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miércoles, 17 de agosto de 2011

Diseño de Jardines. La fusión del pasado con el presente

ARTE Y JARDINERÍA Diseño de jardines

La fusión del pasado con el presente en Diseño de Jardines



La fusión del pasado con el presente, de lo abstracto con lo concreto, forma parte del alma de un jardín contemporáneo bien diseñado.

En la creación de un jardín, lo más importante es distribuir el espacio. Este proceso puede generar muchas vistas panorámicas distintas, y sólo algunas de ellas podrán apreciarse desde un mismo lugar. En los grandiosos jardines formales del pasado, el espacio se dividía mediante complejos diseños geométricos dispuestos en función de unas vistas definidas por esculturas vegetales, fuentes y parterres. Muy pocas veces es posible aplicar esta escala tan vasta en los jardines contemporáneos, aunque incluso los espacios más pequeños deben dar cabida a una vista panorámica y una perspectiva inesperada hacia otra superficie.

Definir el espacio

Todos los recursos tradicionales para definir el espacio siguen siendo válidos hoy día, si bien los jardines contemporáneos disponen de mucha menos superficie que los grandes jardines de otras épocas. A menudo se compone de una combinación de elementos formales e informales, ya que pocas personas desean diseños con la perfecta simetría que tradicionalmente definía los espacios. Sin embargo, la presencia de un poco de orden – aunque sólo sea cierta repetición en la disposición de las plantas – puede equilibrar el conjunto. La ubicación de los puntos focales también puede definir espacios, tal vez con la colocación estratégica de una planta vistosa, una escultura o un salto de agua. Otra posibilidad es guiar la mirada hacia la panorámica que haya más allá de un arco, de una abertura en una valla o de una ventana practicada en una celosía.

Estancias y vistas

Aunque esté a merced de los elementos, el jardín debe parecer un espacio controlado, y puede definirse mediante la división en varias superficies o “estancias” distintas. No es necesario que éstas permanezcan aisladas unas de otras, pero sí lo suficientemente separadas para ofrecer vistas distintas.

Si la parte más próxima del jardín no resulta atractiva, puede “eliminarse” abriendo una perspectiva hacia otra zona del jardín que lo sea más. Un efecto que gusta especialmente es el que se logra al construir un arco rectangular a través del que se vea una serie de arcos, como si fuera un túnel sin techo. Puede plantarse vegetación el los espacios entre arco y arco a fin de dotar de más profundidad a la perspectiva. Colocándolo bien, un arco así puede atraer las miradas hacia un punto concreto del jardín, que quedará enmarcado como si fuera un cuadro.

En algunas ocasiones hay que ocultar una perspectiva natural. Si hay un elemento antiestético, como una estructura fea o un muro, pueden desviarse las miradas con la colocación estratégica de un arbusto grande o un árbol. Otra opción es emplear divisores verticales para dar sensación de separación o de intimidad. Estos separadores pueden ser de celosía recubierta por plantas trepadoras o incluso algún material traslúcido, como cristal o gasa. Las estructuras para jardín elaboradas con materiales modernos suelen ser más económicas y de construcción más rápida y fácil que las tradicionales; además, el hecho de que sean menos sólidas y más temporales puede constituir una ventaja: permite que la división de espacios en el jardín sea más flexible. De la misma forma que el espacio de una habitación interior puede redistribuirse variando los muebles y los ornamentos, en el jardín también debe existir la posibilidad de efectuar cambios.

Perspectiva

En los jardines pequeños, los trucos de perspectiva pueden ser especialmente útiles para que el espacio parezca mayor de lo que es. Recursos como estrechar físicamente un sendero a medida que se aleja hacia el final, o colocar plantas de tonos grises y azulados al fondo, pueden alargar la longitud aparente de la parcela. Para generar perspectivas falsas y hacer que un espacio pequeño parezca más amplio, los espejos son perfectos.

Los senderos son un recurso importante en el uso de la perspectiva, ya que ayudan definir el espacio e invitan a pasear por el jardín. La anchura de un camino puede llegar a determinar a qué velocidad andar. Por otra parte un riachuelo incita a tomarse una pausa, y puede ser de gran ayuda para crear una perspectiva. El empleo de este recurso se remonta a los jardines medievales árabes, que contenían estanques y fuentes intercomunicadas por estrechos canales.

Colocar arcos o marcos sobre los caminos y los canales, encuadran la vista y tienen un efecto similar al de las sucesiones de arcos tradicionales, cuyo doble efecto en la perspectiva no siempre se aprecia en su totalidad: como funcionan tanto en el plano vertical como en el horizontal, separan dos áreas cuyos ambientes pueden llegar a ser muy distintos.

Al caminar bajo una serie de arcos, cada uno de los espacios que quedan a los lados forma parte de una sucesión de imágenes distintas. Se ha descubierto que se puede ampliar el espacio aparente si se colocan elementos repetitivos a los dos lados del camino. Este efecto se refuerza si en el fondo del eje principal se coloca una urna, una planta destacada o algún otro elemento focal.

Una estructura elevada puede componerse de dos líneas rectas, pero también puede ser cuadrada o rectangular, de forma que la vegetación de arriba disponga de espacio a raudales, o bien puede curvarse siguiendo la trayectoria de un sendero. El tradicional efecto de túnel aporta algo de misterio y una interesante alteración en la perspectiva. Si se plantan trepadoras sobre una celosía o alambres, el espacio puede convertirse en una estancia cálida e íntima que, vista desde fuera, parecerá enigmática e incitará a entrar.

