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jueves, 29 de agosto de 2013

El Manzano. Malus domestica

ARTE Y JARDINERÍA DISEÑO DE JARDINES

El Manzano, su Historia, características y variedades


Árbol de hasta 10 metros. Esperanza de vida: de media a larga. De hoja caduca, resistente, a veces autofértil. Frutos: de hasta 15 cm, esférico, de verdes a amarillos o rojo. Propiedades: vitamina C.




Las manzanas Malus domestica son selecciones complejas e híbridos de M. pumila con M. sylvestris y M. mitis. Por eso la forma de la fruta va de la esfera de la Gladstone y la Granny Smith a las esferas aplanadas de la Bramley y la Mére de Menage o la forma prácticamente cónica de la Spartan, Golden Delicious y Worcester Pearmain. El color puede ser verde, amarillo, naranja escarlata o de rojo oscuro a casi púrpura. La textura puede variar de crujiente a blanda y pueden ser jugosas o secas, ácidas o insípidas, amargas, sosas o aromáticas. Todas las manzanas tienen un abollón en el rabillo, los restos de la flor en el otro extremo y un corazón central duro, con varias semillas marrones. Son comestibles en pequeñas proporciones, aunque hay constancia de una muerte por la ingestión de una gran cantidad, ya que contienen una pequeña cantidad de cianuro.

A menudo los árboles se convierten en partes pintorescas del paisaje, especialmente si se encuentran en un huerto. Suelen torcerse y deformarse si se dejan crecer a su aire. Tienen hojas suaves sedosas y nunca son brillantes, como las hojas de los perales. Las flores son a menudo rosas con matices rojos, o blancas como la nieve.

Las manzanas son originarias de la Europa templada y Asia. Se han recolectado en estado silvestre desde la prehistoria y eran conocidas por los antiguos fenicios. Cuando Varrón condujo a su armada hasta el Rin, en el siglo I a. C.,
cada región tenía sus manzanas. Los romanos potenciaron su cultivo, así que, aunque Cato sólo había mencionado media docena de variedades en el siglo II a. C., Plinio ya conocía tres docenas en el siglo I d. C. En la Edad Media se produjo un declive en el cultivo de manzanas en Gran Bretaña y sólo se mencionan un pomerium (huerto), en Nottingham, en el libro de censos Domesday. Sin embargo, el interés creció después de la invasión nomanda.

Las variedades Costard y Pearmain son las primeras mencionadas en el siglo XII y XIII, y en el año 1640 Parkinson registró casi cinco docenas de variedades. En 1669, Wordlidge incrementa el número hasta 92, la mayoría manzanas para sidra. En el libro Dowming´s Fruits, impreso en 1866, se recopilan 643 variedades. Actualmente disponemos de más de cinco mil variedades de manzanas, que representas unos dos mil clones distinguibles. Podemos disponer fácilmente de varios centenares mediante viveros especializados, aunque sólo media docena se cultivan a escala comercial.

Esta repentina explosión en el número probablemente se debió a la expansión de las colonias. Las mejores variedades de manzaneros de Europa mutaron y se mezclaron al propagarse por Norteamérica, y, posteriormente, por Australia, y al volver, se volvieron a mezclar.

Actualmente, las manzanas se cultivan de forma extensiva en las regiones templadas de todo el mundo. Se cree que las primeras manzanas de Norteamérica se plantaron en Governor’s Island, en el puerto de Boston, pero la Massachussets Company pidió semillas en 1629 y en 1635, y el Sr. Wolcott escribió que había obtenido 200 litros de sidra con las nuevas manzanas de su huerto.

Cultivo

Los manzanos son árboles maltratados. Prefieren un terreno fértil, húmedo, bien drenado, pero se plantan prácticamente en todas partes e, incluso así, a menudo crecen bastante bien. Lo que no soportan es estar anegados, ni crecer
donde creció un antiguo manzano ni cerca de otros que hayan estado plantados durante tiempo, ni tampoco estar en rincones fríos y húmedos. La mejor forma de polinizarlos es plantando más de tres variedades, ya que muchas manzanas son incompatibles entre sí, habiendo variedades diploides y triploides con diferencias irreconciliables entre sus cromosomas. Un Cox y un Bramley no darán fruto por sí mismos, pero si añadimos un James Grieve, los tres fructificarán. Los manzanos silvestres a menudo son buenos polinizadores de árboles comunes.

