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viernes, 29 de agosto de 2014

Diseño de Jardines. Poner las cosas en perspectiva

ARTE Y JARDINERÍA DISEÑO DE JARDINES

Diseño de Jardines en espacios reducidos



El diseñar y plantar un pequeño jardín puede ser una experiencia muy estimulante. Pero, ¿qué plantas son las más adecuadas y qué se espera de ellas?.

Naturalmente, nuestras opiniones sobre el tamaño están influidas por nuestras propias circunstancias. Para el que posee muchos acres de tierra, un jardín con una extensión de un acre (405 metros cuadrados, aproximadamente) puede considerarse como un pequeño jardín. En cambio, para el propietario de un pequeño jardín trasero cualquier cosa parecerá grande.

Paradójicamente, los jardines que entran en esta categoría pueden ser más difíciles de desarrollar que aquellos de proporciones mayores; si disminuye el área disponible, las formas y tamaños de las plantas, las mezclas de color y conjuntos de plantas adquieren una mayor significación.

Se necesita planificar con más cuidado la integración de
características semejantes y dispares, y las plantas han de utilizarse con mayor discernimiento y sutileza. a pesar de que parece un poco difícil, no es ésta nuestra intención. El capital más valioso con el que puede contar al embarcarse en este proyecto es un sentimiento instintivo hacia las plantas y el tipo de ingenio e imaginación con los que la mayoría de los jardineros pueden "sacarse algo de la manga" cuando la ocasión lo requiere.

Al igual que le sucede con cualquier persona cuya vida haya girado alrededor de la jardinería y de las plantas, tengo mis propias ideas sobre el diseño de un jardín.  

Mi consejo para cualquiera que tenga la intención de hacer un pequeño jardín es "tomárselo con calma". Si las cosas se hacen con demasiada prisa es muy fácil incurrir en errores, tanto si está tratando con el desarrollo de un nuevo terreno como si está convirtiendo un jardín ya existente para adaptarlo a sus gustos e intereses. Estúdielo bien, respire su atmósfera y observe con atención los alrededores que limitan su jardín antes de comenzar cualquier planificación o compra de plantas y pasar a la acción.

Una necesidad primordial es el reconocimiento, en una primera etapa, del tipo de crecimiento del que dispone. Incluso en un pequeño jardín puede haber variaciones considerables, por lo que debe conocer el PH del suelo en todo el área y, si es necesario, mejorar la estructura física añadiendo turba o compost vegetal.

En lo que concierne a encontrar el lugar adecuado para las plantas
en las que esté especialmente interesado, si éstas tienen necesidades claramente definidas es importante obtener una medición de las características microclimáticas de su jardín, y esto requiere tiempo. Naturalmente puede obtener mucha información más directamente pero a mí me gustaría saber algo más antes de definir el emplazamiento de una retama o un acolchado de jarillas, que necesitan abundantes cantidades de sol; o, en el caso de las perennes, de las hostas, las pulmonarias, los eléboros o los delicados epimedios, con sus delgadas ramas; todas estas plantas prefieren un lugar ligeramente sombreado.

Nunca deje que su corazón domine sobre su cabeza al incluir en su jardín plantas que sean claramente inadecuadas para las condiciones que aquél pueda ofrecer. Es bastante fácil caer en la tentación, y casi innecesario, dada la gran variedad de plantas disponibles.

Una de las prioridades debería ser la evaluación de cualquier superficie vertical con un arriate en su base para conocer sus posibilidades como área de crecimiento, y no únicamente para las trepadoras auténticas, sino para otros arbustos que son tan adecuados, o necesitan tales posiciones: los ceanothus, membrilleros, Cotoneater horizontalis, Chimonanthus praecox, espinos negros y el jazmin de invierno (Jasminum nudiflorum).

Estudiando el jardín así, de manera vertical, aumenta automáticamente su área de crecimiento, y el variar los niveles de interés le añade innumerables atractivos. Las paredes soleadas y protegidas proporcionan las condiciones adecuadas para las plantas de resistencia limitada, que no podrían cultivarse en otro sitio; por ejemplo, una gran proporción de ceanothus.

Incluso en los jardines más pequeños -que también pueden
pavimentarse intercalando jardineras y arriates de plantas-, yo siempre encontraría un lugar para el césped, aunque el espacio fuese reducido. Un césped bien cuidado resulta ser un maravilloso fondo para otras plantas, e incluso una franja ancha (si es eso todo lo que se puede plantar) puede realzar enormemente el aspecto del resto de las especies. Descansa la vista en verano y aporta calor en invierno.

Los arbustos son la espina dorsal del jardín moderno: son fáciles de cuidar y resultan atractivos durante todo el año si los planta con un cierto grado de experiencia y tiene en cuenta su tamaño.

Junto a esta estructura de arbustos, los árboles y las coníferas son las plantas que dan al jardín su distinción y su más fuerte sentido de personalidad. Esto es cierto incluso para los árboles más pequeños.
Al constituirse en punto focal de atención y gracias a su cambio de altura, ofrecen un servicio indispensable. Únicamente el más diminuto de los jardines puede carecer de alguno de ellos.

Para ofrecer una gran riqueza de interés en áreas relativamente pequeñas, las bulbosas, las herbáceas perennes, las anuales y las bianuales son de un valor incalculable. Pueden emplearse para embellecer las esquinas desiguales del jardín, y suponen un punto de interés continuo a lo largo del año.

Las hortalizas y los frutales también deben ser reconocidos, pero únicamente si suponen un buen aprovechamiento del espacio. Así pues, en cuanto a las hortalizas, sólo tiene sentido concentrarse en la lechuga y en otros cultivos estacionales, y en lo que concierne a las frutas, en formas seleccionadas de frutales de mesa y, por supuesto, en la mayoría de los tipos de frutas blandas.

Pero volvamos ahora a las consideraciones generales. Con
anterioridad, recalqué la necesidad de emplear las plantas con sutileza. Las flores son la alegría de un jardín; pero, dejando a un lado las rosas y un pequeño grupo de otras plantas, únicamente florecen durante un período de tiempo relativamente corto. Este hecho se acepta, pero nos hace reflexionar en profundidad sobre las ventajas que otras plantas de elegantes follajes ofrecen al jardinero que no dispone de suelo en abundancia.

Son un complemento maravilloso para las flores, ya sea durante los aproximadamente seis meses de crecimiento o como protagonistas permanentes en el caso de las perennes. No se trata sólo de una cuestión de color; las formas y texturas también nos pueden dar grandes alegrías.

Para satisfacer sus deseos, piense únicamente en la contribución que puede hacer la perennifolia Eleagnus pungens "Maculata", con sus hojas teñidas de color amarillo, y Weigela florida "variegata", con sus hojas variegadas de color amarillo cremoso y delicadas flores de color rosa de forma parecida a las de la dedalera en primavera. El resultado es un delicioso arreglo de colores complementarios.

Quizás es inevitable, cuando el espacio es limitado, que el exceso de especies constituya un factor que reste belleza a más de un pequeño jardín. Debe intentar evitarlo: a las plantas no les gusta.





Fuente: Jardinería en espacios reducidos. Robert Pearson. 
Ed. Blume



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