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lunes, 6 de enero de 2014

ARENGA ENGLERI. Palmera de Formosa

ARTE Y JARDINERÍA DISEÑO DE JARDINES

Palmera de Formosa. Arenga engleri




Arenga engleri es una bonita palmera que crece en matas y produce abundantes renuevos en su base, aunque esta palmera no suele sobrepasar los tres metros de altura. Las hojas son pinnadas, muy hermosas, de color verde oscuro en el haz y blanquecino en el envés, el cual está cubierto con escamas microscópicas.

Los estípites son finos y están recubiertos de una red de fibras negruzcas procedentes de la base de los antiguos peciolos. Al igual que todas las Arenga, esta especie es monocárpica, es decir, que no florece (y por tanto no fructifica) más que al final de su vida. A diferencia de los agaves o de algunas otras palmeras, no hay una gran inflorescencia terminal sino sólo una sucesión de inflorescencias laterales que aparecen a todo lo largo del tronco, de arriba hacia abajo. Estas inflorescencias se abren en flores anaranjadas muy decorativas que generan unos frutos globulosos de color burdeos y de 1 a 2 cm de diámetro.

La pulpa de estos frutos, repleta de cristales de oxalato
microscópicos en forma de aceradas agujas, es extremadamente urticante. Así pues, es necesario manipularlos con precaución, en especial cuando se intenta extraerles las semillas.

Los tallos viejos mueren tras la fructificación pero los hijuelos toman el relevo y garantizan la perennidad de la planta.

Esta palmera asiática es una habitante de las islas subtropicales húmedas del extremo sur de Japón (Ryukyu) y de Taiwan. Es una especie de los sotobosques de suelo húmedo y humífero. En las zonas altas más septentrionales de su área de distribución puede estar sometida ocasionalmente a leves heladas.

El cultivo de esta palmera requiere ante todo unas condiciones húmedas y un suelo rico en materia orgánica. Se aconseja asimismo cultivarla con semisombra o incluso en un sotobosque claro para obtener un porte más exuberante. A pleno sol, su aspecto es más compacto, más coriáceo y finalmente menos estético. Si se opta por esta elección, el suelo tiene que estar imperativamente húmedo, sobre todo en las regiones mediterráneas.

Al igual que muchas palmeras oriundas de las regiones tropicales, el crecimiento de esta especie se ve considerablemente frenado en casos de veranos demasiado cortos o frescos. Los ejemplares cultivados en estas condiciones límite producen difícilmente una hoja al año.

¡Cuidado! La resistencia de esta palmera a las heladas es bastante escasa: una helada de -7ºC provoca una desfoliación total y a veces la muerte de la planta. Las hojas empiezan a dañarse tan pronto como la temperatura desciende a -5ºC.

Esta especie se comenzó a comercializar en España hace unos años. En la Costa del Sol hay algunos ejemplares plantados a la intemperie en 1994 que se están desarrollando de forma óptima. Al aire libre también prospera en lugares más norteños, como en la Costa Azul, donde existen algunas plantas muy hermosas.

Especies próximas:

Arenga pinnata: Especie tropical de gran tamaño, productora de azúcar.

Arenga micrantha: Especie del norte de la India, Nepal y Bután parecida a Arenga engleri, pero cuya resistencia a los inviernos de los climas templados sería mejor. Las primeras pruebas en cultivo deberían dar más precisiones sobre sus capacidades.


FUENTE: Palmeras. Cultivo y utilización. Pierre-Olivier Albano. Editorial Omega






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