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lunes, 23 de junio de 2014

DISEÑO DE JARDINES. Seleccionar un estilo

ARTE Y JARDINERÍA DISEÑO DE JARDINES

Jardines Mediterráneos




Seleccionar un estilo

Los dos grandes estilos de jardín de la región occidental del Mediterráneo han tenido un impacto inmenso sobre el diseño de jardines.

El primero, el árabe alcanza su expresión más sublime en los
jardines de la Alhambra de Granada y del Alcázar de Sevilla, y se basa en el jardín islámico tradicional. En éste, el jardín se divide en cuatro con canales de agua -representando los cuatro ríos de la vida-, creando un diseño en cuatro partes que ha tenido eco en los jardines de todo el mundo occidental. El estilo llegó a España con los árabes desde África del Norte.

El segundo estilo, de concepto totalmente diferente, pertenece al Renacimiento italiano, que enfatiza el equilibrio y la proporción. Llenos de estatuas, balaustradas impresionantes, terrazas, escalinatas, fuentes y estanques, estos jardines son dramáticos y formales.

Mientras que el estilo árabe es íntimo, diseñado para el uso de las personas, sin esculturas o adornos, el jardín renacentista italiano está hecho para asombrar, para admirar y maravillar a quien lo contempla. Ambos estilos se han adoptado y adaptado en países mucho más allá de la región mediterránea.

La influencia islámica, por ejemplo, es evidente no sólo en los jardines del Taj Mahal, sino también, a través de los conquistadores españoles, en los jardines de Sudamérica. La influencia de los grandes jardines ityalianos llegó primero a Francia, donde se evidencia mucho en Versalles, y luego a Inglaterra, donde se puede ver, por ejemplo, en los jardines de Powis Castle en Gales. La influencia italiana también es aparente en los jardines relativamente recientes de Blake House, en California.

Los jardineros actuales rara vez pueden permitirse el gasto que implica emular los florilegios del Alto Renacimiento italiano, aunque los elementos de este estilo son evidentes en los detalles -fuentes, esculturas, adornos- que decoran los jardines del mundo
entero.

El estilo árabe es mucho más accesible y práctico. Aquí vemos la manifestación terrenal del Jardín del Paraíso que les promete el Corán a los fieles: un lugar donde la "sombra extensa", las "fuentes de agua corriente" y los "frescos pabellones" ofrecen deleite y refresco.

Jardines de patio

Los patios separados y las divisiones cerradas con setos, muchas veces sin relación entre ellos y sin una organización obvia, son típicos de los jardines árabes en el sur de España. Reflejan la influencia de un pueblo desértico para el cual los pequeños espacios cerrados -aunque sólo fuesen una tienda- proporcionaban un grato refugio, a salvo del calor y los peligros de un vasto e inhóspito desierto.

Similarmente, en las regiones mediterráneas de Europa, el Oriente Medio y el oeste de Estados Unidos, los patios proporcionan privacidad y sombra, un sosiego cuando el calor del sol de mediodía es implacable. El contraste entre este refugio y el calor y polvo del paisaje circundante se hace aún más delicioso si se introduce el agua. Burbujeando en un bol, cayendo en cascada desde una pequeña fuente, reposando profunda, oscura y quieta en un pozo central o sencillamente reflejando el patio que la rodea, la mera presencia del agua refresca el espíritu.

Cuando diseñe su jardín, pues, tenga en cuenta las ventajas de crear un oasis cerrado y sombreado. Seguramente lo añorará en el calor bochornoso de pleno verano. Un área así es relativamente asequible de crear y muy fácil de mantener. Tampoco requiere mucho espacio. Por ejemplo, usted puede pavimentar una zona tan pequeña como 5 m2 y rodearla con un seto de ciprés. Agujeree el
seto para hacer entradas arqueadas y coloque un par de bancos cómodos dentro. Añada, si lo desea, un arbusto de flor cultivado en maceta y un pequeño estanque elevado.

