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miércoles, 7 de agosto de 2013

PODA DE ÁRBOLES ADULTOS

ARTE Y JARDINERÍA DISEÑO DE JARDINES

Consejos para realizar la poda en árboles adultos




Los árboles adultos no precisan una poda regular similar a la que requieren otras plantas como las trepadoras o los arbustos, pero no está de más revisarlos periódicamente por muy natural que sea su hábito. Algunos cultivares, como los de follaje variegado o los árboles llorones injertados, necesitan que se les preste mayor atención. Compruebe el buen estado de las ramas de los especímenes más viejos (que son los que menos se podan). Las mejores épocas para detectar y corregir problemas son mediados del invierno y finales del verano.

Madera muerta o enferma

Si piensa podar una parte enferma, tenga en cuenta el sistema de defensa de la planta. El tejido enfermo de un árbol nunca se recupera: el ejemplar crea una barrera química que aísla la madera sana de la enferma. Si la enfermedad no se expande, la zona afectada suele morir por falta de alimento y desprenderse por sí sola.

Si la madera muerta no se desprende, se pudre y se llena de hongos con lo que se convierte en un peligro potencial para el resto del árbol. Si corta la madera sana, el espécimen se ve forzado a invertir mucha energía en curar una herida cuando, en realidad, ya existía una barrera eficaz. Elimine casi toda la madera dañada pero no toque la sana (la línea que las separa se ve fácilmente).

Si piensa que la rama entera está enferma, retírela como lo haría con una sana. No intente separar la madera muerta de la viva o romperá la barrera de
protección natural y hará peligrar la salud de todo el árbol.

Si la enfermedad está en expansión, no aparecerá ninguna línea de separación entre las zonas afectadas y las sanas. Por lo tanto, compruebe la superficie del corte para asegurarse de que se trata de madera sana: es la única manera de saber que ha atajado la propagación de la infección. Si la superficie presenta síntomas de enfermedad o ha perdido color es señal de que necesita eliminar más madera.

Árboles con tocones largos en la copa

La copa de los especímenes viejos se va plagando de tocones y ramas secas o débiles. Muchas veces la causa se encuentra en un cambio de contexto, por ejemplo: la construcción de un edificio, la pérdida de calidad del suelo o del agua. Los árboles pueden adaptarse y sobrevivir durante años, pero si nota que están decaídos, consulte con un profesional.

Desgarros en la corteza y en las ramas

Las ramas pueden romperse por causas diversas (las puede partir un rayo, el peso de la nieve, un animal salvaje o unos vándalos), pero una vez rotas no se suelen recuperar por mucho que se las coloque de nuevo en su lugar. Lo mejor es arrancarlas del todo o podarlas hasta una medida más cómoda y esperar a que nazca un renuevo por debajo de la zona dañada. El tejido de una corteza rota no puede volver a unirse. Lo mejor es dejar la herida abierta, alisarla con una navaja de podar y esperar a que se seque. Si el daño se produce en la base del tronco, el árbol puede llegar a morir. Por lo tanto resulta vital evitar dañar los árboles al utilizar un cortacésped o cualquiera de las máquinas que se emplean habitualmente en el jardín.

Brotes epicórmicos

 Los brotes epicórmicos nacen de yemas latentes que permanecen ocultas en la corteza hasta que se estimula su desarrollo. Las podas suelen generar este tipo de vástagos pero algunos árboles tienden a producirlos de forma espontánea. Conviene arrancarlos con los dedos en cuanto nazcan porque proliferan con gran rapidez y absorben energía que el árbol podría emplear en otros menesteres. En algunos casos se pueden conservar los brotes más fuertes y utilizarlos para sustituir vástagos dañados o podados; en otros, los brotes nacen tan rápido que nunca llegan a formarse del todo y no llegan a ser ramas robustas.

Renuevos

Los árboles como Populus tremula (álamo temblón) desarrollan, con frecuencia, vástagos (llamados renuevos) a partir de sus raíces, mientras que otras especies como Populus nigra (chopo) sólo lo hacen cuando una raíz está dañada. Los renuevos no dañan el árbol, pero consumen gran parte de su energía. La forma más sencilla de controlarlos es cuando el árbol está rodeado de césped, ya que los renuevos desaparecen al pasar el cortacésped. Si ése no es el caso, córtelos desde su base arrancando parte del tejido circundante para evitar que se desarrollen yemas latentes. Si simplemente los despunta, estimulará su crecimiento. No intente matarlos con herbicidas porque las raíces del árbol también absorberían el producto.

Algunos portainjertos (especialmente algunos Prunus) acostumbran generar renuevos desde las raíces, pero peores son los chupones que se forman en el propio tronco: conviene suprimirlos cuanto antes porque, de lo contrario, podrían desarrollarse con más fuerza que las ramas de la parte injertada.

Vigile que sus árboles no generen renuevos fuera de su propiedad; algunas especies son muy invasivas: es el caso de Ailanthus, Robinia y Gleditsia triacanthos (esta última lo es tanto que en algunos países está prohibido cultivarla).

Reversión

Algunos árboles poseen cultivares variegados de hojas verdes con manchas o
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bordes dorados o plateados. Éstos se generan a partir de mutaciones naturales del árbol original de hoja verde, y a veces vuelven a adoptar esa forma. Si aparecen vástagos con follaje verde en un espécimen variegado, no dude en cortarlos de inmediato. Lo mismo ocurre con aquellos cultivares que se han escogido porque sus hojas presentan una forma peculiar; si surgen vástagos con hojas normales, pódelos. Cuando se trata de un ejemplar maduro, eliminar los brotes revertidos no resulta tan sencillo pero se ha de hacer porque, aunque no ponen en peligro la salud del árbol, pueden acabar dominando al resto.

