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miércoles, 27 de marzo de 2013

Coniferas. Características, variedades y como utilizarlas

ARTE Y JARDINERÍA Diseño de jardines

Características de las Coníferas y como utilizarlas en el jardín




Que son las coníferas?

La palabra conífera tiene su origen en el latín: conos, cono y ferre, llevar; significa pues: que lleva conos.

Botánicamente, las coníferas agrupan seis familias de Gimnospermas: Cephalotaxáceas, Podocarpáceas, Cupresáceas, Taxodiáceas, Araucariáceas y Pináceas cuyas especies tiene frutos en forma de conos, de grosor y forma variables, o alguna vez frutos carnosos, parecidos a las bayas o a las drupas a consecuencia de la transformación de las escamas, de las brácteas o del tegumento externo de la semilla en tejidos que no se desecan en la época de la madurez del fruto (Juniperus Cephalotaxus).

Generalmente se considera a las coníferas como árboles siempre verdes; la mayoría de las especies de este grupo tienen en efecto, un follaje persistente, pero entre ellas existe un pequeño número como el alerce, por ejemplo, que pierden sus hojas en otoño.

Entre las coníferas encontramos tanto plantas enanas como árboles gigantes, siendo un gran número leñosas. Pueden vivir muchos años y la variedad de colores y forma que representan transmiten a los jardines que adornan un encanto y prestigio incomparables.

 Las coníferas

En la ornamentación de los jardines las coníferas aparecen en primer plano. Se encuentran entre ellas árboles y arbustos de tamaño y portes variados, de una gran diversidad de colores y que se prestan a numerosos empleos. Su follaje persistente en casi la totalidad de sus especies es interesante por el verdor que mantienen en los jardines durante el invierno, cuando los árboles “frondosos” de nuestras regiones son todos caducos.

Las hojas de las coníferas son relativamente pequeñas y reducidas a limbos lineales y aplanadas, a agujas o a escamas. Para los aficionados es más difícil su identificación que la de otros vegetales para los que se dispone de más elementos de observación sacados de los órganos vegetativos y especialmente de las flores.

 Para facilitar la elección de las coníferas, primeramente las hemos clasificado en tres categorías, atendiendo a la importancia de su desarrollo:

Árboles de gran tamaño
Árboles medianos, de crecimiento lento, pudiendo alcanzar eventualmente más de 6/8 mts.
Arbustos enanos y de crecimiento muy lento, bien verticales o postrados.

De la misma forma para cada especie o variedad, hemos empleado un símbolo tan representativo como posible de la forma general de la planta: piramidal, en columna, en llama, semipostrada, postrada. Damos a la vez la altura media de la planta a la edad de 10 años y en la edad adulta.

De todas formas, esta división por categorías es necesaria para las Coníferas; cuando se elige un árbol, es importante conocer su futuro desarrollo. Así se evita plantar un Sequoiadendron giganteum o un Cedrus atlantica en un jardín pequeño donde no tiene su lugar.

 Cómo elegir las coníferas

Por otra parte, como los otros árboles, las coníferas deben comprarse en Viveros o en Centros de Jardinería serios, gozando de buena reputación, si se compran en cepellón éste debe estar por lo menos uno o dos años repicado, es decir cortadas sus raíces principales para originar raicillas secundarias que harán cepellón compacto para que aguante bien el transplante. Pero la mejor planta es la procedente de container, bien cultivada siempre en él o que haya vivido por lo menos un periodo vegetativo en el container. El éxito de arraigue será de un 100%.

Cualquiera que sea la procedencia deberán estar bien cubiertas de ramas desde la base, ya que ciertas variedades, sobre todo las Chamaecyparis  Lawsoniana, una vez que pierden el follaje de sus ramas inferiores rara vez vuelven a recuperarlas. Por eso estas plantas deben ser formadas a base de pinzamientos o podas desde el principio.

 Orígenes de las coníferas de jardín

Ciertas variedades provienen de semillas. Partiendo de una semilla de granos de Chamaecyparis Lawsoniana se pueden obtener ejemplares diferentes entre ellos por su forma, tamaño, su matiz; es así como son creadas nuevas variedades. Si todos no son reproducidos, aquéllos que presentan algún interés pueden multiplicarse por trasplantes o injertos, medios de conservar fielmente las características de la variedades. Si todos no son reproducidos, aquéllos que presentan algún interés pueden multiplicarse por transplantes o injertos,  medios de conservar fielmente las características de la variedad.

