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jueves, 24 de abril de 2014

DISEÑO DE JARDINES. El jardín rústico 2

ARTE Y JARDINERÍA DISEÑO DE JARDINES

Segunda parte de este interesante reportaje sobre los Jardines rústicos



Rompecabezas de colores y texturas

El efecto multicolor de un margen de jardín rústico puede resultar deslumbrante, con armoniosas asociaciones de plantas y ejemplares aislados, cuya mezcla configura una red de colores.

Sin embargo, algunos jardineros prefieren utilizar una gama más reducida de colores, con una única opción o una limitada variedad que incluya muchas plantas diferentes. El efecto conseguido no resulta tan informal ni espontáneo, si bien permite crear una atmósfera distinta e impactante en diversas zonas del jardín.

Los colores suaves y fríos, como los azules, malvas y grises, proporcionan una sensación de paz y tranquilidad, mientras que los
colores cálidos, como los rojos intensos o los naranjas, sugieren pasión, excitación y alegría. Un margen plantado con tonalidades pálidas -quizás blanco puro, suave color crema, toque de melocotón y cálido gris plateado- posee una apariencia tranquila y reflexiva, pero también apagada. Si utiliza un abanico limitado de colores, incluya plantas de diferentes formas, alturas y texturas, de modo que disponga de una cierta variedad e interés adicional.

Con frecuencia, la textura es un elemento que se olvida, pero la enorme diversidad de efectos que proporciona el follaje de diferentes plantas puede dar un gran placer al tacto y a la vista. Combine plantas de texturas contrastadas para llamar la atención sobre las superficies.

La robusta y aserrada textura del helecho de Alemania (Matteucia struthiopteris) se ve enfatizada por los etéreos Erythronium, cuyas suaves y oblongas hojas reflejan la luz del sol. El ácido verde manzana de los helechos conjuga bien con el rosa azucarado de Erythronium, lo que configura un esquema equilibrado.

Un húmedo rincón verde del jardín, lleno de cálidos naranjas y
amarillos de las prímulas "Candelabra", densamente plantadas. Su impacto se hace incluso más poderoso junto a las marcadas formas de los lirios (Zantedeschia aethiopica) colocados al lado.

Es difícil pasar junto a plantas como el suave gordolobo (Verbascum olympicum) o el hinojo (Foeniculum vulgare) con su follaje suave y afiligranado, sin poder tocarlas.

También el tamaño de la hoja y la forma afectan a la textura; combine eléboros como Helleborus x sternii, con la búgula (Aguja) y las campanillas de invierno, cuyas hojas acintadas complementan las grandes y recortadas hojas de los eléboros.

Utilice el fondo mate regular y denso que proporciona un seto de
tejo (Taxus baccata) como complemento de las variegadas, brillantes y dentadas hojas de Osmanthus heterophyllus "Aureomarginatus" o el vaporoso hábito de un saúco de recortadas hojas (Sambucus racemosa "Plumosa aurea").

Bajo la fresca sombra de un gran árbol se obtiene un esquema impresionista si se entreteje un pequeño geranio de flores rosas, mediante las cremosas y plumosas cabezuelas florales de Astilbe, para enfatizar así la nervada textura de las azules hojas de Hosta.

Un terraplén seco y rocoso es el lugar idóneo para plantas como la amarilla Asphodeline lutea, las globosas cabezuelas de Allium, las blancas y rosas valerianas y Dianthus, que se abren con todo su colorido y belleza.

El color y la textura se combinan con sabiduría: el gris senecio contrasta con las espigadas gramíneas ornamentales y las largas hojas del gris azul del cardo (Cynara cardunculos). Un ejemplar amarillo de Phlomis añade equilibrio y color.

Las coloreadas espigas del altramuz se dibujan sobre grupos de tomillo y geranios de hojas pequeñas, cuyas flores de color magenta se unen a Dicentra spectabilis.

Un jardín debería ser recordado tanto por el aroma como por el color. El sofocante perfume de los sorprendentes lirios permanece todavía en el aire cuando la luz solar se ha desvanecido. Desde los tiempos de los egipcios se han cultivado los lirios por su inigualable e inolvidable perfume.

La madreselva ha sido siempre una de las plantas favoritas en los
jardines campestres. Cultivada cerca de una ventana abierta, su dulce aroma llena la estancia. Una simple glorieta constituye un lugar mágico si lo cubrimos de perfumados rosales y madreselvas.
Un clásico rosal de Damasco "La Ville de Bruxelles", cuyos pétalos de fuerte aroma son ideales como componentes de un popurri, complementan las vaporosas cabezuelas florales del saúco.

El Jardín perfumado

¡Qué fragancias tan agradables pueden ofrecernos las plantas!

El generoso aroma del flox, la dulce fragancia de Buddleja, el exquisito perfume de muchas rosas.

¡Qué delicia pasear entre plantas de nocturno aroma mientras la luna ilumina las espectrales flores!

Con frecuencia, las plantas con una marcada fragancia presentan pétalos de colores pálidos, ya que el perfume está diseñado para atraer a los insectos nocturnos, como las polillas, y facilitar así la polinización.

El aroma es tan evocador que la repentina bocanada de una planta que nos gustaba en nuestra niñez nos retrotrae al pasado por un instante. el placer de descansar entre la abundancia de flores cuando éstas perfuman el aire a nuestro alrededor es doble; el suave perfume de los claveles junto al marcado aroma de los lirios, o la dulce fragancia de Paeonia lactiflora "Sarah Bernhardt" jugando con la clásica anual reseda (Reseda odorata).

Coloque las plantas aromáticas con cuidado, en un terreno que le permita disfrutarlas al máximo. Plante las trepadoras junto a la entrada o la ventana, de forma que pueda olerlas desde la casa, o hágalo sobre una pérgola y goce de su fragancia cada vez que se
siente debajo. Cultive plantas aromáticas en las macetas de un patio o junto a un sendero para que pueda olfatear las flores al pasar.

La planta del tabaco (Nicotiana) forma grandes masas bajo una ventana y perfuma la habitación. Como algunas variedades nuevas carecen de aroma, elija aquellas con un buen perfume, como Nicotiana alata.


Fuente: El jardín de estilo rústico. Sunniva Harte. Ed. Blume







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