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miércoles, 16 de abril de 2014

JAZMÍN

ARTE Y JARDINERÍA DISEÑO DE JARDINES

Jazmín, sus características




Nombre científico: Jasminum officinale.

Nombre vulgar: Jazmín oficinal.

Origen: Asia.

Descripción: planta perenne y trepadora, pierde las hojas sólo en las regiones que padecen inviernos rígidos.

Flores: perfumadísimas, blancas y reunidas en ramilletes.

Dificultades en el cultivo: en las zonas de clima frío conviene adosarlos a un balcón o a un muro de la vivienda bien orientados.

Floración: en abril, y perdura hasta el otoño.

Tipo de suelo: ácido y rico en humus, se le aplican abonos orgánicos.

Exposición: al sol.

Plantación: en primavera.

Multiplicación: se realiza por acodo horizontal, por esqueje leñoso o semileñoso y, si se efectúa en primavera, se obtiene de los renuevos que nacen en la base de la planta.

Utilización: como trepadora para decorar balcones y terrazas.

Enfermedades: puede ser invadido por cochinillas, que tienen forma de pequeños escudos cerosos; pueden combatirse con aplicaciones periódicas de insecticida contra cochinillas que puede conseguirse en los comercios del ramo; el mal blanco, que también invade las trepadoras, se trata con fumigaciones de azufre y cobre.




Fuente: El jardín en flor todo el año
Anna Bisio
Editorial De Vecchi



martes, 8 de abril de 2014

EL HUERTO EN PRIMAVERA

Arte y Jardinería Diseño de Jardines

Primeras labores del huerto


Estamos saliendo del riguroso invierno, las pulsaciones vitales se aceleran y toda la naturaleza comienza a dar signos de clara transformación. En primavera todo va muy de prisa y el horticultor no puede dormirse y aletargarse en la pereza invernal.

El huerto empieza a despertar y, a pesar de alguna helada tardía y de las posibles lluvias, los días de buen tiempo primaveral nos animarán a realizar nuevos bancales y a sembrar o trasplantar en los que preparamos durante el invierno.

En estas fechas, tal vez tengamos alguno de los bancales con abono verde florecido (vezas o habas forrajeras), señal de que es el momento de triturarlas y dejarlas descomponer un tiempo sobre la tierra, integrándolas ligeramente con labores superficiales cuando presenten un cierto grado de deshidratación. Antes de la operación de siega o de triturado del abono verde, podemos esparcir una cierta cantidad de compost – de 1 a 4 kg por m2 – en función del cultivo que vayamos a realizar en esas parcelas.

Conviene experimentar la práctica de plantar las matas de tomates, pimientos, berenjenas e incluso coles o lechugas directamente en los bancales en los que ha sido triturado el abono verde junto al compost, sin mezclar – o sólo ligeramente – con la tierra del bancal, dejándolo todo como compostaje en superficie. Recordemos que el 40% de la masa vegetal que crece en un espacio determinado está compuesto por las raíces de las plantas; por lo que esas raíces del abono verde en descomposición aportarán, a largo plazo, gran cantidad de nutrientes a nuestras plantas cultivadas, como el nitrógeno sintetizado por las bacterias nitrogenadoras de las leguminosas empleadas.

Pensemos ya en los acolchados: quizás convenga empezar a cubrir aquellos bancales que destapamos en invierno para que recibieran algo de radiación solar adicional. Con el incremento de las temperaturas se incrementa el nacimiento de las semillas de hierbas presentes en la tierra de cultivo, por lo que la oscuridad que ofrece la sombra de la paja u otros restos orgánicos que componen el acolchado impedirá la germinación de las mismas y nos ahorrará trabajos posteriores de desherbado o control de las adventicias. Naturalmente, excluiremos del acolchado los bancales que destinemos a la siembra directa – zanahorias, judías, etc. –, aunque siempre cabe acolcharlos con un dedo de mantillo o con compost muy descompuesto que, además de mantener la humedad necesaria para la germinación, hará de acumulador de la radiación solar – color negro – protegerá ligeramente la tierra del frío nocturno e inhibirá el desarrollo de las hierbas adventicias.

En las zonas frías hay que planificar las siembras y demás labores de cara a la nueva temporada. Conviene empezar preparando los semilleros protegidos o de cama caliente, para tomates, pimientos y berenjenas que, como solanáceas que son, requieren unas condiciones más cálidas que otras plantas menos sensibles al frío, como las lechugas, las escarolas o las coles.

De hecho, tanto en semilleros protegidos como en plena tierra, en la mayoría de regiones podemos realizar siembras de lechugas, zanahorias, coles, acelgas, remolachas rojas, nabos, rabanitos o espinacas. En las zonas templadas y cálidas nos atreveremos con las judías de mata baja o los calabacines. Sembraremos melones y sandías en semilleros protegidos.

