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viernes, 24 de enero de 2014

EL JARDÍN EN PRIMAVERA

ARTE Y JARDINERÍA DISEÑO DE JARDINES

Algunos consejos para nuestro jardín en primavera



La Primavera es, indiscutiblemente, la estación de las flores, pues es cuando florecen la gran mayoría de plantas. Poco a poco van quedando atrás las heladas, las temperaturas se suavizan, los días son más largos y el buen tiempo viste las plantas de hojas nuevas despertándolas de su letargo. La naturaleza se expande deseosa de vivir, iniciando un periodo en el que estar en el jardín es una auténtica delicia. Contemplarlo y sentirlo nos llena de optimismo y alegría. Salir al jardín empieza a ser más apetecibles y de forma natural reemprendemos también nosotros nuestras tareas y nuestra relación con él.

Las condiciones suaves de la primavera estimula la germinación y el crecimiento de hierbas competidoras, así como el desarrollo de parásitos y enfermedades. Hay que saber interpretarlos correctamente y no precipitarse usando medios radicales que pueden dar soluciones al momento pero complicaciones a medio y largo plazo. Por ejemplo, la presencia de áfidos en
algunas plantas se suele tratar con rotenona y el síntoma desaparece, pero la causa suele ser un exceso de nitrógeno en la tierra. La aparición de la araña roja está relacionada con el estrés hídrico por exceso de sequedad, y los hongos, por exceso de humedad. Si no tenemos en cuenta las causas, el problema volverá cíclicamente.

Es la época en que los pájaros anidan y hay que valorar lo que su presencia significa para el jardín. Aunque se coman alguna cereza, también colaboran con nosotros comiendo kilos de insectos (sobre todo en época de cría), abonando el jardín con sus deyecciones y dándole vida para que el jardín no se vea demasiado humanizado.

Repasemos nuestra agenda estudiando el seguimiento de los problemas que las diferentes plantas han sufrido y consideremos lo acertado en los diagnósticos y en los tratamientos. Aprendamos de nuestros aciertos y de nuestros fallos.

Es un buen momento para realizar una fumigación preventiva en las plantas más débiles con cola de caballo y purín de ortigas (sin pasarse en la dosificación, para no dañar a los cultivos delicados). Para tener provisión regular de ortigas, plantaremos un macizo de ortiga dioica, enterrando algunas raíces en un rincón húmedo del jardín.

Mulliremos el terreno allí donde se haya apelmazado en exceso, para facilitar el desarrollo de las raíces, la vida microbiana y los animales en general.

Iremos sacando del compostero el mantillo procedente del compost que iniciamos la temporada anterior, para llevar a cabo un abonado orgánico que situaremos bajo el acolchado para propiciar un buen comienzo de temporada.

Al principio planificaremos las plantaciones de todo tipo a cultivar durante la temporada, pues prácticamente podemos plantar y sembrar de todo. Acondicionaremos aquellos lugares donde se plantarán las anuales y bienales que florecen mediada la primavera. Los especímenes de hoja perenne no se deben plantar o trasplantar cuando hayan comenzado a subir las temperaturas, siendo mejor dejarlo ya para la próxima temporada.

La lista de plantas que florecen estos días es interminable. En marzo florecen
la mayoría de los frutales, como los manzanos y los almendros. También lo hacen los Clematides, Crocus, Prunus, tulipanes, brezos, rododendros, Viburnum, Forsythia, Jasminum nudiflorum. Hacia abril florecen las glicinias, Cercis, lilos, bolas de nieve, camelias, bergenias, lirios, tulipanes. En mayo: geranios, magnolias, caléndulas mahonia, Ribes, lavanda prímula, saxífragas, narcisos, claveles, rosales, jaras, majuelos, azaleas, genistas, acantos, Aubrieta, Paeonia, Laburno, etc. A mediados y finales de la estación es el momento adecuado para la poda principal en las especies que florecen sobre leña vieja a principios de primavera. También es hora de limpiar las ramas muertas o dañadas por las inclemencias invernales.

La poda puede ser necesaria en algunas especies y superflua en otras. Debemos cortar lo menos posible, ya sea desde el punto de vista estético, funcional (que dificulte el paso o ahogue a otras plantas) o terapéutico (para sanear). Un corte de poda es una agresión y, para recuperarse, la planta deberá recurrir a todos
los recursos y reservas. Cuanto más cortemos, más debemos restituir la agresión en forma de abonados orgánicos.

Al principio de la temporada hay que revisar, ajustar y poner en funcionamiento el sistema de riego. Los riegos deberán ser más frecuentes a medida que el calor sea más intenso. Es preferible regar por la mañana o al atardecer, y nunca a las horas de más calor.

En primavera, las hormigas pueden representar un problema, que se puede solucionar rociando las sendas y los hormigueros con agua en la que se ha disuelto el caldo resultante de macerar cigarros y colillas, cargado de nicotina, y que, además, dará brillo a las hojas.

Es interesante favorecer a nuestros colaboradores los pájaros insectívoros, con la colocación de nidos en los árboles. Son fáciles de hacer: basta una caja de madera con un tejadillo y un agujero para entrar. Hay que vigilar que no sean ocupados por ratones u otros huéspedes imprevistos.

Fuente: Agenda del Huerto y el
Jardín Ecológicos
Mariano Bueno y Jesús Arnau

Editorial Integral



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