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jueves, 26 de diciembre de 2013

PRINCIPIOS DE DISEÑO DE JARDINES. 1ª Parte

ARTE Y JARDINERÍA DISEÑO DE JARDINES

TENSIÓN, MISTERIO Y SORPRESA EN DISEÑO DE JARDINES




Existen tres ingredientes principales que resultan esenciales para lograr el éxito en el diseño de jardines, y éstos son la tensión, el misterio y la sorpresa.

Un jardín que puede ser contemplado con una simple mirada resulta, de lejos, menos atractivo que uno que podamos dividir en ‘estancias’, individuales, con ‘puntos de tensión’ que capten la atención a su paso. Un largo jardín estrecho es, en si mismo, triste y apagado; si se tiene que pasar de un lado a otro a través de aberturas estrechas entre muros altos de setos, piedras o entramados de plantas, se añadirá un aire de misterio generando un suspense y una sensación de sorpresa que sentirá al pasar por ellas. En este caso, tendremos inmediatamente frente a nosotros una composición que crea expectación de cosas que pueden suceder, y cuanto más estrecha sea la abertura por la que pase, y más altos y dominantes sean los ‘muros’, mayor tensión se generará.

Otra forma de alcanzar este efecto es mediante un camino a través de un túnel
o pérgola que tenga, como punto focal cualquier elemento decorativo o un asiento al final del mismo. Su vista se verá atraída hacia él, y hasta que no haya alcanzado el final y se haya vuelto hacia el otro lado, no sentirá sorpresa y descarga de la tensión generada por la incertidumbre de lo que puede encontrar al final.

Estos elementos se pueden combinar. Un sendero sinuoso con sombras añade un aire de misterio a cualquier jardín. Si conduce a una sólida puerta en un ‘muro’ alto, se añade tensión y sorpresa. Una vista parcial del jardín, interrumpida por una ‘puerta lunar’ circular o una abertura de un muro o seto, que le proporcione un asomo de lo que hay detrás, le dará una sensación de misterio y anticipación.

Si su jardín es grande y tiene alguna zona elevada que oculte la vista más allá, las posibilidades son obvias. Un camino que trepe el desnivel, con pasos rectos o con un sendero tortuoso, permitirá que la vista estalle al alcanzar la cima. Si tiene la ventaja de tener una zona boscosa, a menudo puede crear aperturas en ella para vislumbrar el paisaje distante, como si dispusiera de unos prismáticos, o el jardín más próximo, como bocado de lo que vendrá más tarde. En efecto, esto le despertará la curiosidad, incrementando la tensión y conduciéndole a una sorpresa.

Incluso en el jardín más pequeño puede conseguir los mismos efectos. Un espacio estrecho puede proporcionarnos asombro a una escala más pequeña: un patio de ciudad con macizos elevados a cada lado o la existencia de un margen sobresaliente, en un jardín modesto, nos dará una sensación de misterio y sorpresa.

De forma opuesta, un jardín ‘suave’ carece de estos elementos. Todos hemos
contemplado el jardín cuadrangular ‘muerto’ con su césped rectangular y sus márgenes, la parcela para perros que no resulta atractiva; el gran jardín de campo sin nada que interrumpa la línea visual, ni nada secreto que ocultar.

Podría argumentarse que la idea de todo diseño de jardines es cumplir estos tres criterios; que los principios del diseño son simplemente aquello que nos permite formar una composición con un interés inherente al colocar puntos de tensión de forma efectiva, crear una sensación de incertidumbre y proporcionar en consecuencia un elemento de sorpresa.

Fuente: Enciclopedia del Jardín
David Stevens – Ursula Buchan

Editorial Blume







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