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martes, 22 de noviembre de 2011

LAS SOMBRAS EN EL JARDÍN

ARTE Y JARDINERÍA Diseño de Jardines

Como tratar los espacios de sombras en Diseño de Jardines



Unas imponentes hojas de helechos, en Diseño de Jardines, sobre los que destacan las flores en tonos pastel de unos lirios con un plateado follaje de filigrana es un espectáculo que llega al corazón de cualquier jardinero. Ciertamente, en lugares sombríos, éstas poseen un atractivo muy particular, pues el contraste con las demás plantas crea una extraordinaria y sugestiva atmósfera. En Inglaterra, por ejemplo, donde siempre han sentido debilidad por crear algo especial y poco corriente en el diseño de jardines, el cultivo de las plantas en zonas umbrías se ha convertido en un verdadero arte.

Desde hace algún tiempo se publican también en nuestro país revistas de jardinería y libros sobre el particular encanto de los lugares más apropiados para plantas de sombra. Las firmas y centros de jardinería especializados se han sumado paulatinamente a esta tendencia ofreciendo un número cada vez más considerable de plantas para zonas sombrías. Si bien en el pasado los rincones sin sol ofrecían tan pocas posibilidades que siempre se cubrían con el mismo tipo de helechos, actualmente la variedad es absolutamente manifiesta. Por este motivo, aquellas personas que disfruten diseñando un rincón sombrío pueden valerse de todos los medios a su alcance para cultivar una amplia variedad de plantas.

De hecho, lo único importante para que este tipo de plantas despierte el entusiasmo entre los jardineros es disponer de lugares verdaderamente sombríos.

Con todo, lo dicho adquiere un cariz muy distinto en la vida real del jardín cuyas zonas sombrías suelen darse por sí mismas, sobre todo allí donde el jardín presenta menos posibilidades para su uso. En estos lugares, el césped apenas crece, se cubre de musgo, y con el tiempo, cuando los árboles y arbustos proyectan sus sombras sobre los arriates, nos privan de las esperadas flores. También, el cultivo de hortalizas o frutales dan menos alegrías en superficies sombrías.

En una superficie ajardinada de 400 m2 por término medio, aunque ésta tiende a ser cada vez más reducida, las parcelas propiamente soleadas en seguida se tornan escasas. Por este motivo, la planificación de áreas de sombra más amplias constituye una verdadera osadía para los amantes del “jardín romántico”, así como para los propietarios de jardines muy espaciosos. No obstante, casi siempre se trata de aprovechar las zonas inevitablemente en sombra de la mejor manera posible.

Y para ello se dan, efectivamente, una gran cantidad de posibilidades. Gracias al gran número de plantas apropiadas, casi todos los sectores y elementos del jardín se pueden acomodar a la “versión sombría”. En realidad, sólo el cultivo de las plantas útiles y determinadas plantas ornamentales que necesiten mucho sol, como las rosas o la espuela del caballero, son una excepción.

La contrariedad que supone esta limitación no lo es tanto cuando uno deposita su confianza en “las artistas de las sombras” que, precisamente, son muy numerosas entre las perennes (vivaces). La oferta se extiende desde las llamativas plantas en solitario hasta las decorativas plantas ornamentales de hoja, pasando por algunas perennes de soberbias flores que difícilmente se encuentran entre las que necesitan más luz solar. En este aspecto, éstas exigen menos y son más fáciles de cuidar que muchos espléndidos especimenes amantes del sol.

La cara sombría del sol

En último caso, conviene pensar que contemplar un jardín completamente soleado puede resultar bastante aburrido, tanto como una fotografía hecha en un día de verano y carente de profundidad, o como un cuadro pintado con colores llamativos y claros. En el diseño del jardín, el contraste y la variedad son como las sal en la sopa, y esto incluye irremisiblemente la alternancia entre las zonas de sol y las zonas de sombra.

Uno de los muchos pecados medioambientales de nuestro tiempo añade otro aspecto plenamente actual al tema sol/sombra en el jardín. El empleo que se ha hecho durante décadas de los FCL como componente gaseoso en los aerosoles y refrigerantes ha afectado a la capa de ozono, de tal manera que ésta no puede filtrar adecuadamente los rayos ultravioleta. Hoy sabemos que una consecuencia clara de este fenómeno es el aumento del riesgo de contraer cáncer de piel y también que una exposición prolongada al sol se ha convertido en una distracción muy dudosa. Asimismo, cabe la posibilidad de que estas alteraciones por las cuales se ha intensificado la emisión de rayos ultravioleta puedan influir además en el crecimiento de las plantas. En cualquier caso, esta circunstancia puede contribuir a considerar las zonas umbrías del jardín desde un nuevo punto de vista, de tal modo que renunciar a una terraza o a un emplazamiento completamente soleado resulta más fácil.

En suma, existen muchos factores favorables a considerar las zonas de sombra como algo más que emplazamientos con desventajas, hasta el punto que en los jardines donde no las hay habría que intentar hacerles en espacio.





Fuente: Como diseñar y crear el jardín de 
sombra
Joachim Mayer

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