El diseño de su jardín funcionará mejor si tiene claro desde un principio qué atmósfera desea que se respire en su hogar. Si no define bien el ambiente del jardín, es posible que sienta la tentación de incluir elementos que no combinen bien con el tema principal. Cuando tome una decisión, recuerde que un jardín contemporáneo debe entrar por todos los sentidos: vista, oído, tacto, olfato e incluso gusto.


Crear un ambiente

Una de las consideraciones primordiales para cualquier persona que diseñe un jardín es cómo crear la atmósfera especial que poseen todos los buenos jardines. Hasta cierto punto, el ambiente del jardín puede dictar cómo se va a emplear el espacio. Por ejemplo, tal vez quiera crear un jardín que fomente la contemplación; en este caso, todos los elementos del diseño deben contribuir para lograr este fin: puede plantar especies aromáticas a lo largo de los caminos para que desprendan sus fragancias cuando pasee entre ellas. Su perfume y la rica textura de sus hojas animará al paseante a quedarse.

Las herbáceas y las cañas de bambú susurran suavemente al son de la brisa, una sensación que se podrá apreciar incluso con los ojos cerrados.

La presencia de agua en el jardín define inmediatamente el ambiente. Es reconfortante ver y oír el agua; contemplar la superficie de un estanque resulta relajante, y los reflejos y los juegos de luz inspiran bienestar y tranquilidad. El sonido del agua puede ser especialmente relajante, sobre todo si se sobrepone a otros ruidos de fondo menos agradables. Por otra parte, una fuente grande y de chorro fuerte puede tener el efecto contrario y despertar expectación, excitación e incluso alarma.

Iluminación

Las luces permiten lograr ambientes casi teatrales. Un ejemplo de ello puede ser una lámpara de cristal colgada junto con espejos en lo alto de un árbol que, por la noche, reflejan los destellos de luz que bailaban en las piezas de cristal. El efecto parece más bien amenazador, pero tiene un extraño encanto, como un escenario al aire libre.

La forma de iluminar ciertas zonas del jardín – y la de otras partes en la sombra – es vital en la atmósfera nocturna del espacio. Nunca emplear iluminación general, porque no invita a salir a pasear. La iluminación debe crear misterio y sorpresa, así como definir zonas “calientes” (un foco apuntado sobre un arbusto, un árbol o una estatua) y zonas “frías” con luz más difuminada, como la de una vela sobre la mesa de la terraza.

Elementos exóticos

Que algo le parezca exótico o no dependerá de quién sea y dónde viva usted. Para lograr un ambiente exótico se pueden emplear materiales de los tipos más variados, y sobre todo plantas.

 Por ejemplo si desea disfrutar de una atmósfera mediterránea en un jardín ubicado en una región fría, puede plantar una hilera finísima de cipreses. En cierto jardín se pueden plantar olivos corrientes y pintar las paredes de un color miel grisáceo claro. Como los tonos del follaje y los muros son tan similares, el resultado recordará mucho a los jardines secos y cálidos del sur de Francia.

Durante siglos, los jardines han sido un punto de encuentro para distintas sociedades. Esta fusión cultural puede reflejarse con plantas exóticas o con formas e ideas prestadas del vocabulario arquitectónico de otras civilizaciones. Hoy ya estamos tan acostumbrados a ver bambú en los jardines que tendemos a olvidar que son plantas subtropicales de Extremo Oriente, aunque nunca dejan de despertar una sensación de cruce de caminos.

Estructura

En los jardines contemporáneos, las plantas se combinan con elementos arquitectónicos para dotar al jardín de una estructura arquitectónica. Esta forma de plantear el diseño de jardines se utiliza desde hace miles de años. En los magníficos jardines de los emperadores romanos, la estructura quedaba determinada por las marcadas formas de las esculturas vegetales, las arcadas, las áreas cubiertas y las plantas cultivadas de forma organizada.

La plantación en patrones geométricos sigue siendo popular hoy día para marcar una estructura clara y fuerte en los jardines. También se emplean las superficies de pavimento y césped para trazar con fuerza una base sobre la que se asienta después el estilo del lugar. Una vez establecida la estructura, se puede jugar con las formas y los patrones para alcanzar los diseños más teatrales.

El plan de plantación de un jardín contemporáneo puede diseñarse para reproducir la arquitectura que le rodea o para contrastar con ella. La severidad de una casa moderna de marcadas líneas verticales y líneas horizontales exentas de curvas puede enfatizarse diseñando la plantación con líneas rectas y bloques cuadrados de vegetación bien podada. Por el contrario, el jardín también podría plantarse de una forma más fluida y aprovechar las dúctiles formas de la lavanda y el ajenjo para suavizar los bordes de los bloques arquitectónicos. Las extensiones de vegetación baja combinan bien con unas cuantas plantas altas que formen columnas, como Juniperus scopulorum, una conífera verde azulada que llega a crecer hasta unos 5 m de altura sin que su anchura exceda nunca los 50 cm. El aspecto de tres ejemplares juntos resulta impresionante.


Fuente: Jardines contemporáneos
Stephen Woodhams
Editorial: Blume

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