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sábado, 3 de agosto de 2013

Césped con bajo mantenimiento en agua. Stenotaphrum secundatum

ARTE Y JARDINERÍA DISEÑO DE JARDINES

Césped con bajo mantenimiento en agua




Stenotaphrum secundatum


En muchos jardines, públicos y privados, podemos apreciar céspedes formados exclusivamente por Stenotaphrum secundatum. Esta especie es conocida en nuestro país por diferentes nombres: grama basta, grama catalana, lastón, grama americana, gramilla, etc. Es una de las especies formadoras de céspedes más usadas en el litoral mediterráneo, quizás porque, popularmente, su manejo no requiere muchas complicaciones, y se adapta bien al clima cálido
de esa zona. Pero no por esto deja de precisar algunas prácticas y consideraciones; en algunos casos, éstas primeras deben ser programadas y después de una prolongada sequía estas dos especies reiniciaron su actividad.

Penisetum clandestinum presenta más agresividad que Bermuda híbrida.

Manejo de céspedes con bajo consumo de agua realizadas convenientemente. 

Vamos a revisar, muy brevemente, algunas consideraciones generales y ciertas prácticas en el establecimiento y mantenimiento
de estos céspedes formados por Stenotaphrum secundatum.

Esta especie es largamente estolonífera pero no posee rizomas. Es
una planta perenne y robusta, formadora de céspedes de textura gruesa, aunque en algunos países podemos observar diferentes texturas. Oriunda de las regiones tropicales y subtropicales del Viejo Mundo, parece que es nativa del Golfo de Méjico, del Oeste de la India y de algunas regiones de África.
Actualmente está introducida por el hombre en todo el Globo. Pertenece a la subfamilia Panicoideae y muestras a veces nectarios extraflorales, y por lo general en nuestro país presentan 32 cromosomas.

Existen un número de variedades, que en algunos países se han desarrollado por selección y se comercializan por tanto. Estas variedades presentan diferentes características en cuanto a resistencia a virus, tolerancia a enfermedades, tolerancia al frío, al calor o a la sombra, finura de la hoja, etc. Así podemos enumerar a título de curiosidad algunas variantes como la Raleigh, Seville, Texas, Floratam, Floratine, etc. Por ejemplo, la variedad Floralawn
tiene una textura gruesa y la variedad Seville ofrece una textura fina.

Se adapta muy bien esta especie a zonas con inviernos templados estando por ello muy extendida en nuestra latitud, especialmente en las regiones bañadas por el Atlántico y Mediterráneo. Es muy conocida por resistir temperaturas altas los meses de verano. De igual modo su resistencia al frío está por encima de otras especies de estación cálida, manteniendo su color verde incluso cuando las temperaturas rondan los 6-5ºC.


Como sabemos la sombra o la intensidad luminosa es un factor importante para la adaptación de los céspedes. Esta especie suele prosperar bien en zonas donde se reciben alrededor de un 50% del total de luz solar; siendo de este modo el Stenotaphrum tolerante a zonas con sombra moderada, mostrando un comportamiento bastante bueno, e incluso mucho mas alto que otras especies de estación cálida a la sombra. 

No obstante cuando se desarrolla bajo sombras densas esta especie crece alargada y fina, presentando el césped en conjunto cierto grado de clorosis y poca densidad.
Aunque es bastante resistente al pisoteo no suele tolerar el tráfico intenso por lo que evitaremos el paso frecuente, especialmente en los pasillos.

Aunque en muchos casos no se tiene en cuenta a la hora de su establecimiento o durante su mantenimiento, esta especie requiere un terreno con cierta fertilidad y drenado, no tolerando suelos compactados e inundados. Por lo general su crecimiento se ha establecido en suelos con pH cercanos a 6 y 8.5. Aún así cuando el suelo empieza a tener un pH cercano a 8 suele presentar cierta apariencia amarillenta. Es tolerante a la salinidad creciendo satisfactoriamente en suelos con niveles de salinidad cercanos a los 15 mhos.

De todos es conocida la forma más usual que presenta actualmente
la propagación de esta especie, aunque en algunos países se han investigado especies fértiles que se puedan establecer por semillas, el imperativo es el empleo de diferentes formas de reproducción vegetativa para extenderla. 

