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martes, 12 de julio de 2011

Los cuidados correctos de los cactus

ARTE Y JARDINERÍA Diseño de Jardines

Cuales son los cuidados correctos para mantener sanos y esplendorosos nuestros cactus



Para un cactus no siempre resulta fácil tener que vivir sobre el alféizar de una ventana. Pero si es correctamente atendido, la planta nos sorprenderá, una y otra vez, con unas flores maravillosas. A continuación averiguará todo lo que debe saberse sobre la floración y el buen desarrollo de la planta.

Cómo cuidar los cactus nuevos

·       No colocarlos detrás de la ventana, expuestos a los rayos del sol. Los cactus lo soportan una vez habituados. Con unas hojas de papel se les proporcionará sombra al principio. De no hacerlo podrían sufrir quemaduras, cuyos síntomas son unas manchas verde pálido, que más tarde se hacen pardas y endurecen, siempre y cuando el cacto sobreviva.
·       De aparecer síntomas de enfermedad o de parásitos, separarlo de las otras plantas, aplicando el tratamiento más adecuado.
·       Si el cactus permanece en el domicilio durante su reposo invernal, no deberá estar en un lugar caliente; sólo se iniciará el riego, con sumo cuidado, en primavera.
·       Cuando el cactus empiece a echar renuevos, deberá ser regado y abonado.
·       Si nos obsequian un cacto pequeño, lo plantaremos inmediatamente en una maceta apropiada, con tierra para cactáceas, bien seca. No es conveniente regarlo, ni colocarlo a pleno sol. Desde primavera hasta otoño irán creciéndole las raíces y la nueva planta empezará a echar brotes. Sólo ahora podrá ser regado y se le dispensarán los cuidados que precise.

Cuidados durante todo el año

Los cactus se encuentran a gusto en un lugar donde, además de luz suficiente se cumplan las siguientes condiciones:
  ·       Mucho aire fresco.
  ·       Calor durante la época de crecimiento.
  ·       Temperaturas algo más frescas en el período de reposo. Aire fresco y mucha luz contribuyen a que el cactus sea resistente a las enfermedades y los parásitos. Evitar los lugares con excesiva humedad ambiental, como las ventanas del cuarto de baño. La humedad propicia las micosis y la putrefacción. Los cactus no soportan las corrientes de aire frío. Es conveniente comprobar el cierre correcto de las ventanas durante el invierno. Además de la cantidad de luz, la temperatura señaliza también al cactus en qué estación del año se encuentra, influyendo en su fase de crecimiento y floración. Es conveniente vigilar, desde abril hasta septiembre, que el cactus no se vea expuesto a un exceso de calor en la ventana. Si durante la estación calurosa es colocado en la ventana, en un lugar protegido de la lluvia, habrá encontrado una posición óptima.
Completamente inapropiados para el cultivo de cactáceas son los “mini – invernaderos” o los recipientes de cristal; en el verano se produce en ellos una congestión letal por calor.

Caso especial: epifitas

Las epifitas (cactus que viven sobre otras plantas) poseen otras exigencias porque proceden de territorios tropicales donde crecen y viven en los nidos de mantillo existentes en las axilas y horcaduras de los árboles. Sus brotes tienen forma foliácea y sólo unas pocas espinas o cerdas en los bordes de las hojas o extremos de los vástagos. Requieren un sustrato ligeramente húmedo y rico en mantillo, necesitando menos luz. Pueden cultivarse en recipientes un poco mayores.



Reposo invernal

Las especies oriundas de las regiones desérticas y montañosas deberían ocupar, a partir de octubre, un lugar más fresco (de 5 a 12º C), suspendiendo el riego y el abono. La luz diurna va menguando en esta época y el cactus detiene su crecimiento, siempre y cuando no ocupe un lugar en la repisa de una ventana con calefacción. En este caso crecería a destiempo y en primavera aparecerían los primeros botones de sus flores.

Un consejo

Si no se dispone de otro lugar para los cactus, intente impedir el calor utilizando un soporte de corcho blanco.

Pero existen dos grupos de cactáceas que desean temperaturas más elevadas, incluso en invierno:

Para los cactus amantes del calor, como el Cephalocereus senilis, las variedades de Melocactus y Discocactus, la temperatura no debería ser nunca inferior a unos 12º C.