Cultivo bajo cubierta de vidrio

A los manzanos no les gusta crecer permanentemente en invernaderos, ya que necesitan el frío del invierno y son más susceptibles a plagas y enfermedades, sobre todo con el calor y la sequedad, aunque se les pueden aplicar los remedios habituales. Algunas variedades francesas, cómo la clásica Claville Blanche d’Hiver, en Gran Bretaña sólo crecen bien a cobijo.

Cultivo en recipientes

En muchos rizomas enanizantes, las manzanas crecen fácilmente en macetas. Se deben podar a conciencia en invierno, y en verano los brotes alargados se deberían cortar, por lo que no es muy aconsejable que se cultiven en macetas las variedades de brotes cortos con inflorescencias. Se han desarrollado variedades especiales para crecer en recipientes que precisan de poca poda.

Valor ornamental y fauna

La floración rosa y blanca es fantástica a finales de primavera. Las flores son apreciadas por los insectos y las manzanas, importantes para los pájaros.

Calendario de mantenimiento

Primavera: quite las malas hierbas, aplique un acolchado, y fumigue con una solución de algas mensualmente.
Verano: aclare la fruta, realice la poda de verano, fumigue con una solución de algas y aplique cintas pegajosas en la corteza.
Otoño: utilice las frutas de menor calidad, reserve las mejores para almacenar.
Invierno: realice una poda severa, añada compost en grandes cantidades, retire las frutas marchitas.

Reproducción

Las semillas de manzana raramente producen árboles frutales de calidad; sin embargo, muchas de las mejores variedades fueron almácigos por casualidad. Los manzanos se injertan o se hacen brotar en diferentes rizomas según el
lugar y el tamaño del árbol que se busque. Pocos crecen a partir de sus propios esquejes en sus propias raíces o como estándares en almácigos de portainjertos, ya que éstos producen árboles muy grandes adecuados únicamente para ser plantados en prados de pasturas.

Los portainjertos restrictivos son más adecuados para los huertos domésticos y crecen lo suficiente en portainjertos más enanizantes es el M27, útil para el cultivo en recipiente, pero estos enanos se deben arrodrigonar toda su vida y las ramas empiezan a salir a tan poca altura que es imposible cortar la hierba o
cultivar debajo de ellos. El M9 produce un árbol de 2 m, que también se debe arrodrigonar, aunque es bueno para darle forma de cordón. Con estos portainjertos tan enanizantes, los árboles no prosperan muy ben en terrenos pobres ni durante períodos de sequía. El M26 es más grande, alcanza los 2,8 m y se debe arrodrigonar, pero probablemente sea el más adecuado para los jardines de tamaño reducido. Necesita 3 m por cada lado. El MM106 es mejor en terrenos pobres, y en buenos terrenos se mantiene compacto a unos 4 m; necesita una distancia de 4,5 m entre árboles.

Poda y formación

Los manzanos a menudo se dejan crecer y producir frutos durante años con la única poda de saneamiento una vez se ha formado el tallo principal. Puede que se tengan que podar en invierno, y en verano se recupere el sistema de espolones, se creen estructuras de prácticamente todas las formas posibles, aunque raramente se le dé forma de abanico. Para conseguir manzanas bellas y
productivas es mejor darles forma de espaldera; para conseguir el máximo número de variedades, como cordón; de forma fácil y cómoda, como árboles pequeños de copa abierta. Algunas variedades, especialmente muchas de las frutas tempranas, tienen brotes cortos que presentan inflorescencias.

Es mejor que sólo se realice una poda de saneamiento, ya que una poda severa eliminaría las inflorescencias. Se pueden cultivar en un sistema de sustitución, como se hace con los melocotoneros, pero implica mucho trabajo. El aclareo es tan importante como la poda. La eliminación de las manzanas abarrotadas y congestionadas, dañadas y enfermas mejora el tamaño y la calidad de las manzanas restantes y evita las cosechas bianuales. Aclare antes de que se produzcan las caídas de junio y repítalo dos veces más, disponiendo de las manzanas rechazadas para destruir cualquier plaga.