De este modo se recurre frecuentemente a la propagación con esquejes, tapones o tepes. No existen muchos problemas para que esta especie se establezca prontamente por esquejes, si en cualquier caso la plantación la hemos realizado en época favorable, por ese motivo y porque no existen muchas empresas que comercialicen tepes de Stenotaphrum, en nuestro país no se suelen emplear tepes o tapones. 

Los esquejes son frecuentemente seleccionados en lugares donde el césped está bien establecido, recolectando estolones de cierta longitud, incluso se proceden a seleccionar sobras de recortes de operaciones habituales, como el rebordeado. Una vez realizada la selección de estolones se procede al troceado, respetando algunas
condiciones, entre estas que el trozo de estolón posea un par de nudos como mínimo y que su longitud alcance los 10 ó 15 cm. Así tendremos que con unos 80 litros de esquejes podremos establecer unos 50 m2 aproximadamente de pradera. 

El marco de plantación puede oscilar entre 30 y 40 esquejes por m2. En nuestro país son pocas las empresas o particulares que
recurren al uso de tapones.

La plantación debería ser realizada al final de la primavera o a
principios de verano. Y la fertilización durante el período de establecimiento, es decir los primeros dos meses aproximadamente, tiempo suficiente para cubrir la totalidad de la superficie, es crítica para el desarrollo de la planta, y consiguientemente para alcanzar una total cobertura.

Un césped formado exclusivamente por Stenotaphrum secundatum, y una vez establecido, puede requerir durante el otoño, y sobre todo a finales de esta estación, cuando las temperaturas son generalmente frías, una frecuencia de siega de dos veces al mes. En esa época, aunque el césped suele mantener su color verde, el crecimiento ha disminuido con respecto a los meses de verano. En invierno el crecimiento suele detenerse, no requiriendo siegas, y si acaso fueran necesaria se podrían realizar una vez al mes,
dependiendo de algunos condicionantes, como son la invasión de malas hierbas durante esta época o la temperatura media alcanzada.

A principios de la primavera el césped de Stenotaphrum puede necesitar siegas cada dos semanas. Y alrededor de cada cinco días a finales de las estación, especialmente si el césped ha recibido aportes de nitrógeno.

En muchos casos las alturas de siega van a estar comprendidas entre los 12 y los 25 mm Pero también podemos considerar alturas de siega que oscilen entre 25 y 75 mm., dependiendo de la frecuencia de éstas y del grado de sombra presente. Siegas inferiores a 50 mm puede requerir una frecuencia de 5 días durante las últimas semanas de primavera y principios de verano. 

Siegas entre 50 y 75 mm de altura suelen realizarse cada 7 días, si
la sombra es adecuada, por encima de 75 mm, estos céspedes formados por Stenotaphrum serían segados, es su época de crecimiento, con un intervalo de entre 10 y 14 días. Con moderada a densa sombra podrían ser cortados a una altura de 70 mm, con 7 días de intervalo. Durante el otoño las alturas de siegas se subirán alrededor de 15 mm para aumentar el total del área de la hoja de la planta. Esta práctica, que no se limita a esta especie, serviría
para que la hierba obtuviera un acumulo de energía de reserva para el invierno, favoreciendo en parte el desarrollo radicular, tan importante a la hora de optimizar los recursos hídricos en los meses de verano. 

También este aumento del área foliar ayudaría a prevenir invasiones de malas hierbas durante el período de parada invernal del Stenotaphrum.

El uso del césped va a determinar también las alturas de siega, igualmente la época del año, el tipo y calidad de la segadora, las condiciones medioambientales.

… En un jardín doméstico se puede segar a una altura de 3.5 cm a
principios de la primavera, recogiendo los restos de la siega. A mitad del verano, la altura de siega puede elevarse hasta alcanzar los 5 ó 6 cm, con el fin de reducir la frecuencia de siega, no obstante si queremos tener en cuenta los consumos de agua podemos mantener la altura a la que segábamos en primavera.
Y una vez llegado el otoño, y si se prevé frío para el invierno, las alturas pueden ser aumentadas, progresivamente, hasta llegar a unos 7.5 cm con la idea de cubrir y aislar los tejidos más blandos y propensos a las bajas temperaturas.