Coníferas para diferentes empleos

Como pantallas contra el viento:

Chamaecyparis Lawsoniana
Cupressoncyparis leylandii
Picea omorika
Pinus nigra
Thuja plicata

Para setos:

Chamaecyparis Lawsoniana
Cupressoncyparis leylandii
Taxus baccata
Tsuga heterophylla
Thuja plicata
Thuja occidentales

Para jardincillos de rocalla:

Abies balsamea “Hudsonia”
Chamaecyparis Lawsoniana “Minima Aurea”
Chamaecyparis obtusa “Nana”
Chamecyparis pisifera “Nana”
Cryptomeria japonica “Vilmoriniana”
Juniperus communis “Compressa”
Picea glauca “Conica”
Picea abies “Gregoriana”
Picea abis “Nidiformis”
Picea mariana “Nana”
Pinus sylvestris “Beuvronensis”
Thuja plicata “Rogersii”


Por sus colores de invierno:

Cedrus atlantica “Glauca”
Chamaecyparis Lawsoniana “Lane”
Chamaecyparis Lawsoniana “Minima Aurea”
Chamaecyparis Lawsoniana “Pygmaea Argentea”
Picea pungens glauca-variedades denominad.
Taxus baccata “Standishii”
Thuja occidentalis “Lutea Nana”
                      Thuja occidentalis “Lutescens”
                      Thuja occidentalis “Rheingold”
                      Thuja plicata “Stoneham Gold”

Como cubresuelo (enanas) (postradas o extendidas):

Juniperus communis “Remanda”
Juniperus conferta
Juniperus horizontales y sus variedades
Juniperus procumbens “Nana”


Como cubresuelo (semi enanas):
    (medio postradas)
Juniperus x media “Hetzii”
Juniperus x media “Pfitzeriana”
Juniperus x media “Pfitzeriana Aurea”
Juniperus virginiana “Grey Owl”

Para la sombra (no utilizar las formas doradas de estos géneros):

Chamaecyparis obtusa y sus variedades
Chamaecyparis pisifera y sus variedades
Cryptomeria japonica y sus variedades
Juniperus x media y sus variedades
Taxus baccata y sus variedades

 La ventaja de plantar coníferas enanas o de crecimiento lento es evidente. No estorban y concuerdan a la perfección con el recuadro de jardincillos y de jardines del extrarradio; su aspecto y sus matices despiertan un interés duradero que varía en el curso del año: brillante follaje de primavera de los pinos y abetos, brotes azulados o verde claro, del Epicea y del abeto del Colorado, follaje rojo, de otoño del ciprés calvo, agujas de cobre bronceado del Cryptomeria, durante el invierno, constituyen una decoración según las estaciones que se renueva cada año.

Suelos y cuidados en la plantación

Fertilizantes

Aunque la mayoría de las coníferas pueden prosperar sin fertilizantes, es bueno aportar alguna vez al suelo una pequeña cantidad de abono granulado para asegurar una buena vegetación en las plantas durante los primeros años.



 Los abonos o el estiércol bien descompuesto, la turba, dan a los árboles un vigor más grande y colores más vivos, conservan una humedad favorable para el crecimiento en los suelos secos y contribuyen a la desecación de tierras pesadas y compactas.

Plantación

Después de haber hecho el hoyo para la plantación, que como norma general será por lo menos doble del tamaño del contenedor, tanto en altura como en anchura para ejemplares pequeños y medianos con el fin de que entren holgadamente; y 25 ó 30 cm. más alrededor del cepellón y otro tanto en profundidad, para ejemplares grandes. En terrenos pobres y poco profundos es necesario hacer el hoyo más grande de lo anteriormente dicho.

Las coníferas de más de 1 m de altura pueden tener necesidad de un tutor si tienen pocas raíces, o si el cepellón es demasiado pequeño; el tutor se coloca en el lugar antes de rellenar el hoyo para evitar que se estropee el cepellón.

 Es bueno proteger a las coníferas de gran estatura y temperamento delicado con una película de polietileno con el fin de evitar quemaduras causadas por las heladas. El viento produce a menudo más estragos que los grandes fríos; tanto que la combinación de los dos pueden matar las coníferas recientemente plantadas.

