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lunes, 21 de julio de 2014

Grosellero

ARTE Y JARDINERÍA DISEÑO DE JARDINES

Diferentes especies de Ribes, familia de las Saxifragáceas


Grosellero de montaña
(Ribes alpinum)


El grosellero de montaña, es relativamente insensible a la contaminación atmosférica, y por ello es una planta apropiada para los setos de las regiones industriales. Se han obtenido numerosas variedades con distinta coloración del follaje, y que pueden alcanzar la altura de un hombre.

En el comercio, estas variedades de follaje amarillo se ofrecen bajo el nombre de Aureum; en cambio, cuando las plantas son muy ramificadas y de porte bajo, reciben el nombre de Pumilum.

Vive en bosques montanos claros, matorrales, laderas pedregosas; con frecuencia entre bloques de roca. Prefiere los suelos limosos y pedregosos, húmedos. en los Alpes hasta los 1900 metros.

Se distribuye desde la península Ibérica, pasando por toda Europa central hasta Escandinavia en el Norte; por el sur en las montañas de Italia y de la península Balcánica, así como en el Cáucaso.


Grosellero negro
(Ribes nigrum)


El grosellero negro es cultivado desde el siglo XVI. Las hojas pierden su olor peculiar al ser tratados con calor, y se utilizan para preparar una infusión de sabor agradable o para aromatizar licores. Tanto la infusión como los licores a base de grosellero negro se utilizaron para combatir la gota. Las bayas negras, de sabor ácido, son muy apreciadas por su alto contenido en vitamina C.

Su hábitat son los matorrales húmedos, bosques claros de planifolios, bosques de ribera, malezas de orillas; también en turberas bajas y zonas pantanosas. Prefiere los suelos arcillosos, encharcados. A menudo en lugares semisombreados.

Se distribuye desde el norte y el oeste de Francia hasta Gran Bretaña, por el este hasta el Cáucaso y Siberia central. En Europa meridional sólo en cultivos. A veces asilvestrado en el borde septentrional de los Alpes.

Grosellero dorado
(Ribes aureum Pursh)


El grosellero dorado es un arbusto ornamental muy apreciado para los jardines extensos, a causa de sus flores amarillas y su coloración otoñal rojo profundo. Gracias a su rápido crecimiento se utiliza a menudo como base de injerto para las formas de tronco alto de grosellero rojo y grosellero espinoso.

Su hábitat son los bosques de ribera, junto a los ríos y en laderas húmedas. Prefiere los suelos poco densos, arenosos, ricos en humus.

Procede de la parte occidental de Norteamérica (desde México hasta Oregón). Fue introducido en Europa central hacia principios del siglo XIX.

Grosellero de las rocas
(Ribes petraeum Wulf)


Este arbusto se encuentra ya poco en su hábitat natural. Se cree que contribuyó a la formación de diversos groselleros rojos cultivados. Se diferencia del grosellero de montaña, que tiene exigencias ecológicas parecidas, por sus flores siempre hermafroditas, sus hojas mayores, sus racimos de flores más largos y sus frutos, de sabor muy sumamente ácidos.

Su hábitat son bosques claros de montaña, ladera pedregosas, así como entre las rocas y en las orillas de los arroyos. Prefiere los suelos calcáreos. Por lo general en lugares sombreados.

Está disperso en las regiones montañosas de Europa occidental, central y meridional. Desde los Pirineos, pasando por los Alpes, hasta el Cáucaso. También en la península Balcánica. En la península Ibérica en los Pirineos, aunque también puede encontrarse aisladamente en otros puntos.

Grosellero sanguíneo
(Ribes sanguineum)


El grosellero sanguíneo fue descubierto en América en el año 1787, y fue introducido en Europa en 1826; actualmente es plantado como ornamental en parques y jardines. Este arbusto resistente a las heladas se encuentra en los valles de los Alpes hasta unos 1800 metros de altitud, por ejemplo en en el Engadin.

Existen numerosas variedades ornamentales de grosellero sanguíneo, que habitualmente se distinguen por su abundante floración. Es especialmente atractiva la variedad Pulborough Scarlet, que presenta largas inflorescencias en racimo y flores densas de color blanco rojizo.

Su hábitat son bosques claros de montaña, matorrales, laderas pedregosas. Prefiere los suelos profundos, ricos en sustancias nutritivas y poco pesados.

