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sábado, 16 de julio de 2011

Plantas. Una opción saludable para el control de plagas

ARTE Y JARDINERÍA Diseño de jardines

Como utilizar las plantas para prevenir las plagas en las plantas. Primera parte



  
Vegetales enfermeros en la agricultura agroecológica

El cultivo de la tierra está unido a la naturaleza y no debería existir ningún cultivo que alterara la naturaleza al extremo de destruirla totalmente. La modificación de la naturaleza por el uso de agrotóxicos y fertilizantes químicos ha generado desequilibrios ecológicos, alterándola a tal punto que las plagas y enfermedades que afectan a los cultivos se incrementan y son cada vez más difíciles de combatir.

El objetivo es el de eliminar y no el de controlar.

Cultivando con la naturaleza

El control de insectos, hongos, ácaros y otras enfermedades que afectan a las plantas se ha realizado desde que se empezó a cultivar para alimentarse.

Una forma de control se ha basado en el control biológico: insectos controlados por los pájaros; pulgones controlados por insectos y así sucesivamente. Es decir, un control basado en el equilibrio de la cadena alimenticia y en la importancia de cada uno de sus eslabones. Otro sistema ha sido a través de plantas insecticidas, ya sea utilizándolas en combinación con los cultivos o en preparados para combatir las plagas.

La agricultura agroecológica apunta a evitar las plagas para no tener que combatirlas y no dominar la naturaleza sino vivir en armonía con ella.

Un elemento importante para evitar enfermedades ha sido tener en cuenta la preparación física del suelo, la nutrición y una buena planificación de los cultivos. La naturaleza tiene y proporciona todo, siempre y cuando se trabaje y se maneje la tierra adecuadamente.

Para evitar plagas y enfermedades se deben prever los posibles ataques, cultivando en forma de policultivos, utilizando barreras biológicas y plantas atractivas de enemigos naturales, dejando una cierta cantidad de plantas y malezas que sirvan de alimento a las plagas y enfermedades. El objetivo de la protección de los cultivos desde el punto de vista agroecológico no es asegurar el máximo de producción sino el dejar que otros seres vivos puedan convivir con los cultivos, dejando espacios y recursos para ellos.

Existen plantas que no son atacadas por enfermedades ni plagas y muchas de ellas pueden ser utilizadas como repelentes o en aplicaciones de macerados.

“Más vale prevenir que curar”

La necesidad de aplicación de plaguicidas responde en muchos casos a un enfoque sintomático del problema en lugar de atender sus causas mediante una actitud preventiva. Esto significa que muchas de las molestias y perjuicios que nos ocasionan las llamadas plagas podrían evitarse tomando ciertas medidas y acciones tendientes a reducir su proliferación en aquellos ambientes en los que se presentan.

Algunas ventajas del uso de plantas en el control de plagas

Cuando las medidas de prevención se vuelven insuficientes y nos vemos en la necesidad de seguir otro tipo de procedimiento para el control de plagas, podemos recurrir al empleo de plantas con este fin.

Las distintas propiedades de las plantas y sus diferentes formas de utilización, nos ofrecen un amplio espectro de posibilidades para el control de numerosos organismos. Estos métodos implican una serie de ventajas frente al uso de plaguicidas sintéticos.

Recomendaciones para la elaboración y aplicación de los preparados:

1. Las plantas que se vayan a utilizar deben ser recogidas en horas muy tempranas de la mañana. Se debe evitar además, hacerlo en época de fructificación, exceptuando aquellos casos en los cuales esté indicado el uso de los frutos. Por otra parte, deben escogerse plantas vigorosas que no presenten síntomas de enfermedades.

2. Es recomendable priorizar el empleo de hojas, flores y frutos, evitando usar aquellas partes que puedan ocasionarle un daño a la planta (corteza y raíces).

3. Es fundamental asegurarse que las plantas sean recolectadas en lugares alejados de posibles fuentes de contaminación (sitios de aplicación de plaguicidas sintéticos, industrias, pozos negros, basureros y zonas de alto tránsito vehicular).

4. El agua empleada debe ser agua no tratada (de lluvia o de pozo). En caso de tener que utilizar agua de la canilla es conveniente dejarla reposar durante 24 horas para que decanten las sales y evitar así la alcalinización del suelo.

5. En el momento de su aplicación, se recomienda agregar a los preparados jabón neutro biodegradable para mejorar la adherencia sobre las plantas y como emulsionante en aquellos casos en que se hallen implicadas sustancias aceitosas. Es importante no usar detergentes ni suavizantes ya que dañan los tejidos de las plantas y resultan contaminantes del medio ambiente.

6. Es preferible evitar el empleo de utensilios y recipientes metálicos para realizar los preparados ya que pueden alterar los compuestos. Se aconseja almacenar los productos en envases de vidrio o plástico y colocarlos en sitios oscuros, frescos y secos, recordando que en general es mejor utilizar los preparados inmediatamente después de su elaboración.

7. Generalmente, las sustancias tienden a inactivarse frente a la exposición a la luz y al calor por lo que es importante aplicarlas fuera de las horas de sol, preferentemente en horas de la noche. De esta manera se evita también, la rápida evaporación del producto.

8. Al iniciar las aplicaciones sobre las plantas es adecuado hacerlo en dosis bajas para no quemarlas; luego se puede ir incrementando la dosis hasta encontrar la que proporcione buenos resultados.

9. Es aconsejable no aplicar un mismo preparado durante un período prolongado, siendo preferible alternar las distintas sustancias para evitar desequilibrios a nivel del suelo (y por ende en las plantas) y disminuir las posibilidades de adquisición de resistencias por parte de los organismos que se quiere controlar.









Fuente: Las plantas, una opción saludable 
para el control de plagas
Carina Millán

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