Cuando una conífera se planta sobre el césped, debe cortarse éste por lo menos a 30 cm. alrededor de la base y conservar este emplazamiento sin hierba, así como para un árbol cuyo ramaje alcanza 60 cm. de diámetro en la base, conviene reservar un emplazamiento de un diámetro como mínimo de 1,2 m. desprovisto de hierba.

Drenaje

El drenaje en el terreno es algo muy importante en la mayoría de las coníferas, y en algunas como el cedro puede llegar a ser limitante, ya que no tolera terrenos encharcados.

Localización

Las coníferas de follaje dorado no adquieren un bonito color más que a plena luz y a pleno sol, aunque algunas variedades tengan tendencia a quemarse bajo los climas muy calientes, cuando la atmósfera es limpia; estas mismas variedades pueden también sufrir con el viento a lo largo de inviernos muy fríos; entonces es necesario no plantarlas en un lugar demasiado sometido a la acción de los vientos. Se asegura a menudo que el follaje de las coníferas glaucas o azulinas tiene matices más ricos y agradables en las situaciones ligeramente sombreadas; estas coníferas se consiguen igualmente en los lugares soleados.

 Altura

Para obtener una flecha en las coníferas (un brote principal vertical), obtenidas por injerto o esqueje, es aconsejable entutorarlas desde pequeñas, y dirigir su crecimiento por podas  o mejor dicho por pinzamientos de brotes jóvenes, para que crezcan equilibradas. En algunas, por ejemplo Cedrus atlantica “Glauca”, durante su formación conviene cortar el ápice principal, por lo menos cada dos años, y elegir de los nuevos que resulten el más fuerte y mejor formado. Así se corrige la tendencia rala que tiene esta planta de crecer.

Setos de coníferas

Un buen seto de coníferas es irremplazable; por su verdor espeso y persistente, puede proteger eficazmente una casa o un jardín contra la acción de los vientos fríos y constituye una pantalla para preservarse de miradas indiscretas. Las plantas deben estar espaciadas, de 50 a 80 cm. según la altura y espesor que se desee dar; antes de la plantación que se practica como hemos indicado anteriormente, se impone una preparación preliminar del terreno en una longitud de 1 m. a 1,20 m. Generalmente es preferible utilizar ejemplares jóvenes por dos razones: las plantas en su juventud emiten un sistema de raíces más sólidas que las plantas de edad y su precio de compra es más bien pequeño.

 Multiplicación de las coníferas

Como las otras plantas, las coníferas pueden multiplicarse por semillero, por trasplantes y por injertos.

Numerosas coníferas arraigan en estacas, pero la mayoría exigen un tiempo bastante largo para enraizarse, especialmente si no se utilizan los métodos modernos de multiplicación: invernaderos, sustancias de desarrollo, niebla artificial.

Insectos, parásitos y enfermedades

Como las otras plantas, las coníferas tiene sus enemigos; así la Picea glauca “Conica” es a menudo atacada por las arañas rojas al final de la primavera y al principio del verano; esto no es lo mismo para otras especies; estos parásitos pican los órganos verdes para chupar la savia lo que ocasiona la caída de las hojas y la debilitación de las plantas. Para prevenir este género de desgastes, hace falta vigilar atentamente los árboles que son sensibles, e intervenir desde el principio de la invasión, antes que estos se encuentren perjudicados; una pulverización sistemática con la ayuda de un insecticida o de un acárido especifico, será suficiente seguido de una segunda intervención dos semanas más tarde, para asegurar que los huevos nacidos en el intervalo sufran la misma suerte.

 Existen unos síntomas visibles, que nos pueden indicar cuándo existe un ataque de insectos, sin que tengamos que buscarlos, porque son difíciles de ver. Ejemplo de esto que estamos diciendo, es la presencia de hormigas pululando por troncos y ramas, moscas y avispas merodeando por la planta. Color negro producido por la fumagina, hongo que se reproduce y vive de las deyecciones azucaradas de los pulgones y cochinillas. Cualquiera de estos síntomas nos pondrán en guardia para hacer un examen más exhaustivo en la planta y elegir el producto fitosanitario más adecuado para su eliminación.