Control de malas hierbas, plagas y enfermedades

La manzana es la fruta que se cultiva más habitualmente en la mayoría de las zonas. Por eso ha desarrollado un ecosistema completo de plagas y enfermedades a su alrededor. Aunque tienen muchos problemas, se las arreglan para producir enormes cantidades de fruta durante muchos años, a menudo en condiciones adversas. Un crecimiento vigoroso es esencial, ya que reduce muchos problemas, especialmente el chancro. Las plagas más comunes precisan de los remedios habituales, pero los manzanos padecen algunas especialidades molestas. 

Los agujeros en las frutas pueden estar causados por dos plagas. El barreno normalmente provoca agujeros en el corazón de la fruta, eliminando sus
excrementos en el extremo de la flor. Se pueden controlar preparando trampas con bandas de cartón ondulado, trampas de feromonas, pulverizadores autorizados durante la floración, y con higiene, eliminando y destruyendo las manzanas afectadas durante el aclarado. Las fumigaciones autorizadas se pueden realizar una vez se haya formado la flor, y también es efectivo tener aves libres por el huerto. Muchas variedades son resistentes al ribazo. Si se produce, primero afecta a las hojas y a continuación a la fruta y, como la momificación y el chancro, se propaga a través de las manzanas marchitas y la madera muerta.

Es peor en zonas húmedas. Todos estos problemas y mildius, se controlan mejor con medidas higiénicas, manteniendo los árboles vigorosos, regados correctamente, con acolchados y bien podados. El pulgón lanígero se puede fumigar o frotar con un jabón neutro o con derris elliptica. Las cintas pegajosas aplicadas en la corteza controlan muchas plagas durante todo el año, especialmente a finales de verano y principios de otoño. Los pájaros, las avispas y, a veces, las tijeretas también dañan a las manzanas, así que para obtener una fruta perfecta, cúbrala con bolsas de papel.

Cosecha y almacenamiento

La mejor forma de comer manzanas tempranas es recién cogidas del árbol. Raramente se conservan mucho tiempo y se ablandan a los pocos días. La mayoría de manzanas de media temporada es mejor comerlas a medida que maduran en el árbol, pero muchas se conservarán durante semanas si se recolectan antes de que estén completamente maduras, y se almacenan en un lugar fresco. Las que más se conservan deben permanecer en el árbol hasta que las fuertes heladas sean inminentes, o los daños producidos por los pájaros
empeoren; en este momento si se recolectan con delicadeza y se almacenan en un lugar fresco y a oscuras se pueden conservar hasta seis meses o incluso más. Así, se puede comer manzanas durante casi todos los meses del año, si se dispone de variedades tempranas y tardías y un lugar de almacenamiento a prueba de roedores.

La mejor forma de recolectarlas es con las manos ahuecadas y colocarlas cuidadosamente en una bandeja, que tradicionalmente se llenaba de paja. (Si se moja, podría manchar, así que es mejor utilizar tiras de papel.) Nunca conserve variedades tempranas junto a las tardías ni junto a peras, cebollas, ajos ni patatas. Las frutas no pueden presentar magulladuras, podreduras ni agujeros y deben conservar el rabillo para que se mantengan bien. Si las manzanas se envuelven individualmente en papel se mantendrán durante más tiempo.

Plantas asociadas

Las manzanas son malas para las patatas, ya que favorecen las plagas. Se ven beneficiadas por los alliums, especialmente se cree que los cebollinos, los penstemons y los berros ahuyentan a los falsos gusanos y los pulgones laníferos. Las ortigas benefician a los árboles y, una vez desecadas, ayudan a conservar la fruta.

Otros usos

La madera del manzano se utiliza para hacer mazos, palos de golf y para grabados. Al quemarse, desprende un aroma delicado, y se puede utilizar para ahumar alimentos y como leña.

Usos culinarios

Las manzanas son excelentes crudas, en compota para tartas, pasteles y mermeladas especialmente combinadas con otras frutas que les den consistencia. Su zumo es delicioso recién exprimido y se puede congelar para usarlo fuera de temporada o transformarlo en sidra o en vinagre. Las manzanas para cocinar son distintas de las de mesa, las primeras son mucho más grandes, ácidas y no tan dulces si se comen crudas. Muchas se deshacen con el calor en forma de puré y algunas mantienen su textura, a diferencia de la mayoría de las manzanas de mesa.

Fuente: EL GRAN LIBRO DE LAS FRUTAS
BOB FLOWERDEW

Editorial: Integral



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