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martes, 30 de agosto de 2011

La jardineria según la estación del año

ARTE Y JARDINERÍA Diseño de jardines

La Jardinería se muestra de diferentes formas según la estación del año y es imprescindible a la hora de Diseñar un jardín



Como ya sabemos, las plantas pasan por diversas etapas a lo largo de su ciclo vital. Germinan, florecen y dan fruto, almacenan el alimento en bulbos o tubérculos, echan hojas y entran en estado de latencia para prepararse para las diferentes condiciones en cada época del año. Pero ¿cómo saben en qué época del año están?

Días largos y cortos

Las hojas de las plantas son sensibles a la duración del día y envían mensajes a distintas partes de la planta donde tiene lugar la respuesta: la floración o la formación de un bulbo. La longitud del día influye en la floración de muchas plantas. Las plantas de días largos florecen en verano. Las plantas de días cortos florecen en primavera o en otoño, a menudo porque en su hábitat natural el verano es demasiado seco para evitar la sombra de los árboles caducos. Las plantas tropicales de días cortos, como la flor de pascua, no florecerá en un jardín porque las temperaturas bajas la matarán antes de que los días sean lo bastante cortos como para iniciar la floración.

Temperaturas de congelación

En los climas templados, las temperaturas invernales de congelación le proporcionan a la planta otro marcador estacional. Las plantas de regiones que experimentan heladas regularmente han desarrollado maneras de sobrevivir. Algunas se marchitan y pasan el invierno en forma de semilla, resistente a temperaturas muy bajas. Otras se acumulan dentro de órganos como bulbos, cormos o tubérculos y permanecen bajo tierra protegida. Los árboles y los arbustos no pueden protegerse así y producen cambios en sus células para no sufrir daños.

Curiosamente, el peor daño que experimentan las plantas a bajas temperaturas no es la congelación sino la pérdida de agua en sus células. Cuando las temperaturas se aproximan a 0 grados, las plantas resistentes protegen sus células expulsando el agua hacia las paredes, donde se congela. El fluido altamente concentrado que queda en el interior de la célula contiene muchas sustancias químicas disueltas y no se congela fácilmente. A medida que sube la temperatura, el hielo derrite y el agua vuelve al interior de la célula. Sólo se produce algún daño si el hielo se derrite antes de que la célula éste preparada para reabsorber el agua. Las plantas expuestas a la luz directa del primer sol de la mañana son más susceptibles de sufrir daños por heladas que las plantas que se descongelan lentamente a lo largo del día.

La habilidad de algunas plantas para resistir a las heladas, o vigor, es bastante remarcable. Algunos árboles aguantan temperaturas de -50º C si están latentes y, sin embargo, en fase de crecimiento activo, una ligera helada puede matarlos. Las plantas leñosas desarrollan una resistencia al invierno a medida que entran en latencia durante el otoño. Las plantas herbáceas suelen desarrollan una resistencia a las heladas cuando se exponen a temperaturas bajas, (normalmente alrededor de 5º C), por eso las plantas de interior deben ser aclimatadas gradualmente antes de sacarlas al exterior.

¿Y qué pasa con el efecto invernadero?

El cambio climático provocado por los gases invernadero puede causar una serie de efectos en las plantas. Se cree que los cambios incluirán un aumento del dióxido de carbono, temperaturas más suaves y más cantidad de lluvia.

Según algunas previsiones, la cantidad de dióxido de carbono de la atmósfera podría doblarse, permitiendo a las plantas fotosintetizar – y crecer – más rápidamente. Los inviernos más suaves y las temperaturas primaverales aumentarán la variedad de plantas, porque el período de crecimiento será más largo y se reducirán los daños provocados por las heladas en las plantas menos resistentes.

Uno de los efectos más serios del cambio climático se producirá en la tierra, donde el aumento de lluvia arrastrará los nutrientes, y mayor compactación y erosión del suelo. Es probable que aumenten las inundaciones y que se produzcan más daños por tormentas.

La sequía podría ser habitual. Períodos cortos de clima seco y cálido, y falta de agua, podría debilitar a las plantas e incluso matarlas. Las plantas resistentes que requieren un invierno frío para interrumpir la latencia o para iniciar la floración podrían sufrir. Las temperaturas más cálidas, provocarían el aumento de plagas, las enfermedades y las malas hierbas.



Fuente: La jardinería paso a paso
Editorial: THE ROYAL HORTICULTURAL SOCIETY

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