Fuente: Coníferas ornamentales
Editorial Grupo Mundi - Prensa

domingo, 3 de febrero de 2013

Juniperus x media

ARTE Y JARDINERIA Diseño de jardines

Distintas variedades de Juniperus y como aplicarlas al Diseño de Jardines



El nombre de Junperus x media,  es adoptado por algunos autores, pero no por todos, para designar algunas variedades precedentes consideradas como pertenecientes a Juniperus chinensis y en las cuales los caracteres de Juniperus sabina son más o menos evidentes. El crecimiento por esta causa se producirá naturalmente en el Nordeste de Asia. Este grupo de variedades comprende algunas coníferas de gran valor para la decoración de jardines; y se puede dividir en dos principales secciones: ‘Plumosa’ de follaje principalmente adulto y dulce tacto, y ‘Pfitzeriana’ de follaje adulto y juvenil, ligeramente punzante.

Juniperus x media ‘Blaauw’


Ramas principales enderezadas, luego separándose hacia el exterior; follaje formado por escamas verde oscuro matizado de azul, que permanece de la misma forma todo el año. Llega medir entre 1,50 – 2 m de altura.

Juniperus x media ‘Old Gold’


De reciente introducción, esta variedad proviene de una mutación de la J. m. ‘Pfitzeriana Aurea’; difiere de ella por su porte más compacto y el colorido dorado que sus brotes jóvenes conservan todo el año. No se puede sin embargo considerarla como superior a la ‘Pfitzeriana Aurea’ pero puede reemplazarla cuando el lugar no es bastante ancho para esta última. Llega medir de 2 a 2,50 m de altura.

Juniperus x media ‘Hetzii’


Variedad cultivada vigorosa, utilizada en gran escala en arte paisajístico. Muy resistente y tolerante a las diversas condiciones del suelo, ‘Hetzii’ puede ser empleada en especímenes, para construir setos bajos o cubiertas impenetrables. Una poda regular puede mejorar la densidad y el aspecto de la planta. Conserva su colorido gris azulado todo el año. Sin embargo, se debe saber que por razón de su desarrollo, no está recomendada más que en un lugar que n tenga sitio restringido. Llega medir 2 – 2,50 x 3 – 3,50 m de altura.

Juniperus x media ‘Pfitzeriana’


Extendido y vigoroso, el enebro de Pfitzer es muy utilizado en el arte paisajístico. Los ejemplares de edad varían considerablemente en el porte, existiendo formas extendidas, postradas con arborescencias. Las ramas principales llevan ramos cuya extremidad recae graciosamente y que están guarnecidas de hojas verde brillante casi todas adultas. Es muy resistente y prospera en la mayoría de los suelos y situaciones; resiste mejor a la sombra que los otros enebros. Como el ‘Hetzii’, ésta es una excelente planta para diversos empleos. Llega medir 2 – 3 m x 3 – 4 m.

Juniperus x media ‘Pfizeriana Aurea’


El Pfitzer dorado es de crecimiento menos rápido que el Pfizer. Sus brotes amarillo oro al principio del verano pasan progresivamente al amarillo verdoso durante el invierno; su color es muy atrayente. Su porte más extendido y elegante le designa particularmente para ser planta en especímenes aislados o en grupos, por ejemplo para enmarcar una puerta de entrada, marcar una separación en un arriate o aun para cubrir un rincón desagradable. ‘Hetzii’ y ‘Pfitzeriana’ tiene los mismos empleos, pero la utilización simultánea de estos dos o tres enebros muy atractivas puede aportar una agradable diversidad. Llega medir de 1,50 a 2 m.

Juniperus x media ‘Plumosa Aurea’


Esta variedad cultivada lleva principalmente el follaje adulto del tipo, pero de un delicioso amarillo oro pasando al bronce dorado en invierno; sus ramas ascendentes, torcidas, están graciosamente arqueadas, así como la extremidad de los ramajes. Crece lentamente durante muchos años, pero es más vigorosa que el tipo y puede constituir grandes especímenes. Dos formas empenachadas, ‘Plumosa Albovariegata’ y ‘Plumosa Aureovariegata’  están bien descritas por su nombre. Llega medir 2 – 3 m.