Es originario de los bosques montanos de la parte occidental de Norteamérica, por el sur hasta California.

Grosellero rojo
(Ribes rubrum)


Los romanos no conocían aún el grosellero rojo. En Alemania, esta planta es citada por primera vez en 1418; en Italia se cita por primera vez en 1550. Desde aquel momento se cultivaron numerosas variedades, que se diferencian en el tamaño del fruto, el período de madurez y el número de semillas. La especie inicial más importante es probablemente el grosellero silvestre (Rubus sylvestris), planta originaria de los bosques de ribera de la Europa atlántica.

Su hábitat muy raramente silvestre en bosques de ribera, matorrales y orillas de los arroyos.

Se distribuye por casi toda Europa. En la península Ibérica, en el Pirineo (Valle de Aran) y puntos de la Cordillera Cantábrica (Asturias).

Grosellero rojo norteño
(Ribes spicatum)


El grosellero rojo norteño se cultiva desde hace mucho tiempo, pero su fruto comestible es mucho menos apreciado que el del grosellero rojo (Ribes rubrum). a causa de su elevado contenido en vitamina C y en diversos azúcares y ácidos, los frutos del grosellero rojo norteño se utilizan a veces para la preparación de zumos o de mermelada. este arbusto sin espinas, se cultiva habitualmente en forma de matorral o de tronco alto.

Este arbusto prefiere los suelos húmedos, ricos en sustancias nutritivas; es muy sensible al encharcamiento y a la sequía prolongada. Por lo general se le encuentra en el sotobosque de los bosques mixtos, en claros o en linderos de los bosques.

Se distribuye desde Escandinavia, pasando por el norte de Asia, hasta Manchuria. El límite meridional pasa por el norte de Alemania y Polonia en dirección al este.

Grosellero espinoso
(Ribes uva-crispa)


Citado por primera vez, con el nombre de "groiselier" en un libro de salmos francés del siglo XII. De este nombre deriva probablemente la antigua denominación científica de Ribes grossularia L. En Alemania, el grosellero espinoso es cultivado desde el siglo XVI; se han obtenido numerosas variedades cultivadas, mediante el cruzamiento con especies americanas.

Vive en bosques de ribera, matorrales, setos, bosques claros, en laderas. Prefiere los suelos ricos en nitrógeno.
Se distribuye por casi toda Europa, a excepción de la parte septentrional de Escandinavia. en España es común en los Pirineos, Sistema Ibérico, Sierra Nevada y Cordillera Cantábrica.


Fuente: Arbustos. Bollinger/Erben/Grau/Heubl.
Ed. Leopold Blume



viernes, 11 de julio de 2014

HYDRANGEAS TREPADORAS

ARTE Y JARDINERÍA DISEÑO DE JARDINES

Diversas especies de Hortensias trepadoras



Muchos aficionados a la jardinería conocen las hydrangeas, que se dan especialmente bien en las zonas marinas; entre ellas, la más conocida es la hortensia, aunque hay muchas otras especies con flores agradables y delicadas.

Algunos amantes del jardín también estarán familiarizados con la especie oriental trepadora de hoja caduca, Hydrangea Petiolaris, pero pocos serán los que conozcan el género caduco, muy afin , y la perenne Pileostegia, procedentes del lejano oriente así como la Decumaria, de los Estados Unidos y la Hydrangea perenne genuina de Sudamérica.

Un rasgo característico tanto de la hydrangea como de Schizophragma es la presencia de un número mayor o menor de flores estériles, que, junto con las habituales flores fértiles, dan a esas plantas gran parte de su atractivo ornamental.

Hydrangea  petiolaris


Crece en cualquier ubicación. Se adapta a casi todos los suelos, aunque prefiere tierras arcillosas ricas. Moderadamente resistente, tolera hasta -15ºC. Llega a los 3 metros en 3 años y puede alcanzar más de 20 metros. Se propaga por medio de esquejes.

La hydrangeas trepadoras suelen tardar unos pocos años en comenzar a trepar; poseen una apariencia más elegante si los tallos jóvenes quedan fijados a ganchos en la pared o a alambres horizontales, encajados de forma más o menos plana. Esta fijación inicial también sirve para que los brotes crezcan con forma de abanico y posibilitan que, en último extremo, la superficie queda cubierta de forma más o menos uniforme. También se les puede permitir que crezcan de forma natural, sólo si el árbol es muy grande y robusto.

