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martes, 19 de noviembre de 2013

VENTAJAS DEL TECHO VERDE. 2ª Parte

ARTE Y JARDINERÍA DISEÑO DE JARDINES

Datos técnicos sobre las ventajas de las Cubiertas Vegetales




Reducción de las superficies pavimentadas

Debido al excesivo incremento de las superficies selladas, surgen en las zonas de aglomeración urbana, influencias negativas en el agua domiciliaria, la calidad del aire y el microclima. El mal clima en nuestras grandes ciudades podría mejorarse esencialmente a través de un aumento de superficies verdes, fundamentalmente enjardinando edificios y reduciendo las superficies pavimentadas.

Enjardinados de 10 a 20 cm de altura de vegetación sobre aproximadamente 15 cm de sustrato equivalen de 5 a 10 veces más superficie de hojas que la misma área en un parque abierto.

Producción de oxígeno, consumo de dióxido de carbono

La vegetación de los techos verdes toma, como todas las plantas, CO2 del aire y libera oxígeno. Esto sucede en el proceso de fotosíntesis, en el que 6 moléculas de CO2 y 6 moléculas de H2O, mediante un consumo de energía de 2.83 kj, producen 1 molécula de C6 H12 O6 (glucosa) y 6 moléculas de O2. 

En el proceso de la respiración se produce CO2 y se consume O2.
Sin embargo solamente de 1/5 a 1/3 de las sustancias ganadas por la fotosíntesis son consumidas nuevamente.

Mientras las hojas verdes sobre el techo aumenten, se generará oxígeno y se consumirá CO2. Si existe un equilibrio entre el crecimiento y muerte de partes de las plantas, siempre existiría la ventaja de que se extraiga CO2 del aire y quede almacenada en ellas.

Limpieza del aire

Las plantas pueden filtrar polvo y partículas de suciedad. Estas quedan adheridas a la superficie de las hojas y son arrastradas después por la lluvia hacia el suelo. A su vez las plantas pueden absorber partículas nocivas que se presentan en forma de gas y aerosoles.

Investigaciones de Bartfelder demostraron, que en los barrios céntricos de las ciudades, altamente contaminados, también los metales pesados son captados por las hojas (Bartfelder y Köhler 1986)

Mediciones sobre una calle federal suiza dieron como resultado que un seto de 1 metro de alto y 0.75 metros de ancho reduce un 50 % a través de su efecto de filtro, la contaminación por plomo de la vegetación ubicada detrás de él (mencionado en Lótsch 1981).

Reducción del remolino de polvo

Los techos cubiertos con vegetación disminuyen considerablemente el recalentamiento de las superficies techadas.

En Europa Central, un techo plano aislado térmicamente, cubierto con grava y no protegido por plantas, llega a los 60ºC con una temperatura del aire de 25ºC en un día de verano, y en circunstancias extremas llega hasta los 80ºC. Esto produce sobre los techos un movimiento de aire ascendente (térmica), que para una
gran superficie techada de 100 m2 puede alcanzar 0.5 m/seg.(Robinette 1972).

También hace que las partículas de suciedad y polvo depositadas sobre calles, plazas y patios, nuevamente sean impulsadas a la atmósfera y se formen capas de gases, humos y suciedad sobre los ámbitos residenciales. Mediante techos enjardinados se puede reducir en gran proporción este movimiento del aire, porque sobre áreas verdes no surge ninguna "térmica", ya que al rayo del sol la temperatura en el colchón de pasto es permanentemente inferior a la temperatura del aire.

Regulación de la temperatura

Es por medio de la evaporación de agua, la fotosíntesis y la capacidad de almacenar calor de su propia agua, que la planta extraer el calor de su ambiente. Este efecto de enfriamiento, que se hace perceptible fundamentalmente en los días cálidos de verano, puede demandarle el 90% de la energía solar consumida.

Con la evaporación de un litro de agua son consumidos casi 2.2 Mj (530 kcal) de energía. La consideración del vapor de agua en la atmósfera, pasa a formar nubes, donde la misma cantidad de energía calórica es liberada nuevamente. Lo mismo sucede cuando por la noche se condensa la humedad en las plantas. La formación del rocío matinal en fachadas y techos verdes trae aparejada una recuperación del calor.

Por lo tanto, las plantas solas pueden a través de la evaporación y la condensación de agua, reducir las oscilaciones de temperatura. Este proceso se fortalece aun más por la gran capacidad de almacenamiento de calor del agua existente en las plantas y en el sustrato, como así también a través de la fotosíntesis, ya que por cada molécula de C6 H12 O6 (glucosa) generada son consumidos 2.83 kj de energía.

En un techo de pasto en Kassel (Alemania), con un sustrato de 16 cm de espesor para una temperatura exterior al mediodia de 30ºC había bajo la vegetación 23ºC y bajo la capa de sustrato solamente 17.5ºC. En el mismo techo se midieron en invierno, para una temperatura exterior de -14ªC, sólo 0ºC, bajo la capa de sustrato. Las curvas aclaran que un denso techo de pasto en verano tiene un efecto de enfriamiento considerable y en invierno muestra un muy buen efecto de aislación térmica.

Regulación de la humedad

Las plantas también reducen las variaciones de humedad. Particularmente cuando el aire está seco evaporan una considerable cantidad de agua y elevan así la humedad relativa del aire. Según Robinette 1 Ha de huerto evapora en un día caluroso de verano aproximadamente de 0.28 a 0.38 m3.

Por otra parte, las plantas pueden disminuir la humedad del aire con la formación de rocío. Así se condensa la niebla sobre las hojas y tallos de un techo verde y luego pasa a la tierra en forma de gotas de agua.





Fuente: Techos verdes. Gernot Minke. Editorial Fin de Siglo


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