Fuente: Coníferas ornamentales

viernes, 21 de diciembre de 2012

Chamaecyparis Lawsoniana y sus variedades

ARTE Y JARDINERIA Diseño de jardines

Chamaecyparis Lawsoniana y sus variedades


Chamaecyparis Lawsoniana and its varieties




En el oeste de Europa, Chamaecyparis Lawsoniana es uno de los géneros de coníferas más cultivadas aunque algunas de sus especies no sean de origen europeo; las que provienen de América del Norte, del Japón y de Formosa han dado vida a una serie muy extensa de variedades muy diferentes unas de las otras por su altura, porte y colorido.

Los Chamaecyparis o falsos cipreses son designados a veces bajo el nombre de Cupressus o ciprés; sin embargo, este último nombre se aplica a un grupo de árboles muy diferentes. La mayoría de los Chamaecyparis y variedades se desarrollan con mucho éxito en lugares convenientes de frescor aliados a un buen drenaje; temen las exposiciones a vientos desecantes que perjudican a veces su recuperación cuando se les trasplanta. Sin embargo existen buenas plantas de jardín entre los Chamaecyparis, los cuales vale la pena cuidar después del trasplante.


Chamaecyparis lawsoniana


Hace poco más de un siglo que fue introducido en el oeste de los Estados Unidos el ciprés de Lawson; tardó poco en extenderse así como sus variedades. Se convierte en un gran árbol; no se planta muchas veces un espécimen aislado, pues sus variedades reemplazan ordinariamente esta función, pero se le utiliza mucho para la construcción de setos.

Así como sus variedades, no le gusta que la hierba se desarrolle bajo él, lo que provoca rápidamente la desecación de las ramas de la base de su ramaje que se desnuda definitivamente.

Cuando se convierte en seto, no se debe cortar demasiado, pues no produciría brotes jóvenes, sobre las ramas viejas como la Thuya plicata o Cupressocyparis leylandii por ejemplo.

El Chamaecyparis lawsoniana y sus variedades pueden ennegrecerse a veces y secarse parcialmente durante el invierno cuando está expuesto a los vientos, especialmente justo después de la plantación. La selección siguiente comprende las variedades más características y las más cultivadas de Chamaecyparis lawsoniana; son demasiadas para poder enumerarlas todas. Llegan a medir entre 20 y 25 metros de altura.

Chamaecyparis lawsoniana “Alumii”


Es una de las variedades con follaje azulado más popular del ciprés de Lawson; es bastante compacta con porte erigido y forma muy bonitos especimenes. Llega a medir entre 10 y 12 metros de altura.

Chamaecyparis lawsoniana “Alumigold”


Porte más apretado y recogido que el “Alumii”; en primavera las hojas adquieren un color amarillo intenso pasando a tonos bronceados en otoño. Llega a medir entre 10 y 12 metros de altura.

Chamaecyparis lawsoniana “Columnaris”


Más esbelta que la anterior a la cual se parece, forma una columna estrecha de un azul ligeramente grisáceo más acentuado que en los “Alumii”. Causa un efecto muy notable cuando en un parque. Llega a medir hasta 10 metros de altura.

Chamaecyparis lawsoniana “Ellwoodii”


Variedad de porte cónico regular; denso y compacto, tiene unas agujitas azuladas, volviéndose azul acero en invierno. Es un excelente arbusto para los pequeños jardines, y cuando es joven todavía, para los jardines de rocalla.

No existen muchas formas que conserven su aspecto general, pero difieren en algunos caracteres como: “Chilworth Silver” cuyo follaje tiene un matizado azul plateado más pronunciado; “Ellwood´s Gold” que no se puede hablar propiamente de dorado, pero el extremo de sus brotes es de color amarillo tigre, en particular durante el verano, lo que le da un aspecto atrayente a la planta; tiene un crecimiento más lento que el Ellwoodii; “Ellwood´s White” tiene los brotes jóvenes moteados de blanco. Llega a medir entre 4 y 5 metros de altura.

Chamaecyparis lawsoniana “Erecta Viridis”


Las largas ramas esbeltas, guarnecidas de un follaje verde brillante y cuyas ramitas están dispuestas según los planos verticales le dan a esta conífera su nombre que la caracteriza bien. Le perjudica la nieve cuyo peso tiende a separar sus ramas y las hace perder su porte cónico y regular. Se evita este inconveniente apartando la nieve o en defecto, manteniendo sus ramas por un lazo. Se desguarnece fácilmente en la base.

Con el tiempo, su parte inferior se ensancha, especialmente en las regiones muy lluviosas. Llega a medir entre 10 y 12 metros de altura.