Un buen suelo es esencial y no se debe permitir que éste se seque. Por ello, cúbralo a finales de otoño, y de nuevo, en primavera, preferiblemente con compost para jardín, o mejor con mantillo de hojas. Aplique un fertilizante general equilibrado en primavera.

Hydrangea anomala


De China y del Himalaya, es semejante pero menos vigorosa y con menor número de flores estériles llamativas.

Schizophragma hydrangeoides


De Japón y Corea, es esencialmente similar a las genuinas hydrangeas, aunque no en las flores. Su diferencia mayor es que cada rama de la inflorescencia posee un solo sépalo blanco, alargado.

Schizophragma integrifolium


De China, es la más atractiva del grupo ya que tanto las hojas como las inflorescencias son mayores que las de las especies precedentes. En general, esta planta sólo tiene el inconveniente de que tarda algo más en consolidarse. Es más normal que llegue a los 10 metros.

Hydrangea serratifolia


Las hojas son alargadas y muy lustrosas y las pequeñas flores estivales blancas no son tan sorprendentes como agradables. Tiene dos características significativas: en primer lugar, que es poco resistente, ya que la temperatura mínima que tolera es de -5ºC, aunque en jardines de clima templado podrá florecer sin duda; segundo, es extremadamente lozana y vigororsa, y en sus bosques chilenos originarios, alcanza hasta 40 metros. Teóricamente debe ser plantada sobre árboles grandes y robustos, aunque también envolverá por completo grandes paredes y edificios.

Hydrangea semanii


De México, se diferencia por sus flores, más bien grandes, más bellas y ligeramente rosadas, aunque parezcan menos vigorosas.

Pileostegia viburnoides


De la India y China; es una versión perenne de Schizophragma, con flores blancas, surgidas a finales del verano, aunque algo más delicada y menos vigorosa ya que alcanza cerca de los 5-6 metros. Al ser perenne y autoadherente, tiene un valor semejante al de una hydrangea perennne.

Decumaria barbara


A pesar de que esta planta norteamericana se ha cultivado en Gran Bretaña desde finales del siglo XVIII, es muy poco conocida, incluso en jardines sombríos. Puede llegar a alcanzar cerca de 9 metros.

Aunque el género en cuestión tiene parte de su atractivo en una interesante mezcla de flores fértiles y estériles, la inflorescencia blanca de verano de Decumaria se compone enteramente de flores pequeñas fértiles, con los estambres bien visibles. También se distingue por su carácter de semi-perenne y por su índole más delicada, al no tolerar menos de -10ºC.

Decumaria sinensis


De China, es la única especie diferente, aunque con flores semejantes. Se trata de una planta perenne, con menos resistencia y vigor, que alcanza cerca de 5 metros y tolera -5ºC.


Fuente: Plantas trepadoras. Stefan Buczacki.
Tursen Hermann Blume Ediciones.


miércoles, 9 de julio de 2014

JARDINES SECOS DE BAJO MANTENIMIENTO

ARTE Y JARDINERÍA DISEÑO DE JARDINES

Diseño de jardines



Incluso aquellos de nosotros que tenemos la suerte de vivir en un clima seco y cálido toda nuestra vida, quizá no podamos dedicarle tanto tiempo al jardín como nos gustaría. pero hay muchos que visitan a su hogar de vacaciones, en el Mediterráneo, por sólo un breve período cada año, y no necesariamente quieren contratar a alguien que les cuide el jardín mientras están fuera. A la vez, sin embargo, les gustaría tener un área ordenada y atractiva alrededor de su casa. Durante la ausencia del jardinero, la tarea crítica que más probablemente se abandone es la de regar. Afortunadamente la falta de agua no elimina la posibilidad de lograr un jardín atractivo.

Después de todo, cualquier terreno silvestre es un jardín natural de
bajo mantenimiento. Los únicos jardineros que hay en una colina mediterránea, por ejemplo, son las ovejas, el único abono su estiércol y la única irrigación la lluvia. pero cuántas plantas maravillosas se pueden encontrar allí: olivos retorcidos de unos mil años de edad; algarrobos torcidos, verde oscuro; almendros que sueltan los pétalos a sus pies a principios de primavera; jara, retama, gomones, romero y tomillo, todos ellos sobreviviendo en el matorral rudo y desatendido.