Reforzar y apuntalar

Las clásicas ramas largas y los árboles inclinados se han de apuntalar, llegado un momento, para evitar que se rompan. Puede utilizar postes de madera, de piedra o soportes de metal especialmente concebidos para estos casos, pero nunca emplee hierro fundido ya que podría agujerear las ramas. Sea cual sea el tipo de soporte, conviene colocar una protección para evitar que un ligero movimiento acabe por rasgar la corteza: una alfombra vieja o un saco bastarán.

El soporte ha de sostener el peso de la rama sin forzarla hacia arriba, de lo contrario se sometería a una gran tensión el punto de unión entre la rama y el tronco. Los ejemplares que suelen precisar un apuntalamiento cuando envejecen son: Cedrus libani (cedro) Cercis siliquastrum, Morus (morera) y Catalpa bignonioides.

Cavidades y troncos huecos

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Las cavidades que aparecen en los troncos de los árboles se producen cuando un trozo de tejido dañado o enfermo se seca y se cae. Si el espécimen está sano, las cavidades no causan problema alguno. No las limpie ni las agrande ni las vacíe ni las rellene con materiales artificiales como el hormigón. Hoy en día se ha descubierto que el agua que queda retenida en ellas ayuda a prevenir la formación de hongos.

Cuando cae un rayo sobre un tronco, lo mejor es llamar a un profesional para que calibre la importancia de los daños. De todos modos, que un árbol presente una cavidad o lo haya dañado un rayo no implica, necesariamente, que su salud esté en peligro, sobre todo si el tronco es ancho y corto. Un tronco agujereado puede ser muy robusto puesto que el propio árbol crea una barrera natural que separa los tejidos dañados de los sanos. Si el ejemplar es muy grande, es preciso que un profesional compruebe su estado y determine si merece la pena o no llevar a cabo un desmochado.

Ramas enmarañadas

A veces nacen ramas enmarañadas que se mezclan con el resto del follaje. Éstas son alteraciones de los vástagos normales causadas por la presencia de hongos, insectos o ácaros. No suponen peligro alguno para el árbol y pueden dejarse tal cual. No obstante, si su presencia afea el conjunto, como suele ocurrir, no dude en podarlas más allá de la zona afectada, en la unión con la rama principal.

Poda de raíces de árboles adultos

Muchos árboles se pueden desarrollar en un recipiente, siempre y cuando se les riegue y alimente correctamente. Al reducirse el espacio de desarrollo del sistema de raíces, el espécimen pierde vigor, lo que permite que se puedan dar en interiores. Para reducir la altura de un árbol, se suele plantar en un espacio reducido y se le aplica una poda drástica. A la mayoría de los árboles les desagrada encontrarse aprisionados en una maceta demasiado pequeña y es posible que precisen una poda de raíces, sobre todo los arbustos que crecen en macetas.

En los ejemplares plantados en la tierra, la poda de raíces se realiza clavando
una pala alrededor de ellas. En algunas ocasiones se recomienda esta clase de poda porque no interesa que el árbol crezca demasiado, es el caso de muchos frutales. Es importante que emplee el método adecuado y que corte las raíces que estén alejadas del tronco porque, de lo contrario, podría desestabilizar el árbol.

Talar un árbol pequeño

No corte nunca un árbol grande usted solo. De todos modos, es posible que quiera talar un ejemplar pequeño porque ya no le guste o porque esté demasiado abandonado y plagado de chupones. Tale el tronco a una altura de un metro. Para eliminar el tocón puede recurrir a un profesional. Si, por el contrario, piensa dejarlo córtelo a ras del suelo. Sin embargo, piense que el tocón se llenará de hongos que pueden afectar al resto de plantas. Existen productos químicos para matar los tocones; consulte a un especialista antes de usarlos.

Fuente: Enciclopedia de la poda

The Royal Horticultural Society



2 comentarios:

  1. Muy, pero que muy interesante Fernando.
    Por aquí hay un dicho con el que no estoy de acuerdo: "más vale una mala poda que ninguna".
    Una mala poda, a destiempo o de cualquier forma, puede ser el fin de un árbol.
    Mis vecinos mal-podaron una hermosa mimosa (era enorme con unas ramas magníficas)fuera de fecha pues ya estaba metida de lleno la primavera. Desatendieron nuestras recomendaciones!!!
    La gran mimosa pasó el verano "como pudo". Sus heridas(no las sellaron) sangraron durante meses y cuando llegó el invierno, comenzó a perder hojas y murió. Una noche de viento y lluvia se vino abajo.
    Cayó sobre el porche de la casa ¿¿¿Sería una venganza???
    Gracias por tus sabias recomendaciones.
    Un abrazo desde El Terrao.

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    1. Si vieras las barbaridades que yo veo todos los días con las podas, te dan ganas de coger a los responsables por el cuello. En este país la cultura se limita a ver la televisión. Hasta tienes que dar explicaciones de lo que haces como si lo estuvieras haciendo mal, cuando siempre estas buscando su beneficio y dañarles lo menos posible. Pero la gente no entienden que las plantas y los árboles sufren y que un corte mal echo es una herida abierta como lo podría ser en un Ser Humano......

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