En las Epifitas, es la época de floración quien decide sobre el período de reposo.

Las especies de floración primaveral y estival, Epiphyllum, Nopalxochia y el Selenicereus, aunque este último no pertenezca a las Epifitas aunque posea idénticas exigencias, deberían invernar, de ser posible, a unos 12 o 15º C, permaneciendo en un lugar algo más seco pero siempre ligeramente húmedo. Deben evitarse los encharcamientos, o las raíces se pudrirán. Un reposo invernal más frío sólo se soporta si la arena está muy seca, ya que pueden salir manchas y retrasarse un poco la floración primaveral.

Las Epifitas que florecen en invierno, como las Schlumbergiera, Rhipsalis y Epiphyllum (Marniera), necesitan una temperatura de unos 20º C para que sus flores puedan desarrollarse. Deben recibir suficiente riego y abono, no deben secarse nunca; en este caso dejarían caer sus flores. Su crecimiento se inicia después de la floración. Estas Epifitas sólo deberán abandonar su posición de invernada.

Podrán colocarse o colgarse al aire libre. Los renuevos recién nacidos se endurecen hasta el otoño, mostrando más tarde toda su enorme capacidad de floración en invierno. Si el cactus es cuidado de esta forma, nunca perderá sus flores aunque haya sido trasladado de lugar para poder limpiar los cristales de la ventana en la que se encuentra.

El riego correcto

La cantidad y la calidad del agua tienen un papel decisivo:
·       El pH es una medida del grado de acidez del agua. Para la mayoría de cactus debería oscilar entre 5 y 6,7.
·       El grado de dureza del agua depende de su contenido de cal. Los cactus no son muy sensibles al agua caliza; pero los compuestos calcáreos pueden depositarse en la maceta, el sustrato o en el cactus, formando manchas blancas. Para averiguar el grado de dureza puede consultar a la Compañía de Aguas. Si la dureza fuese superior a los 10 (dureza total), deberá rebajar el grado hidrométrico del agua. En el comercio especializado hay diferentes productos para conseguirlo. Un consejo: la calidad del agua de lluvia es muy variable: aconsejamos una comprobación previa.

¿Cuándo regar?

El riego decide la vida o la muerte del cactus. Muchas veces se dejan secar creyendo que no necesitan agua, mientras a otros se los mata por un exceso de riego.

Hay que recordar:
  ·       ¡Es preferible regar de menos que no en exceso!
  ·       Cuanto más fresca sea la posición ocupada por el cactus menos deberá regarse
·       Cuando más mantillo tenga el sustrato, más cuidado exigirá el riego.
·       Los tiestos de plástico retienen el agua más tiempo que los de barro.
·       Evite mojar el cactus.
·       Regar en tiempo caluroso.
Durante el invierno:
·       No regar si las temperaturas son inferiores a los 10ºC.
·       Si la arena proporciona calor, regar con cuidado.
En primavera para la brotación:
·       Regar con cuidado, dejando que el sustrato se seque.
·       Cuando el cuerpo se llena y empieza a rebrotar, regar abundantemente.
De mayo hasta septiembre, riego abundante y periódico, dejando secar otra vez. Los cactus pueden interrumpir su crecimiento en períodos de calor. El riego es innecesario.
En otoño, a partir de mediados de octubre, suspender el riego. De esta forma se prepara al cactus para su período de reposos invernal.

¿Cómo regar?

Los cactus en macetas se regarán con una regadera sin alcachofa.

En el sistema por absorción inferior, las macetas se colocarán en una bandeja llena de agua. Tan pronto como el sustrato haya absorbido el agua, retirar los tiestos, eliminando el agua sobrante. Este sistema de riego puede realizarse con un platillo debajo de la maceta, aunque recordando que deberá eliminar el agua sobrante.

IMPORTANTE: hay que evitar el encharcamiento, ¡sobre todo en tiempo frío!

Rociar y pulverizar

Hay cactáceas que viven en desiertos cubiertos por nieblas. Dichas plantas podrán ser rociadas con agua tibia, sin cal, durante las noches estivales y otoñales, propiciando así su crecimiento.

