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domingo, 29 de diciembre de 2013

PROBLEMAS DE LAS PLANTAS

ARTE Y JARDINERÍA DISEÑO DE JARDINES

Cómo aprender a identificar y tratar los problemas de las plantas



Hasta el jardinero más experto puede sufrir problemas causados por enfermedades y trastornos de las plantas, por estragos ocasionados por plagas y por plantas ahogadas por malezas. Siguiendo todos los principios del buen cultivo debería ser posible mantener estos problemas al mínimo. Sin embargo, en algunos casos graves, ocasionalmente resultará necesario diagnosticar un problema y después decidir qué acción es la correcta para resolver la situación.

Los tratamientos disponibles actualmente comprenden una diversidad de métodos orgánicos y biológicos, además del uso de productos químicos. Un buen manejo del jardín depende del aprendizaje de cómo evitar que estos problemas se den y, si esto fallara, reconocerlos en una etapa temprana, cuando se los puede tratar con mayor facilidad.

Plagas, enfermedades y desórdenes fisiológicos

La mayor parte de los síntomas de los problemas de las plantas son fáciles de observar. Un árbol, arbusto o planta puede no producir hojas ni florecer en absoluto. Los insectos – que pueden ser la causa de la mala salud de la planta – podrían verse en partes o en la totalidad. A veces, una infestación o enfermedad de las raíces se nota primero por síntomas en las hojas. Este articulo aporta información detallada acerca de cómo prevenir y controlar las plagas, enfermedades y trastornos fisiológicos que pueden causar dichos problemas.

¿Qué es una plaga?

Las plagas son animales que causan daños a plantas cultivadas. Algunas, como
las de babosas, caracoles y conejos, son bien conocidas; pero la mayoría son invertebrados pequeños, como ácaros, anguílulas, cochinillas y milpiés, que son plagas de plantas menos evidentes. El mayor grupo en esta categoría es el de los insectos. Las plagas pueden dañar o destruir cualquier parte de la planta y, en algunos casos, la planta entera. Se alimentan de varias maneras: chupando savia, minando hojas, desfoliando u horadando tallos, raíces o frutos. A veces ocasionan desarrollos anormales, conocidos por agallas. Algunas plagas dañan las plantas de manera indirecta, extendiendo enfermedades víricas o fungales, mientras que otras las recubren con un excremento azucarado que estimula el desarrollo de mohos tiznados.

¿Qué es una enfermedad?

Cualquier condición patológica ocasionada por otros organismos, como virus, bacterias u hongos. Las fúngicas son las más comunes, las bacterias
relativamente raras. Los síntomas varían en cuanto a su apariencia y gravedad, pero el desarrollo y la salud de la planta casi siempre se ven afectadas y, en ataques severos, incluso puede morir. La velocidad de la infección depende del clima y las condiciones de desarrollo. En algunos casos, el organismo causante de enfermedades (patógeno) se difunde por un portador, como un pulgón. El patógeno a veces es visible bajo la forma de una decoloración, como en el caso de las royas. Los síntomas como decoloración, distorsión o marchitamiento son señales típicas de infestación.

¿Qué es un trastorno?

Los trastornos están causados por deficiencias de nutrición o por condiciones de almacenamiento o desarrollo inadecuadas. Una temperatura, una alimentación o riego inadecuados o caprichosos, poca luz o condiciones atmosféricas insatisfactorias pueden llevar a trastornos fisiológicos. También pueden causar problemas las deficiencias en sales minerales, esenciales para el
buen desarrollo. Tanto el tiempo como las condiciones de cultivo o del suelo pueden afectar una gama de plantas. Los problemas se aprecian a través de síntomas como la decoloración de las hojas o el marchitamiento de los tallos. Una planta que carece de agua, alimento o las condiciones ambientales adecuadas parecerá enferma y estará mucho menos capacitada para resistir ataques de plagas o enfermedades fúngicas, víricas o bacterianas. A menos que los problemas se diagnostiquen y traten correctamente, las plantas afectadas podrían morir.