Por lo tanto, si ha heredado un terreno silvestre, no lo limpie de plantas en absoluto hasta que esté seguro de cuáles de las plantas ya existentes pueden servirle como parte de su plan. Haga su diseño en torno a los pinos, olivos, lentiscos, aladiernos y labiérnago. Si se podan cuidadosamente y se les da forma, si se les aplica un abono completo y se eliminan las malas hierbas de su base, le sorprenderá como responden. Mientras más deformados y retorcidos sean los olivos, los algarrobos y encinas, más carácter tendrán una vez podados y abonados.

Los arbustos se pueden podar para crear interesantes formas redondeadas. Se pueden abrir sendas a través de grupos de árboles silvestres. Asegúrese, sin embargo, que el ramaje de las plantas permita el goteo del agua hasta las raíces y que las plantas vecinas puedan aprovecharse del agua cuando llueva.

Aunque decida conservar una parte del terreno silvestre en su
forma original, es casi seguro que deseará incrementar las plantas existentes con variedades de jardín cultivadas. Y puede que sienta la tentación, si tiene un buen abastecimiento de agua, de pensar que puede cumplir sus necesidades de riego mientras está ausente mediante un sistema de riego automático.

Esto es posible en teoría, pero según mi experiencia en la región mediterránea, es casi imposible crear un sistema de riego a toda prueba que sea efectivo y riegue su jardín sin su supervisión durante más de una semana seguida. Los fallos en la electricidad dañan a los controladores, los animales sueltos estropean los microtubos y, si tiene riego elevado, que sí funciona eficientemente durante su ausencia, a su regreso se encontrará con un importantísimo problema de malas hierbas.

A menos que usted pueda encontrar a alguien que venga una vez cada dos semanas para dar un buen riego a todos los árboles y arbustos, sólo deberá elegir las plantas que resistirán los críticos meses de verano en que las condiciones se asemejan a las de un desierto. Los cactus, las crasas y muchas de las palmeras están bien adaptadas a la sequía.

Conserve tanta humedad como pueda plantando árboles altos, como el ciprés (Cupressus sempervirens). El jardín quedará protegido de los vientos que deshidratan, y , aparte, la sombra del árbol mantendrá la temperatura más baja en verano y reducirá la evaporación. El ciprés es ideal para este propósito: es estrecho y alto, con lo cual hace una sombra larga, y sus raíces no absorben muchos nutrientes y agua, con lo cual puede sembrar otras plantas justo en su base.

Las barreras contra el viento son efectivas a una distancia de algo
como diez veces su altura en la dirección en que sopla el viento, y tienen una máxima eficiencia si dejan filtrar más o menos un 40 por ciento del viento, evitando así la turbulencia. Por lo tanto, siembre los cipreses columnares apartados entre sí unos 2.5 metros, para dejar suficiente espacio entre ellos cuando estén maduros, o bien plante a la mitad de esta distancia y arranque uno de cada dos árboles cuando comiencen a crecer demasiado juntos.

En un jardín realmente seco, un césped es impensable. Lo sensato es hacer la inversión de comprar pavimento o rayuelas de buena calidad para grandes áreas del jardín -ambas son mejores que las gravillas para mantener el jardín libre de malas hierbas-. El pavimento se puede escalonar para hacer varios niveles si su
terreno tiene pendiente, y proporcionará áreas atractivas para pasear o sentarse. Aunque el gasto inicial es alto, las ventajas prácticas, a largo plazo, de las superficies tan poco exigentes hacen de ellas una buena inversión.



El uso de arbustos bajos de poco mantenimiento para tapizar el suelo, es una solución que muchos prefieren. hay disponibles muchas hierbas y arbustos atractivos, incluyendo hiedras, que taparán el suelo, sofocarán la competencia y le ahorrarán trabajo al jardinero.

Todas las plantas tapizantes requieren un grado de riego, escarda y poda periódica, aparte del abonado y el replantado ocasional de lugares donde se hayan muerto. Aún así son relativamente poco exigentes, y son una alternativa efectiva a las grandes zonas pavimentadas.


Fuente: El jardin Mediterráneo. Hugo Latymer.
Ed. Blume