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lunes, 30 de junio de 2014

HISTORIA BOTÁNICA DEL LIRIO

ARTE Y JARDINERÍA DISEÑO DE JARDINES

Breve, pero interesante relato sobre la historia de los Lirios



El lirio pertenece al orden botánico de las Lilifloras, un grupo de plantas en parte subterráneas, formadas por un bulbo o por un rizoma y cuyas flores son conocidas como trímeras (con una simetría axial de tercer orden).

Entre las lilifloras hay familias tan importantes como las Liliáceas, las Amarilidáceas y las Iridáceas: el lirio pertenece a esta última. El género Iris comprende más de doscientas especies que se encuentran, por lo general, en las zonas templadas del hemisferio norte.

Los lirios se dividen en dos grandes categorías, definidas por sus
órganos subterráneos, en forma de bulbo o rizoma. Los primeros deben plantarse en otoño y desenterrarse a comienzos de verano, una vez que hayan caído todas las hojas. Entre los lirios más conocidos de esta clase se encuentra el lirio azul (Iris xiphium L.)

Los segundos se subdividen en dos categorías: apogon y pogoniris. Los apogon tienen sépalos sin barba y se adaptan mucho mejor a los suelos húmedos y no calcáreos. Entre los lirios más conocidos de esta clase se encuentran: el lirio hediondo (Iris foetidissima L),
característico del sotobosque; el lirio japonés (Iris ensata), muy utilizado en creaciones ornamentales, y el lirio amarillo (Iris pseudacorus), muy conocido por su flor de dicho color.

Los pogoniris, cuyos sépalos sí tienen barba, crecen en terrenos secos, incluso en los calcáreos, y preferiblemente, muy soleados. Este es el caso de Iris germanica, que se caracteriza por su variedad de colores. Asimismo, los botánicos clasifican dentro de esta categoría las especies enanas, los híbridos de la serie Pumilae, así como las numerosas variedades del jardín.

El siglo XIX: el lirio en el jardín

Como sucede con muchas otras flores, el siglo XIX fue el gran
periodo de creación de nuevas variedades de lirios a partir de antiguas raíces.

Entre los más célebres cultivadores de esta época se encuentran De Bure (fallecido en 1866) y Lémon (fallecido en 1895). En 1822, De Bure obtuvo el Iris burensis a partir de una siembra de Iris licata, Jacques no tardó en tomarle el relevo y, posteriormente, Lémon logró crear un gran número de variedades gracias al trabajo de sus predecesores.

En 1854, este botánico hizo público su catálogo de más de 150 lirios "dignos de la atención de los aficionados y capaces de producir un pintoresco efecto si eran plantados adecuadamente". Eugène Verdier, en Francia, Van Houtte, en Bélgica y John Salter, en Inglaterra, completan el elenco de los principales cultivadores de lirios.

El cultivador más destacado del periodo posterior fue, sin la menor duda, Ferdinand Cayeux (1864-1946), que logró la creación de híbridos con gran maestría y pasión. De hecho, diez medallas al mejor lirio, desde 1928 hasta 1938, coronan su trabajo.

Un miembro de la Sociedad Americana del Lirio escribía sobre él en
1939 : "... muchos de los mejores Lirios norteamericanos deben su éxito a la -sangre- de los magníficos Cayeux.

Su última creación, el Lugano, registrado tras su muerte, sigue siendo la gloria de una casa cuya fama está vinculada todavía hoy en día al mundo del lirio.


Fuente: El gran libro de los lirios. Marie-Cécile Tomasina y Olivier Laurent. Ed De Vecchi




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