Prevención de problemas

Siempre compre plantas fuertes y vigorosas de aspecto sano. No compre las que muestran indicios de muerte desde los extremos o tallos descoloridos, que tengan hojas de un color anormal para la época del año o que estén marchitas o deformadas. No compre las que muestren señales claras de infestación por plagas o enfermedades. Examine el cepellón de los árboles y arbustos cultivados en contenedores: no compre si tuvieran las raíces apiñadas o poco desarrolladas.

Controle que la planta sea adecuada a su ubicación final, teniendo en cuenta el tipo, textura y pH del suelo, el aspecto del emplazamiento y si es resistente a las heladas. Plante con cuidado, asegurando que el suelo esté bien preparado y que las raíces estén correctamente extendidas. Cada tipo de planta tiene necesidades de riego, alimentación y, donde haga falta, podado. Si una planta estuviera muy enferma o atacada por plagas, sería imposible revivirla; debe retirarla, especialmente si el problema pudiera extenderse a otras cercanas. Si no prospera, intente descubrir la causa y trate de vencer el problema.

Control orgánico

Éste utiliza métodos naturales para ayudar a que las plantas se recobren y resistan a las plagas y enfermedades. Dichos métodos han jugado su papel en los jardines durante mucho tiempo, pero en años recientes han despertado mucho interés.

Tratamientos orgánicos y trampas

Algunos preparados químicos tienen un origen natural: por ejemplo el piretro se origina de la margarita de piretro. Otros tratamientos orgánicos son el polvo de rotenona, el jabón suave y el polvo de azufre. Estos pueden obtenerse en polvo o como rocíos líquidos; su uso es seguro y los daños por el rociado no son un problema. Pero son de corta duración y sólo actúan en contacto con la plaga o la enfermedad, por lo que requieren aplicaciones regulares y concienzudas. Las trampas orgánicas son de fácil construcción. Las tijeretas pueden atraparse con tiestos invertidos y las larvas del escarabajo de resorte con patatas o zanahorias viejas clavadas en un palo y enterradas. En los invernaderos, las moscas blancas (que son atraídas por el color amarillo) pueden atraparse con una tarjeta amarilla engrasada. Examine dichas trampas regularmente y deshágase de las plagas.

Plantado de acompañamiento

Ciertas plantas acompañantes, cultivadas junto a un cultivo, pueden ayudar a
reducir el ataque de plagas y enfermedades. Algunas hierbas de olor fuerte, como la hierbabuena o el ajo, pueden repeler plagas atraídas a las plantas por su olor, alejándolas de las plantas cercanas. Un plantado deliberado de plantas huésped puede alejar plagas de otras plantas o atraer predadores que coman tales plagas: como los mastuerzos (Tropaeolum) son susceptibles a los pulgones, plante claveles de la China (Tagetes patula) cerca, ya que éstas atraen hoverflies, que se alimentan de pulgones.

Plantas resistentes

Algunas plantas son resistentes al ataque de plagas y enfermedades. Los cultivadores han podido aprovecharlo y han producido cultivares con una resistencia frente a algunas plagas y enfermedades más alta que el promedio. Las plantas cultivadas resistentes comprenden algunas lechugas cabeza de mantequilla, raramente afectadas por el pulgón de la raíz de lechuga. Las plantas resistentes a las enfermedades incluyen algunos cultivares de tomates,
resistentes al moho de las hojas de tomate y la rosa trepadora ‘Maigold’, que muestra cierta resistencia a enfermedades como el moho polvoso, royas y la mancha negra.

En algunos casos, la resistencia parece total, pero aún una planta resistente puede sucumbir a una enfermedad dada si sus condiciones de desarrollo son pobres, o si otros factores, como el clima, la debilitan. Antes de comprar, controle si existen cultivares resistentes a plagas y enfermedades disponibles con facilidad. La disponibilidad de plantas resistentes varía de año en año, así que examine catálogos cada año para obtener esta información.

Higiene del jardín

Una de las maneras más efectivas de controlar las plagas y enfermedades es la buena higiene del jardín. Elija plantas vigorosas y asegure que tengan las condiciones óptimas de cultivo para un desarrollo eficaz. Examine las plantas para identificar un problema nuevo lo antes posible, ya que una infestación bien establecida es mucho más difícil de erradicar que una identificada y tratada de inmediato.