Trasplantaremos a plena tierra – cuando calculemos que ya no habrá más heladas – tomateras, berenjenas, pimientos, calabacines y calabazas. Los melones y las sandías los trasplantaremos en abril o mayo.

Vigilaremos a menudo los semilleros protegidos y los invernaderos; los días muy calurosos tendremos que abrirlos y ventilarlos bien, y los días fríos y por las noches, será conveniente cerrarlos e incluso cubrirlos con alguna protección especial (manta vieja o estera), acordándonos de destaparlos en cuanto salga el sol.

Aprovecharemos los días en la fase de luna llena (o periodo de luna descendente) para voltear los montones de compost realizados durante el otoño o el invierno, pudiendo mejorar su composición o textura, con adicción de cenizas o de cal, si se trata de una tierra ácida, o con arena porosa (perlita, vermiculita) o fibras de coco, si es una tierra arcillosa, compacta o muy pesada.


Fuente: Agenda del huerto y el jardín ecológicos
Mariano Bueno y Jesus Arnau
Editorial: Integral



viernes, 4 de abril de 2014

CAMPSIS. Planta trepadora

ARTE Y JARDINERÍA DISEÑO DE JARDINES

Campsis radicans (Jazmín trompeta)Sus características y variedades



Aparentemente, estas son las plantas trepadoras clásicas de clima cálido, con sus flores en forma de trompeta y colores brillantes y llamativos. A pesar de su brillo, no son genuinamente tropicales, tienen su origen en zonas cálidas de Norteamérica y del Asia Oriental. Esto les capacita para ser cultivadas con éxito en las zonas más benignas de las regiones templadas.

Emplazamiento y suelo: Una situación cálida, soleada o muy ligeramente sombreada, abrigada. Requiere una marga bien preparada y rica, que conserve la humedad. Muy resistente, tolera -20ºC en invierno.

Tamaño: A los tres años alcanza unos 2 metros; luego, puede llegar hasta los 9 metros.

Propagación: Fácil, por esquejes o acodos.

Cuidados: Es importante que corte la parte crecida sobre tierra
hasta 20 cm del nivel del suelo, inmediatamente después de la plantada, para estimular el desarrollo de los brotes.

Cuando crece sobre alambres horizontales u otros soportes artificiales, será necesario enlazarlos bien a los alambres, porque las raíces aéreas raramente son lo suficientemente fuertes como para soportar la masa de tallos y hojas. No se puede permitir que se deseque el suelo, por lo que necesita cubrirlos a finales del otoño y de nuevo, en primavera, preferiblemente con fertilizante de jardín. Aplique un fertilizante equilibrado para rosas u otros arbustos floridos, en primavera.

Propagación: Acode los brotes que crecen en la parte baja, a finales de otoño o en invierno. Puede tomar esquejes leñosos blandos, a comienzos del verano y colocarlos en una mezcla de turba y arena al cincuenta por ciento en un propagador con un calentador de fondo, moderado o no.

Los retoños proliferarán extensamente y deben ser arrancados y plantados con sus raíces al completo. Si se puede disponer de semillas, plántelas en otoño, en macetas de barro con arena, y déjelas a la intemperie durante el invierno. Deberán germinar en primavera.

Poda: Una vez maduras, las plantas crecen en una situación seminatural. Podrá permitir que se desarrollen a rienda suelta,
aunque si se fijan a la pared deben podarse de tal forma que la planta se quede con una estructura permanente, cortando los brotes laterales unos 5 cm en primavera.

Problemas: Campsis radicans está expuesta a una gama de problemas comunes de plagas y enfermedades: mosquitas blancas, cochinillas, serpetas y mildíu, aunque nunca crece tan bien a la intemperie, como cuando se desarrolla en invernaderos.

Flores bellas y llamativas.
Periodo tardío de floración.
Muy resistente.
Campsis flava tiene flores en amarillo muy vivo.

Especies similares:

Campsis grandiflora


Es semejante a Campsis radicans, pero un poco menos vigorosa y mucho más delicada, aunque tiene mejor apariencia y no tolera menos de -10ºC. Las flores con forma de trompeta, son rojas y anaranjadas y la planta trepa principalmente por medio de tallos que se enredan, más que por medio de tallos que se enredan, más que por medio de raíces aéreas, aunque pueden ser tratadas y podadas de forma análoga.

Campsis x tagliabuana



Es un híbrido entre Campsis radicans y Campsis grandiflora y generalmente constituye un término medio entre las dos en casi todos los aspectos, incluida la resistencia. A lo lkargo de los años, ha habido cierto número de cruces entre especies, aunque el que más suele verse es el de hermosas flores de color rojo-anaranjado, llamado "Madame Galen"




Fuente: Plantas trepadoras. Stefan Buczacki.
Tursen Hermann Blume Ediciones.