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martes, 18 de marzo de 2014

PLANTAS BULBOSAS. 1ª Parte

ARTE Y JARDINERÍA DISEÑO DE JARDINES

Diseño de jardines con bulbos



Desde el alegre narciso dorado que proclama la llegada de la primavera hasta el ciclamen, heraldo del otoño, las plantas bulbosas anuncian los cambios de las estaciones con despliegues espléndidos de flores. Algunas poseen un follaje elegante, mientras que otras son valoradas por su fragancia, pero son sus flores las que las hacen esenciales. Ofrecen una amplia variedad de colores y formas, desde brillantes tonos primarios hasta delicadas gamas de pasteles, desde la alta majestuosidad de los gladiolos hasta las delicadas campanillas de liliáceas. Los bulbos llevan vitalidad a las plantaciones más permanentes del jardín, formando dibujos audaces en un macizo formal, llenando los detalles de una orla mixta, proporcionando una pincelada de color a un contenedor, o creando puntos de luz bajo los árboles o entre las hierbas.

Diseño DE JARDINES con bulbos

El cultivo de bulbos es una manera fácil de avivar el jardín con despliegues decorativos, a menudo extravagantes y a veces aromáticos. Los bulbos cultivados en jardines están dominados por los resistentes favoritos, como los
crocus, ciclámenes, narcisos, jacintos y tulipanes, de los que existe una inmensa variedad, tanto de especies como de cultivares. Muchos bulbos no resistentes también merecen un lugar en el jardín, incluyendo la estrellada Ixia, Sparaxis de espigas llamativas y sueltas, y la ardiente Tigridia.

La característica clave de los bulbos es proporcionar interés visual durante una sola estación, permaneciendo inactivos e invisibles el resto del año. Con una planificación cuidadosa, esto puede ser una ventaja que convierta a los bulbos en inapreciables como plantas de orla, además de ser ideales para aclimatarlos entre hierbas o cultivados en contenedores.

En muchos jardines, es posible dejarlos que se incrementen de manera natural
de un año a otro, mientras su follaje moribundo queda oculto por el desarrollo de las herbáceas o los arbustos, que proporcionan un atractivo permanente. Muchos bulbos, incluyendo los populares crocus, narcisos y campanillas de invierno (Galanthus), se propagan con gran velocidad en la mayoría de los emplazamientos. Los bulbos también pueden retirarse después de florecer y volver a plantarlos cada año para dejar espacio a otras plantas estacionales, lo que los hace especialmente convenientes para jardines pequeños o espacios reducidos.

Estaciones de interés

La estación principal de los bulbos es desde principios de primavera hasta principios de verano, pero muchos otros florecen en el exterior o a cubierto en otros momentos del año. Para dar color en invierno – cuando la mayor parte del jardín está inactiva – , los bulbos tempranos, como los rosados Cyclamen coum, los diminutos Iris histrioides ‘Major’ azul intenso y las blancas campanillas de invierno, pueden cultivarse en el exterior y forzar el desarrollo de otros en el interior. Los bulbos que florecen en verano o en otoño son a menudo más grandes y de formas y tonos más exóticos que los de primavera.

Dónde cultivar bulbos

Si tienen el suelo que requieren bien drenado para desarrollarse y florecer bien,
los bulbos están entre las plantas de jardín más fáciles de cultivar. Hoy día existen numerosas especies y cultivares disponibles que prosperan en todos los aspectos, salvo en la sombra profunda.

Muchos de los bulbos actualmente cultivados provienen de un clima mediterráneo, de modo que hay que cultivarlos en emplazamientos soleados y prefieren los veranos secos y cálidos, aunque una gran gama de ellos prospera en regiones de lluvias veraniegas.

Los bulbos que crecerían normalmente en zonas boscosas prosperan en sombras ligeras y húmedas. Muchos otros, incluso los descritos como ‘amantes del sol’, son felices a la sombra ligera proyectada por muros, arbustos o espalderas cercanas. También la sombra seca es soportada por la mayoría de los ciclámenes resistentes. Aquellos de flores blancas o pálidas parecen casi luminosos a una luz tenue, de manera que ofrecen un aspecto muy efectivo cultivados en un emplazamiento sombreado.

Sea cual fuere el emplazamiento, los bulbos presentan el mejor aspecto plantados en grupos de la misma especie o cultivar, ya sea rozando otras plantas, ya formando un único océano de color.