La eliminación de partes enfermas y algunas plagas, como las orugas blancas de la col, ciertamente ayudará a controlar infecciones cualquier resto de plantas enfermas o infestadas (o cualquier material sospechoso de lo mismo) debe quemarse; de otro modo, la plaga o el patógeno podrían sobrevivir, invernar y volver a infestar en primavera. La basura del jardín debe destruirse o, donde se pueda, convertirse en compost.

Rotación de los cultivos

La rotación de cultivos de vegetales cada 3 o 4 años ayudará a prevenir que las
plagas y enfermedades portadas por el suelo se establezcan y aumenten hasta un nivel peligroso. Aunque en el caso de las hortalizas se utilice una planificación de rotación estricta, vale la pena rotar anuales y bulbos en los casos posibles, pues reduce el incremento de enfermedades como la de las violetas y el abrasado de tulipanes.

Si cultiva un tipo de planta en el mismo suelo durante unos años también puede tener problemas. Si aparece una enfermedad como la de las violetas, retire las plantas y cultive otras no relacionadas botánicamente que no sean susceptibles en el emplazamiento.

Control biológico

Esta expresión describe la restricción del daño causado por plagas introduciendo enemigos naturales deliberadamente, como predadores, parásitos y enfermedades. En el interior del invernadero, donde las plagas pueden desarrollar una inmunidad a los químicos, a menudo es la única manera eficaz de controlarlas.

Este control biológico es menos practicable en las condiciones relativamente poco controladas del jardín, especialmente si usa pesticidas, ya que podrían matar los controles además de las plagas. No todas las plagas y enfermedades pueden controlarse con eficacia por controles biológicos adecuados; dado que efectúan más trabajos sobre la ecología de insectos y enfermedades, se podrán introducir mayores controles.

Controles de invernadero

Se pueden obtener controles biológicos para emplear en el invernadero de
proveedores especializados. Introduzca el control antes de  que las plantas estén muy infestadas, ya que puede tardar varias semanas antes de ser efectivo.

La mayoría de predadores y parásitos requieren temperaturas diurnas de 21º y una buena intensidad lumínica, con el fin de criar más rápidamente que las plagas. Restrinja el uso de pesticidas, ya que la mayoría es dañina para los controles biológicos; las excepciones son el pirimicarbonato contra pulgones y los jabones insecticidas, que controlan una gran gama de pequeños insectos y ácaros. Algunas de las plagas más problemáticas, como los ácaros araña roja, las moscas blancas y las larvas de gorgojos de viña, han desarrollado un grado de inmunidad tan alto a los pesticidas usados contra ellos que el control biológico es en la actualidad el único tratamiento eficaz disponible.

Animales de jardín benéficos

No todos los insectos y otras criaturas del jardín son dañinos. Muchos no sólo son útiles para la planta sino que resultan esenciales para su supervivencia; muchos frutos, hortalizas y flores dependen de la polinización a través de insectos, como las abejas de miel, para llevar el polen de una flor a otra, permitiendo la fertilización. En otros casos, algunas especies de predadores naturales pueden ayudar a controlar ciertos tipos de plaga y, por lo tanto, hay que estimular su visita al jardín. Los erizos, las musarañas, las ranas y los sapos se alimentan de muchas plagas que habitan en el suelo. Los pájaros ocasionan ciertos daños en el jardín pero esta desventaja está ampliamente
compensada por la cantidad de plagas de insectos que devoran. Algunos invertebrados, como los ciempiés, rapiñan plagas habitantes del suelo. Es posible diferenciar los ciempiés de los milpiés (que a menudo son dañinos) por el número de patas que lleva cada segmento de sus cuerpos: los ciempiés sólo tienen un par por segmento, mientras que los milpiés tienen dos pares.

Las arañas también son aliados útiles, ya que sus telas atrapan a innumerables insectos. Pero algunos insectos son valiosísimos. Las mariquitas son un ejemplar conocido en muchos países y tanto las larvas como las adultas se alimentan de plagas como los pulgones. Las hormigas y las avispas, cuyas actividades dañan algunas plantas, pueden ayudar al jardinero devorando otras plagas de insectos.