Chamaecyparis lawsoniana “Fletcheri”


Variedad tan popular como la “Elwoodii” con la cual tiene algún parecido; forma una colonia extendida en la base, con ramas esbeltas y un follaje fino, de un verde grisáceo. Es un poco grande para la ornamentación de rocallas, empleo para el cual es perjudicial. Llega a medir entre 5 y 6 metros de altura.

Chamaecyparis lawsoniana “Golden Wonder”


Variedad muy parecida al Chamaecyparis lawsoniana “Lane”, con un follaje más compacto que se mantiene dorado durante todo el año. Llega a medir entre 10 y 12 metros de altura.

Chamaecyparis lawsoniana “Green Pillar”


Esta variedad tiene una forma que recuerda a la variedad “Erecta Viridis”, pero de un matiz verde más brillante y no parece sufrir los golpes de la nieve. Se puede clasificar entre las mejores plantas de jardín, aunque no sea bastante conocida.

En primavera, sus hojas están ligeramente matizadas de amarillo oro. Llega a medir entre 10 y 12 metros de altura.

Chamaecyparis lawsoniana “Lane”


Una de las mejores “Lawson” doradas por su color estival en invernal, sirve lo mismo para jardines medianos o grandes. Pide una exposición soleada para adquirir su bello matiz dorado que hace resaltar las coníferas azules o verdes plantadas cerca de él. Llega a medir entre 10 y 12 metros de altura.

Chamaecyparis lawsoniana “Lutea”


Conífera  popular que se forma en colonia con ramas cortas y extendidas. Aunque de un amarillo dorado menos brillante que el “Lane”, guarda un bonito color en invierno. Llega a medir entre 10 y 12 metros de altura.

Chamaecyparis lawsoniana “Pembury Blue”


Probablemente la más bonita de las variedades de “Lawson”, forma un árbol piramidal con follaje ligero y fino, magnifico colorido azul plateado. De introducción bastante reciente, merece conocerse mejor. Llega a medir entre 8  y 10 metros de altura.

Chamaecyparis lawsoniana “Pottentii”


Variedad antigua pero todavía extendida. Cónica, compacta con follaje plumoso, dulce al tocar, verde claro. Es sensible a los daños causados por el viento y debe protegérsela de los vientos secos. Sufre también con el frío durante los inviernos rigurosos. Llega a medir hasta 5 metros de altura.

Chamaecyparis lawsoniana “Spek”


De origen holandés y reciente introducción, se parece en muchas cosas a “Pembury Blue” pero con un colorido no tan plateado. Piramidal, con fuertes ramas cuyo extremo recae, tiene un follaje rudo al tocarlo. Es superior a la vieja variedad “Triumf van Boskoop”. Llega a medir entre 8 y 10 metros de altura.

Chamaecyparis lawsoniana “Stardust”


Variedad de crecimiento lento, porte cónico – piramidal parecido a la “Lane”, aunque en invierno su color es menos dorado. Llega a medir entre 10 y 12 metros de altura.

Chamaecyparis lawsoniana “Stewartii”


La más popular de las “Lawson” doradas de altura mediana con “Lutea” y “Lane”, se vuelve amarillo verdosa en invierno y no tiene apariencia tan brillante como las otras dos variedades. Llega a medir entre 12 y 15 metros de altura.

Chamaecyparis lawsoniana “Triomf van Boskoop”


Ahora suplantada por “Pembury Blue” y por “Spek”; posee brotes espaciados y flojos; tiene necesidad de ser podada para adquirir un porte más compacto y atrayente. Llega a medir hasta 15 metros de altura.

Chamaecyparis lawsoniana “Westermannii”


Esta antigua variedad fue introducida de los Países Bajos hacia 1880; es muy distinta por su porte piramidal, moderadamente denso, ramas extendidas, ramitas pendientes, sus brotes amarillo pálido volviéndose poco a poco amarillo verdoso. Conífera ligera y graciosa. Llega a medir entre 8 y 10 metros de altura.

Chamaecyparis lawsoniana “Winston Churchil”


Obtenido en 1945 es uno de los mejores “Lawson” dorados. De porte cónico, compacto, su cola puede compararse a del “Lane”. Tiene un crecimiento moderado, conserva su rica coloración durante todo el año; por esta razón, merece un lugar preferente en los jardines. Llega medir entre 6 y 8 metros de altura.

