediterránea, es casi imposible crear un sistema de riego a toda prueba que sea efectivo y riegue su jardín sin su supervisión durante más de una semana seguida. Los fallos en la electricidad dañan a los controladores, los animales sueltos estropean los microtubos y, si tiene riego elevado, que sí funciona eficientemente durante su ausencia, a su regreso se encontrará con un importantísimo problema de malas hierbas.

A menos que usted pueda encontrar a alguien que venga una vez cada dos semanas para dar un buen riego a todos los árboles y arbustos, sólo deberá elegir las plantas que resistirán los críticos meses de verano en que las condiciones se asemejan a las de un desierto. Los cactus, las crasas y muchas de las palmeras están bien adaptadas a la sequía.

Conserve tanta humedad como pueda plantando árboles altos, como el ciprés (Cupressus sempervirens). El jardín quedará protegido de los vientos que deshidratan, y , aparte, la sombra del árbol mantendrá la temperatura más baja en verano y reducirá la evaporación. El ciprés es ideal para este propósito: es estrecho y alto, con lo cual hace una sombra larga, y sus raíces no absorben muchos nutrientes y agua, con lo cual puede sembrar otras plantas justo en su base.

Las barreras contra el viento son efectivas a una distancia de algo
como diez veces su altura en la dirección en que sopla el viento, y tienen una máxima eficiencia si dejan filtrar más o menos un 40 por ciento del viento, evitando así la turbulencia. Por lo tanto, siembre los cipreses columnares apartados entre sí unos 2.5 metros, para dejar suficiente espacio entre ellos cuando estén maduros, o bien plante a la mitad de esta distancia y arranque uno de cada dos árboles cuando comiencen a crecer demasiado juntos.

En un jardín realmente seco, un césped es impensable. Lo sensato es hacer la inversión de comprar pavimento o rayuelas de buena calidad para grandes áreas del jardín -ambas son mejores que las gravillas para mantener el jardín libre de malas hierbas-. El pavimento se puede escalonar para hacer varios niveles si su
terreno tiene pendiente, y proporcionará áreas atractivas para pasear o sentarse. Aunque el gasto inicial es alto, las ventajas prácticas, a largo plazo, de las superficies tan poco exigentes hacen de ellas una buena inversión.



El uso de arbustos bajos de poco mantenimiento para tapizar el suelo, es una solución que muchos prefieren. hay disponibles muchas hierbas y arbustos atractivos, incluyendo hiedras, que taparán el suelo, sofocarán la competencia y le ahorrarán trabajo al jardinero.

Todas las plantas tapizantes requieren un grado de riego, escarda y poda periódica, aparte del abonado y el replantado ocasional de lugares donde se hayan muerto. Aún así son relativamente poco exigentes, y son una alternativa efectiva a las grandes zonas pavimentadas.


Fuente: El jardin Mediterráneo. Hugo Latymer.
Ed. Blume



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