Control químico

Esta es la expresión utilizada para describir la acción de destruir las plagas y enfermedades por medio de la aplicación de compuestos sintéticos a las plantas o suelos. Aunque actualmente el énfasis acerca del control orgánico está en aumento, el uso responsable y frugal de químicos sigue jugando un papel valioso en el control de las plagas y enfermedades. Una combinación sensata de los aspectos más adecuados de ambos métodos a veces proporciona la mejor solución a estos problemas difíciles y recurrentes.

Pesticidas y fungicidas

La mayoría de los primeros (que se emplean para matar insectos, ácaros y otras plagas) y los segundos (que se emplean para controlar las enfermedades fúngicas) por bien funcionan por contacto o son sintémicos.

Los de contacto matan la plaga al arrastrarse sobre una superficie tratada o
cuando el producto los alcanza de lleno (al rociarlos). Los fungicidas de contacto matan las esporas fúngicas que germinan y evitan una infección ulterior, pero tienen poco efecto sobre los desarrollos fungales establecidos.

Los químicos sistémicos son absorbidos por los tejidos de la planta y luego el flujo de savia los transporta a toda la planta. Los fungicidas de este tipo, como el benomyl, el metiltiofanato y el carbendazim matan los hongos dentro de los tejidos de la planta. Los pesticidas sistémicos, como dimethoate y heptenophos se usan sobre todo para las plagas que chupan savia, y resultan menos útiles, salvo que estén mezclados con uno de contacto, contra plagas que tienen bocas masticadoras, como las orugas, escarabajos y tijeretas. Un rociado concienzudo de las plantas afectadas, especialmente la parte inferior de las hojas, resulta esencial para todos los pesticidas, especialmente con las plagas de invernadero persistentes, como la mosca blanca y los ácaros araña roja.

Los hongos tratados frecuentemente con fungicidas sistémicos también pueden desarrollar cepas resistentes. A veces se puede vencer este problema utilizando mezclas diferentes, pero en el caso de las plagas de invernadero el uso del control biológico ( en la medida de lo posible) es a menudo una alternativa mejor.

Formulación de preparados químicos

El ingrediente activo de un preparado químico mata el organismo, y su
fórmula determina su eficacia y uso. Los pesticidas y fungicidas están disponibles como líquidos concentrados, pulverizados y polvos (a los que se puede incorporar un humectante para asegurar la penetración del ingrediente activo), humos, cebos y líquidos diluidos listos para usar. Actualmente, éstos están formulados para asegurar su eficacia y seguridad óptimas, tanto para los jardineros como para el medio ambiente, y no se expenden los dañinos.

Fitotoxicidad

Algunas plantas tienden a sufrir reacciones adversas a fungicidas e insecticidas. Esto se conoce por fitotoxicidad. Frecuentemente, las instrucciones del fabricante enumeran las especies que no deben ser tratadas. Pero esas listas no pueden ser completas, ya que la reacción de plantas ornamentales a ciertos productos químicos es aún desconocida. Si duda si cierto producto es adecuado, primero pruebe el fungicida o el insecticida en una zona pequeña de la planta, para medir la reacción probable, antes de tratarla por completo. O, si cultiva varias plantas del mismo tipo, pruebe con una sola.

Otros factores, incluyendo la etapa de desarrollo y las condiciones medioambientales en las que la planta se encuentra, también podrían aumentar
la posibilidad de los daños por el producto utilizado.

Los plantones, esquejes y pétalos de flores son mucho más sensibles que el follaje maduro o variaciones en las condiciones de desarrollo u, por lo tanto, podrían verse negativamente afectados por el tratamiento. De manera similar, las plantas que padecen algún estrés nunca deben tratarse con productos químicos.

Para evitar efectos secundarios en plantas adultas, nunca rocíe a pleno sol o cuando el área que rodea las raíces esté muy seca, o si han sido expuestas a temperaturas muy altas o muy bajas.

Fuente: Enciclopedia de Jardinería
The Royal Horticultural Society

Editorial: Grijalbo



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