Chamaecyparis lawsoniana “Wissellii”


Esta variedad es completamente distinta de la mayoría de las otras “Lawson” por sus hojas aplicadas, verde azul, y sus ramas esbeltas, espaciadas y más o menos deformadas. Un árbol curioso y decorativo a la vez. Llega a medir entre 10 y 12 metros de altura.

Chamaecyparis lawsoniana “Gimbornii”


Aunque esta variedad se parezca a “Minima glauca”, da vida a plantas más compactas, claras y elegantes, de follaje verde azulado y cuya extremidad de las ramas es purpúrea. Variedad de Chamaecyparis lawsoniana muy atrayente. Llega a medir hasta 1 metro de altura.

Chamaecyparis lawsoniana “Knowfieldensis”


No hay que confundir esta variedad con “Nidiformis” que se vuelve mucho más ancha, ni con “Tamariscifolia” de un bonito verde profundo, aunque se venden a menudo bajo el mismo nombre. Esta variedad de brotes pequeños y aplanados se cubren unos con otros. Es enana, compacta y ancha, con un follaje verde claro, más brillante por debajo. Llega a medir 1 x 2 metros de altura.

Chamaecyparis lawsoniana “Minima Aurea”


Es una notable conífera para un jardín pequeño. Aunque de crecimiento muy lento, su follaje apretado y compacto, amarillo dorado brillante, la hace una planta ideal todo el año, para adornar un jardín de brezos o una rocalla; su color es tan brillante en invierno como en verano. Una forma cercana “Aurea Densa” obtenido por el mismo viverista, en el mismo semillero de granos, no se distingue más que con el tiempo; entonces se hace compacta y de forma más redondeada. Llega a medir entre 1,25 y 1,50 metros de altura.

Chamaecyparis lawsoniana “Minima Glauca”


Conífera en matorral redondeado, sin flecha, de crecimiento muy lento. No se debe abusar del calificativo de “Glauca” más que cuando se le aplica, pues su follaje es ligeramente azulado. La variedad “Nana”, que es muchas veces, y con razón, vendida bajo su nombre, posee un tallo central, una flecha y ramas más horizontales. Las plantas jóvenes son a veces difíciles de distinguir unas de las otras. Llega a medir entre 1,25 y 1,50 metros de altura.

Chamaecyparis lawsoniana “Nana Albospica”


Esta variedad que parece cubierta de nieve en verano merece plantarse más. No se la debe colocar en un lugar demasiado soleado y parece rústica. Su color en el interior es verde, los extremos de sus brotes blancos, más marcados al principio del crecimiento, en la primavera. Es un útil complemento en la gama de las coníferas con color. Llega a medir hasta 2 metros de altura.

Chamaecyparis lawsoniana “Pygmaea Argentea”


Otra variedad que se podría plantar más por su bonito colorido de invierno y verano; forma un matorral redondeado o un ancho cono aplanado, gracioso igualmente en plantitas con la extremidad blanco plateado y sus ramas coronando su follaje verde oscuro, un poco azulado. Tiene necesidad de ser expuesta al sol para adquirir su bonita coloración, desgraciadamente, a pleno sol sus brotes se pueden quemar, lo mismo con las fuertes heladas. Crecimiento muy lento. La variedad “Backhouse Silver” se le parece bastante. Llega a medir entre 80 cm. y 1 metro de altura.

Chamaecyparis lawsoniana “Tamariscifolia”


Con la edad se convierte en un matorral de mediana o gran altura, con ramas ascendentes, luego extendidas; en ramitas pendientes forman entonces un ancho parasol. Hojas finas, ligeras de un bonito verde oscuro, alguna vez un poco verde mar, color que el árbol conserva durante el invierno. Bonita planta que perfectamente hace resurgir variedades con follaje dorado plantados cerca de ella. Llega a medir entre 2 – 3 m x 4 – 5 m.

Chamaecyparis lawsoniana “Tharandtensis Caesia”


Esférica, con follaje verde claro y reflejos azulados. Crecimiento lento. Rústico y de cultivo fácil. Llega a medir entre 1 y 1,50 metros de diámetro.



Fuente: Coníferas ornamentales
Editorial Grupo Mundi - Prensa