Por lo general un césped a base de Stenotaphrum, que desee
alcanzar y mantener un buen aspecto, y por consiguiente que requiera un mantenimiento alto, además de tener en cuenta ciertas consideraciones de aplicación general para la mayoría de los céspedes (operaciones culturales que debería llevarse a cabo anualmente, en un número determinado, como el pinchado o el verticut, que van a contribuir a evitar, entre otras, la formación de
colchón), debe plantearse realizar siegas a una altura entre 4 y 7.5 cm con una frecuencia de 5 a 7 días en época de crecimiento.

He podido observar como esta especie no requiere grandes aportes de nitrógeno, por regla general, para mantener un color verde durante los meses de mayor actividad, especialmente desde junio a septiembre; incluso en algunas zonas se puede pasar por alto esta práctica, dependerá del grado de mantenimiento exigido y condiciones climáticas y edafológicas, principalmente.

Los céspedes formados por Stenotaphrum secundatum han demostrado que con cerca de 20 gr/m2 de nitrógeno por año experimentan una respuesta en color y densidad aceptable. Siempre debemos recordar que todo manejo, no sólo del césped, sino de cualquier otro cultivo agrícola convencional, tiene o puede tener trascendencia medioambiental, ya comentaremos al respecto más adelante. 

Por ello no debemos dejar en el olvido algunas prácticas agroambientales, que en ciertas ocasiones hemos comentado.
Sirva de muestra un botón, se ha observado que con aplicaciones de nitrógeno cercanas a los 40 gr/m2, y si los recortes no son recogidos, el césped de Stenotaphrum secundatum requiere cerca del 30% más de agua que otro de la misma especie fertilizado con 20 gr/m2. 

Además pueden incrementarse las afecciones por hongos, sin pasar por alto que un exceso de nitrógeno puede contribuir a la acumulación de tacht o colchón, con los problemas que esto conlleva.

Es de todos conocido que el principal responsable de dar color al
césped y de conseguir los niveles de crecimiento deseados es el nitrógeno. Para una práctica convincente es deseable la aplicación de 2.5 a 3 gr/m2 al mes y durante la época de actividad vegetativa, y siempre y cuando el suelo sea arenoso, para mantener el color y la densidad satisfactoriamente. Por encima de estas cantidades el césped corre el peligro de ser más susceptible al ataque de plagas y de enfermedades, sin olvidar la repercusión que pueda tener sobre el medioambiente esta práctica. 

Si el suelo es arcilloso las aplicaciones podrían oscilar cada 60 días, y con unas dosis que no deberían sobrepasar los 5 gr/m2. Las aplicaciones suelen realizarse desde principios de primavera a últimos de otoño y ayudan a mantener el color y la densidad
en invierno, siendo un acelerador para su recuperación en primavera.

Otra situación a tener en cuenta, cuando pensamos en usar fertilizantes, es a la hora de realizar la instalación del césped por esquejes. Haciéndolo correctamente la superficie podría ser cubierta en un período aproximado de 9-10 semanas, empleando dosis de fertilizantes del orden de 5 gr./m2. Todo lo que sea superior a esta cantidad no van a producir significativamente más
rapidez en la cobertura del césped.

Podemos aportar potasio en cuantías parecidas a las que empleamos en otros céspedes ornamentales, aproximadamente la mitad de los aportes nitrogenados.
El fósforo puede ser requerido en nuevas plantaciones, afectando éste elemento a su extensión.

Respecto a otros nutrientes, esta especie es sensible a la deficiencia de Fe, y rápidamente experimenta síntomas de clorosis en suelos alcalinos. Esta situación se suele presentar en suelos con pH altos, o suelos que no contengan hierro asimilable. Esto puede ser corregido con aplicaciones de sulfato de hierro o quelatos de hierro. La clorosis férrica se suele ver favorecida igualmente por la realización de ciertas prácticas, tales como un exceso de riego o riegos con aguas con gran contenido en bicarbonatos, suelo sin airear, suelos
compactados, aplicaciones excesivas de fósforo, u otros condicionantes como falta de humedad, baja luminosidad,  temperaturas bajas, etc.

Podemos considerar la evaporación, la transpiración, y algunas propiedades del terreno, como porosidad, infiltración y retención de humedad…, para determinar el riego. Las operaciones culturales relacionadas con el suministro de agua son igualmente importantes si queremos alcanzar una optimización del riego. En la práctica es difícil encontrar mantenedores o programas de mantenimientos que contemplen conjuntamente estos parámetros en céspedes ornamentales formados por Stenotaphrum.