Puede hacer una infinidad de variaciones sobre este tema, encerrando el patio con un muro en vez de un seto, y utilizando el muro como soporte para alguna planta trepadora de vivos colores. Cree un diseño interesante de rayuelas o ladrillos para el suelo, y escoja, de la vasta gama disponible de muebles de jardín, el estilo más apropiado a su ambiente: puede ser hierro forjado, madera o uno de los excelentes plásticos modernos. Si el efecto general es armonioso, ya verá usted como se retira a reposar en este lugar tranquilo con mucha más frecuencia de la que jamás imaginó.

Si su jardín es lo suficientemente grande, podría considerar dividirlo en unas cuantas áreas diferentes e individualizadas, cada una encerrada con muros o setos.


Puede conseguir una gama de efectos, dependiendo si usa sombrías especies perennifolias, como el ciprés, o especies que florecen, tales como el durillo, y si crea espacios rígidamente geométricos o con fluidas curvas, desde una formalidad impactante hasta una encantadora informalidad.

Intente que cada área individual sea distinta, para que se experimente una sensación de novedad y de sorpresa al pasar de una a otra. Puede darle a cada una de estas "habitaciones del jardín" un tema separado: dedicar un espacio, por ejemplo, a plantas de un sólo color - las petunias y los pelargonios blancos tienen un maravilloso aspecto contra un seto de ciprés- o a plantas de una sola familia, como las rosas.

Terrazas

El propio hecho de que el clima mediterráneo sea tan uniforme y
agradable significa que el terreno, en las zonas que lo disfrutan, tiene un precio alto. Pocas personas, sean residentes permanentes o sean dueños de una segunda residencia, tienen suficiente dinero o áreas lo suficientemente grandes como para tener jardines muy extensos. Junto con los méritos concretos de cerrar el espacio que se describen en la sección de Jardines de Patio, este hecho hace que la terraza, adosada a la casa, sea una propuesta altamente atractiva y práctica.

La terraza tiene una historia muy larga, comenzando en el tiempo de los romanos cuando los ciudadanos prósperos construían sus residencias alrededor de un atrium central, o patio abierto. El área podría estar agraciada por una fuente central, o patio abierto. El área podía estar agraciada por una fuente central, y se utilizaba como una extensión de la casa que se abría sobre ella. De esta manera, se podía utilizar para el ocio o para las comidas si hacía buen tiempo.


La tradición fue llevada a toda Europa por los legionarios romanos y entró en España mediante los patios de los conquistadores árabes que provenían del Norte de África. Aunque los conceptos eran casí idénticos en sus orígenes, hoy en día los términos patio y terraza no son sinónimos.

Aquí consideraremos a la terraza principalmente como un área pavimentada que proporciona una conexión formal o informal con la casa, que sirve, en efecto, como una "sala de estar exterior". En California, las plataformas de madera (decks) suelen servir el mismo propósito.

Escoger un lugar

Si empieza desde cero, puede ser que tenga múltiples opciones para situar una terraza. Sin embargo, aparte del hecho de que ubicarla al lado de la casa tiene sentido en cuanto a convinencia y sostenibilidad, éste también puede ser el mejor sitio en términos de
la utilización de la tierra.

Si usted ha hecho cualquier construcción o reconstrucción
moderadamente extensa, el área inmediatamente adyacente a la casa es probablemente donde los obreros han dejado los escombros.
Es inevitable que la tierra esté afectada por ello, y es mucho más fácil pavimentar sobre tales áreas que no intentar mejorar el suelo para el cultivo.

Antes de elegir un sitio adecuado, también debe considerar con detenimiento como utilizará la terraza. A no ser que su interés principal sea tomar el sol, la mejor elección probablemente es un sitio que reciba la luz solar más temprana del día. Aquí, una vez pasado el calor abrasador del mediodía, podría disfrutar del atardecer y el agradable aire templado de la noche.



Fuente: El jardín mediterráneo. Hugo Latymer. 
Ed. Blume



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