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viernes, 5 de agosto de 2011

Jardín Formal. La geometría en el diseño de jadines

ARTE Y JARDINERÍA Diseño de Jardines

El jardín Formal o clásico, dominio de la Geometría en Diseño de Jardines



Un jardín formal es, en sentido estricto, un jardín totalmente simétrico, como en una imagen espectacular según un marcado modelo geométrico. Existen muchos jardines en los que esto se cumple, pero también podemos verlo en un modelo de plantación estilizado como un grado de regularidad y geometría que no se corresponde necesariamente con las dos imágenes en un espejo.

Muchos jardines históricos presentaban un diseño formal y desde tiempos remotos se ha utilizado la geometría en el diseño de jardines. Los jardines persas y egipcios contaban con un marco formal para los elementos duros del paisaje, a menudo en un patio en el que distribuían simétricamente pérgolas, fuentes y plantas. Los grandes jardines moriscos eran muy formales, y también lo eran los exuberantes y lujosos jardines del Renacimiento italiano.

Estos jardines reflejaban los estilos arquitectónicos de sus respectivas épocas y se diseñaron con la idea de proporcionar un fuerte nexo de unión visual entre la casa y el jardín. Sin duda, este último debería proporcionarlo, pero un estilo formal se apoya de forma muy marcada en la edificación del entorno. Si la arquitectura de la casa es clásica, la formalidad del jardín debería reflejarse mediante claros elementos, como el pavimento de piedra, balaustradas, caminos de piedra o grava, parterres, setos recortados, estanques y vistas enmarcadas.

Sin duda, no es necesario que un edificio sea clásico o incluso viejo para que posea un jardín formal, pero si necesitamos de un edificio que presente de alguna manera dichas características. Un jardín formal podría acomodar una casa de estilo georgiano o una villa victoriana, y del mismo modo podría albergar un edificio diseñado por un arquitecto contemporáneo, que refleje la regularidad de la casa, al tiempo que proporcione un nexo de unión armonioso entre el mundo interior y el exterior. Sin embargo, resulta menos probable trabajar con una casa diseñada antes de la guerra, o una de la época de desarrollo en un estado moderno. Pocas casas modernas poseen una fachada equilibrada o una línea marcada, por lo que probablemente un diseño asimétrico resultaría más confortable. Además, los materiales utilizados en el jardín deberían concordar arquitectónicamente con el estilo de la casa.

Sin embargo, la formalidad es mucho más que el estilo. Históricamente, un jardín formal era un lugar por el que pasear, pararse o sentarse, e incluso hoy en día se concibe más como un regalo visual que como un espacio activo. Es posible que los jardines formales requieran de un trabajo laborioso, pero no son compatibles con el movimiento rápido. Cuando el jardín tiene un tamaño mayor, el modelo puede ser menos concentrado y permitir vistas que encontramos en los jardines formales más grandes. Pero incluso en este caso, un jardín grande, como sucede con uno de dimensiones más reducidas, es para caminar, no para correr por el.

No es necesario aplicar la formalidad en todo el jardín. Las áreas arquitectónicas o más formales junto a la casa pueden dar paso a una menor formalidad cuando nos alejamos de aquélla; y ello nos ofrece la oportunidad de crear espacios separados en el jardín, cada uno con carácter o estilo diferentes. Pero, como sucede con cualquier estilo, el esquema principal se aplica a la casa, a los diferentes elementos y a los alrededores inmediatos.

Es posible alcanzar un aire de formalidad creando simetría y clasicismo de forma simple: poniendo macetas a los lados de la puerta del jardín; plantando varios árboles de forma simétrica, o colocando arbustos recortados para flanquear la puerta de entrada.


Este estilo marcadamente arquitectónico requiere la utilización de las plantas para adornar o dar énfasis, más para dominar sobre el resto de elementos. No obstante, esto no significa que no sean importantes. Los setos, que pueden colocarse juntos, constituyen un elemento imprescindible del jardín formal. Pueden ser perennes o caducos, aunque los primeros tienen preferencia dado el gran periodo de tiempo en que presentan coloración y, además, la línea de la forma del jardín debe mantenerse a cualquier coste a lo largo de todo el año. De los árboles caducos, únicamente la haya y el carpe mantienen sus hojas muertas en invierno. Los setos perennes no deben ser altos necesariamente: existen diversos subarbustos de tamaño pequeño que pueden recortarse de la forma deseada para marcar diferentes partes del jardín.

Muchos setos o cercas son, en realidad, árboles recortados y pueden utilizarse de otras maneras. Por ejemplo, podemos “entretejer” limas con el fin de obtener un denso seto sobre troncos firmes o “trípodes”, mientras que se pueden podar cuidadosamente árboles frutales con el mismo propósito y formar barreras lineales. Hoy en día se encuentran árboles frutales preparados como “espalderas”. En el caso de árboles “en travesaño”, no deben constituir más que una barrera nominal.

Los jardines formales se apoyan para su impacto en las superficies, y el césped resulta importante por esta razón. La hierba es una extensión efectiva y relativamente económica, y necesita un recorte regular y firme. Es más, puesto que el jardín formal está diseñado para ser visto más que para jugar en él, ofrece una oportunidad espléndida para tener un césped de buena calidad, utilizando una mezcla de hierbas para crear un césped uniforme y atractivo. Normalmente, en este tipo de jardín no destacan los colores, tan sólo predomina el verde, y el césped actúa como un enlace sutil con otras formas de verde, como el verde negruzco del tejo.

A menudo, los jardineros esconden la pureza de este jardín ideal y desean ver una plantación informal en un marco formal (o “marco geométrico”). El resultado, en realidad, no constituye un verdadero jardín formal, pues la introducción de cualquier planta imprecisa, que no puede recortarse, necesariamente introduce una nota de informalidad.

Sin embargo, muchas veces se tiende a plantar de forma informal en un marco formal. Este hecho a menudo significa plantar en los márgenes, y utilizar un amplio abanico de material vegetal que podría resultar más adecuado en el jardín formal tradicional. Sin duda, esta actividad amortigua el impacto de las líneas formales, que a menudo se ve más que compensado por la belleza de las plantas.


 Fuente: Enciclopedia del Jardín
Editorial: Blume

2 comentarios:

  1. Muy bueno. Me ayudó muchísimo. Gracias.

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  2. Muy bueno el artículo. Me ayudó muchísimo. Gracias por publicarlo.

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