Esta especie de clima cálido no es de las que más resistencia o tolerancia presenta ante la sequía. Incluso si se deja de regar, en cierto grado, durante los meses de mayor demanda hídrica puede presentar una difícil recuperación una vez reiniciado el riego, incluso puede llegar a morir en un elevadísimo porcentaje. He observado como el Stenotaphrum secundatum puede mantenerse, según el grado de calidad deseado, con determinados aportes de agua. No obstante van a existir condicionantes climatológicos y
funcionales, ciertas labores culturales y parámetros físicos y químicos que van a intervenir en esto. 

Si nuestro objetivo es reducir los aportes de agua, estas cantidades pueden variar. Podemos generalizar y decir que con medias
pluviométricas de 500-600 mm al año esta especie puede sobrevivir. 
Para mantener el color y una apariencia aceptable quizás sean necesarios los aportes de 800 mm o más, y para mantener el color y crecimiento puede que se tengan que alcanzar niveles de hasta 1.000 mm.

Los nivele de ET, y los aportes de agua, para esta especie van a depender de un modo general, de la zona en cuestión, sea árida o semiárida, y si es verano o de la realización de ciertas operaciones culturales… En un estudio sobre céspedes de Stenotaphrum hacia la mitad de verano se pudo comprobar, por diversos ensayos una ET de 7.5 a 9.5 mm./día en climas áridos y semiáridos. 

Bajo determinadas condiciones de humedad y teniendo en cuenta la ejecución de ciertas operaciones culturales, parecidas a las que se
suelen realizar en otros céspedes de uso doméstico, éstos céspedes mostraron una ET de 6 mm/día aproximadamente. Por ello hay que decir también que esta especie puede tener un alto potencial de ET bajo condiciones de aridez alta, sin embargo en zona costeras, donde existe un determinado grado de humedad, esta ET puede disminuir.

Esta especie puede ser atacada, pocas veces, por algunas enfermedades; algunas como la Rhizoctonia, ciertas variedades de hongo de Gaeumannomyces graminis, Helminnthosporium, Pythium o Royas pueden atacar en algunas ocasiones a esta cespitosa. Las dos primeras son más frecuentes.
Por regla general no suelen presentar el Stenotaphrum problemas
serios por hongos, con un buen mantenimiento y en algunas ocasiones aplicaciones preventivas de fungicidas son suficientes para controlar el problema. 

Sin embargo en algunas ocasiones se ha visto afectada por ataques de virus, mostrando el césped una apariencia de decaimiento o amarilleamiento en sus hojas, lamentablemente en este caso no hay un control específico.
Algunos insectos, en pocas ocasiones, pueden atacar al Stenotaphrum secundatum, la Cyclocephala spp en su forma larvaria puede hacer destrozos en las raíces apareciendo áreas de césped muertas. 

Algunas especies de Agrostis, como Agrostis segentum o Agrostis ipsilom, pueden atacar también a estos céspedes, mostrando síntomas de decaimiento y amarilleamiento y en algunos casos defoliación en ciertas áreas de una forma irregular. El control
se puede hacer con insecticida, aunque se tiende a controlar biológicamente.
Al contrario que las enfermedades y los ataques de plagas, la invasión de malas hierbas puede darse con más frecuencia en céspedes de Stenotaphrum secundatum. Especialmente en la temporada de menos crecimiento de la planta, cuando las malas hierbas de otoño-invierno, como el Trifolium respens o la Oxalis corniculata, tienden a desarrollarse. Este problema se suele controlar con herbicidas como Dicamba, MSMA, 2,4-D y
Mecroprop. 

Si existiera en la zona, con relativa frecuencia, invasión de malas
hierbas anuales de hoja estrecha es preferible realizar tratamientos con herbicidas preemergentes. Si abundaran malas hierbas perennes el problema tiene más complejidad, especialmente sobre este césped, y quizás nos veamos abocados a utilizar herbicidas no selectivos.


Fuente: Manejo de céspedes con bajo mantenimiento en agua. 
             Consejería de Agricultura y pesca de la Junta de                          Andalucía.
             Rafael J. Monje Jiménez.


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