Macizos formales

Los bulbos contribuyen valiosamente a los despliegues formales en macizos. Los que florecen en primavera son ideales para plantar en grandes masas dentro de un macizo, que más tarde estará ocupado por anuales en verano, ya que se los puede retirar y conservar durante la estación de inactividad. Los clásicos son los jacintos y los tulipanes, a causa de sus fuertes aspectos esculturales; en general, las flores más grandes y llamativas de los bulbos híbridos se adecuan mejor a una posición formal dentro del jardín. Plante en bloques de color, cada uno de un solo tipo de bulbo, o en grupos mixtos que florecen en momentos diferentes, para proporcionar un largo despliegue de color a lo largo de la primavera. Los bulbos pueden llenar el macizo por completo o pueden combinarse con otras plantas de flores en colores contrastantes o complementarios, como no-me-olvides (Myosotis) de
un intenso color azul, o ardientes alhelíes (Cheiranthus).

También existe un campo para una plantación formal efectivo con bulbos que florecen en verano o en otoño: Galtonia, con sus espigas elegantes verdes o blancas, o los cultivares más compactos de los gladiolos, especialmente los grupos de Primulinus o Butterfly, de aspecto notable plantados en grandes bloques junto a violetas azul púrpura o cualquier otro tapizante similar. Los híbridos Headbourne de Agapanthus, con sus capítulos grandes azules y blancos, combinan bien con las graciosas flores rosadas de Nerine bowdenii.

Orlas mixtas de herbáceas y arbustos

Los bulbos rellenan la plantación permanente de una orla con una alegre variedad de colores estacionales. Unos montones sueltos pueden fundirse con el esquema general o llamar la atención con pinceladas de color. Los arquitectónicos, como Crinum x powellii, con sus grandes trompetas blancas o rosadas, puntúan el flujo de una orla con un llamativo contraste de altura y forma. Cultive algunos bulbos a través de tapizantes bajas, de modo que sus flores parezcan flotar por encima de la mata de follaje. Para una orla rústica más informal, elija bulbos de especie, pues los híbridos ornamentales podrían parecer fuera de lugar.

Plantaciones mixtas que florecen en primavera

Plantar en una orla mixta alarga la estación de floración y proporciona color
fresco y brillante desde finales de invierno hasta principios de verano. Antes de que las perennes herbáceas y los arbustos caducos comiencen a crecer y extenderse, ofrezca vida a la parte delantera de la orla con las especies más pequeñas de los narcisos, los lirios Reticulata azul pálido u oscuro, y las copas doradas de los acónitos de invierno (Eranthis hyemalis).

Plante estrelladas alfombras de Anemone blanda, Chionodoxa y Scilla bifolia, o montones amarillo pálido de las especies e híbridos de narcisos enanos, debajo de arbustos de floración temprana, como Corylopsis, forsitia y hamamelis (Hamamelis), para complementar su despliegue.

Más avanzada la primavera, se pone de una gama mucho mayor de bulbos y plantas más grandes, como los narcisos altos, las especies de Fritillaria (por ejemplo, la F. pérsica púrpura negruzco y la majestuosa F. imperialis), o los tulipanes, pueden usarse en grupos accidentales para dar altura entre los arbustos y las perennes.

Plantados mixtos para florecer en verano o en otoño

En verano, cierto número de bulbos añaden belleza al jardín. Aunque a veces se los considera de importancia secundaria, muchos bulbos que florecen en verano y en otoño son de hecho lo bastante altos y robustos como para resaltar entre las perennes en flor y ofrecen una gama deslumbrante de colores y flores.

A principios de la estación, pruebe Camassia leichtlinii ‘Alba’, con sus penachos de flores blanco cremosas, gladiolos intensos, Triteleia laxa (sin. Brodiaea laxa) por sus ramilletes sueltos púrpura azulados, y los globos audaces escarlatas de Tulipa sprengeri.

Entre mediados y finales de verano, siga con Allium aflatunense, de grandes globos púrpura, ramos arqueantes rojo ardiente o amarillo de Crocosmia, azucenas (Lilium) amantes del sol, y después, las espigas rosadas, blancas o rojas de Schizostylis. En jardines más cálidos, Eucomis verde blancuzco, con sus capítulos como piñas, aportan un toque exótico a la orla.


En otoño, continúa el despliegue con las trompas fragantes y rosadas de Amaryllis belladona, los brillantes embudos amarillos de Sternbergia lutea o S. sícula, o a través de las formas blancas y azules de los crocus que florecen en otoño.






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