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jueves, 22 de agosto de 2013

Diseño de Jardines. A cada ambiente su jardín

ARTE Y JARDINERÍA DISEÑO DE JARDINES

A CADA AMBIENTE SU JARDÍN

 


Para obtener unos buenos resultados en el Diseño de un Jardín conviene tener las ideas claras. Un jardín hermoso está al alcance de cualquiera, aunque el espacio sea reducido y las condiciones no sean las óptimas.

Es importante seleccionar minuciosamente las especies vegetales que van a cultivarse y tener muy en cuenta las condiciones ambientales circundantes.

Las plantas, como todos los seres vivientes, están dotadas de una determinada capacidad de adaptación, y este es el factor determinante del grado de dificultad en el cultivo.

El volumen de crecimiento depende de factores ambientales tales como:
·       Luz
·       Temperatura
·       Humedad
·       Características del suelo.

Estos elementos, combinados entre sí, constituyen el hábitat, o sea los distintos tipos de ambiente (montañés, acuático, etc.), en los cuales los vegetales pueden desarrollarse óptimamente y de forma natural.

Por consiguiente, conviene, tanto desde un punto de vista estético como práctico, evitar siempre las condiciones forzadas, por lo que es necesario conocer el ambiente que domina en el jardín. Todo ello permitirá crear un conjunto armónico sin necesidad de acudir a medios de cultivo artificiales que seguramente proporcionarán unos pobres resultados.

Un jardín junto al mar, al margen de un lago situado a poca altitud o ubicado en zonas de clima mediterráneo no presentará dificultades a la hora de obtener una prolongada floración durante todo el año.

Algún problema podrá encontrarse en zonas más frías, ya que allí las plantas no pueden prolongar su floración, y a partir de las primeras lluvias otoñales el jardín ya no tendrá color.

El jardín junto al mar

Cuando se quiera crear un jardín junto al mar, conviene tener presentes algunos consejos útiles en cuanto a la selección y colocación de las plantas:
·       Adosar al muro de la vivienda plantas trepadoras de rápido desarrollo
(bignonia, glicinia, rosales trepadores, lantana, etc.) para protegerse del calor estival.
·       Crear zonas de sombra con pérgolas plantando árboles donde el espacio lo permita (acacias, perennifolios).
·       Seleccionar plantas resistentes al ambiente seco y de exigencias moderadas (tamarindo, altea, hemerocallis, etc.).

El jardín al margen de un lago situado a poca altitud

Las condiciones climáticas de la montaña permiten el desarrollo de una amplia gama de plantas, porque las temperaturas son moderadas y presentan un alto nivel de humedad durante todo el año.

Las zonas de sombra o de media sombra son particularmente frescas, y en ellas se adaptan mejor plantas como la hortensia, la camelia, el rododendro y la azalea, con las tonalidades más variadas.

En las zonas expuestas al sol, en que hay temperaturas bastante elevadas, es aconsejable plantar rosales, alteas de Siria, jazmines, etc.

Con la presencia de árboles se consiguen efectos sorprendentes, sin embargo conviene tener en cuenta que si se desea mantener una amplia vista panorámica del paisaje o del lago, no conviene excederse en plantar árboles de gran desarrollo, que deberán colocarse teniendo en cuenta la velocidad de crecimiento y la altura propias de cada especie.

El jardín en el campo

Los jardines de este tipo son fácilmente identificables, ya que pueden ubicarse tanto en la ladera de una colina como en una llanura húmeda. Normalmente, se encuentran en la zona septentrional del país, o en un lugar árido y solead del sur, y presentan unas características ambientales muy dispares.


Los resultados no tardarán en manifestarse si se plantan especies propias de la zona, es decir apropiadas para ese clima en particular, y si el jardín que las acoja reúne las condiciones necesarias a sus exigencias.





El jardín en la montaña

También aquí, como en los ambientes que hemos comentado, es indispensable conseguir un jardín en consonancia con el paisaje.

Es importante captar ‘el espíritu’ de la montaña para construir un jardín en
armonía con ella: es preferible evitar las estructuras demasiado elaboradas, mientras que lo verdaderamente importante es hallar el modo de convertir ciertas particularidades, con sencillez, en partes integrantes del paisaje; sin ningún gesto forzado, pero con armonía y continuidad, pasando de los prados verdes hasta la empalizada de madera de las jardineras formadas con troncos vaciados a las rocas colocadas alrededor de una mancha de flores.


Fuente: EL jardín en flor todo el año
Anna Bisio

Editorial Vecchi

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