Abonado

Los nutrientes del suelo de los desiertos son muy escasos y las cactáceas se han adaptado para obtener el máximo provecho posible. Para vivir, estas plantas necesitan nitrógeno, fósforo y potasio, oligoelementos, entre ellos el hierro y el manganeso, que la planta precisa para obtener el color verde necesario para la fotosíntesis. La proporción entre nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K) aparecen reseñada en los fertilizantes en el orden N – P – K. Para los cactus la presencia de nitrógeno sea inferior o igual a la del fósforo. La combinación ideal corresponde a una composición de 12 – 14 – 7. Deberán diferenciar:

·       Abonos solubles en agua, que desprenden sus nutrientes y se agotan fácilmente.
·       Abonos que se disuelven lentamente, como los orgánicos, y que poseen efectos muy prolongados.
Es recomendable utilizar diferentes abonos.

Momento adecuado

La tierra nueva proporcionará al cactus los alimentos precisos. Debe tenerse presente:

  ·       No abonar durante el reposo de la planta, sólo en primavera y con el primer riego, después de haber cambiado la planta de maceta.
·       Atenerse a las dosificaciones indicadas.
·       No regar encima de la planta el abono disuelto en agua.
·       Abonar cuando el cactus empiece a brotar.
·       Los cactus deben crecer fuertes y robustos, pero no deben ser “cebados” con un exceso de abono. Adquirirían un aspecto abombado y quedarían huecos en su interior.
·       En otoño el abono fosforado propicia la formación de flores la próxima primavera.

Tierra para cactáceas

Los cactus viven y crecen en los substratos más diversos y son muy adaptables. A grandes rasgos puede efectuarse la siguiente división:

·       Las epifitas, Selenicereus y Hylocereus prefieren un substrato rico en nutrientes.
·       Los cactus de regiones desérticas o rocosas necesitan un sustrato muy permeable al agua y aire, lo que puede conseguirse añadiendo gravilla de piedra pómez porosa.

Las mezclas propias podrán ser de tierra para flores, arena de río o cuarzo, gravilla de piedra pómez o granulado de lava. Para las especies que prefieren mantillo en el sustrato se utilizará más tierra para flores, menos si se trata de cactus del desierto, y un substrato mineral, (gravilla de piedra pómez o de granulado de lava y arena de cuarzo), si las especies son delicadas.

La tierra para cactáceas comprada suele tener mucho mantillo pero se esponja con arena o granulos de corcho blanco. Para los cactus del desierto deberá mezclarse con arena, gravilla de piedra pómez o granulado de lava.

Cómo cuidar los cactus en vacaciones

Los cactus pueden vivir mucho tiempo sin agua. Es conveniente que, antes de iniciar las vacaciones, se les proporcione una pequeña reserva de agua y nutrientes.

En verano han de disfrutar de suficiente aireación, y de calefacción en invierno. Si se cumplen estos requisitos, pueden ser tranquilamente abandonados durante las vacaciones, ¡el destino se ocupará de ellos! Este sistema es seguramente mejor que dejarlos al cuidado de un vecino inexperto, quien, quizás con la mejor voluntad del mundo, habrá regado sus cactus hasta matarlos.



Fuente: Cactus, así serán más hermosos
Franz Becherer
Editorial Everest

4 comentarios:

  1. muy interesante esta nota!!!quiero hacer una consulta,tengo una epitafia que esta en plena floración en época invernal por el mismo peso de las flores se quiebran las ramas desde la base.será por exceso de humedad?

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    1. Buenos días Marta, es posible, ya sabes que la tierra debe de ser porosa y bien drenada, si hay exceso de humedad, malo. También puede ser que le falta abono mineral para que tenga más resistencia.

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  2. Hola! Tengo un cactus armatocereus godingianus, bueno, son dos, venían en el mismo tiesto, uno más alto y otro un poco más pequeño. A finales de septiembre, en la zona en la que casi se tocan, al más grande le han comenzado a salir manchas blancas, parecen secas, ¿qué tengo que hacer?

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    1. Micaela, solamente con lo que me cuentas no sé decirte. Revisa las condiciones en la que tienes a los cactús.

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