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martes, 9 de julio de 2013

BONSÁIS CON FLOR O FRUTO

ARTE Y JARDINERÍA DISEÑO DE JARDINES

Bonsáis ornamentales con flor o fruto.



El enorme atractivo de los Bonsáis reside en diferentes aspectos de su morfología. Si el porte y el follaje son aspectos apreciables y destacables en cada ejemplar, aquellas especies que durante las estaciones favorables del año presentan una floración abundante y repleta de color, o bien adornan sus tallos en otoño con frutos de valiosas cualidades ornamentales y culinarias, resultan indispensables para disfrutar plenamente de la hermosura de los mismos.

La presencia de flores o frutos en las ramas de los minúsculos ejemplares de árboles y arbustos plantados en maceta, supone un aliciente para dedicarse a practicar su cultivo, intentando reproducir las mismas condiciones que precisan para florecer y fructificar en estado natural. Esta posibilidad en ocasiones resulta muy favorecedora, ya que en determinadas especies la floración está estrechamente relacionada a la fructificación, y ambas pueden disfrutarse en el mismo ejemplar, como dos cualidades que proporcionan a las plantas ornamentales mayores cotas de belleza y hermosura. Aún cuando esta circunstancia supone una ventaja de incalculable valor para el cultivador, no conviene olvidar que los requerimientos en cuanto a aporte adicional de abono y mantenimiento, tanto vegetativo como estético, se incrementan en cierta medida.

Bonsáis de flor

Los requerimientos en este tipo de bonsáis son algo superiores al resto, pues para cada ejemplar la producción de flores supone un esfuerzo y, por tanto, un agotamiento adicional, que se debe tener muy en cuenta a la hora de iniciar su cultivo.

De forma habitual requieren posiciones soleadas y al cobijo de las bajas temperaturas invernales, suelos cargados de nutrientes y un aporte de agua regular. En el apartado de trasplante no conviene que se retrase más de dos años, pues además de empobrecerse el sustrato, las raíces acostumbran a necesitar una poda que provoque su regeneración.

Las labores de limpieza suelen ser más frecuentes, ya que los pétalos que caen sobre la superficie de cultivo pueden favorecer la proliferación de hongos, sobre todo en ambientes algo húmedos y calurosos. Para el mantenimiento estético es posible recurrir a cualquier técnica, respetando siempre las épocas más delicadas para la planta; es decir, cuando se encuentra en todo el apogeo de la floración.





Bonsáis de fruto

Este tipo de bonsáis necesitan unas labores de mantenimiento algo especiales debido a su condición, máxime en aquellas especies que producen grandes cantidades de frutos. En dichos casos es preciso aclarar las ramas antes de que estos maduren por completo, con objeto de evitar el agotamiento innecesario del ejemplar, además de resultar una medida recomendable para descargar de peso a las mismas. La ubicación en un lugar no demasiado soleado durante el proceso de fructificación puede ser una decisión muy acertada para mantener los frutos en las ramas el mayor tiempo posible, lo que proporciona un elemento de adorno de considerable valor estético, sin que alcancen un desarrollo desmesurado. El aporte de abono es imprescindible, teniéndolo que mantener de forma regular durante el período de desarrollo, así como realizar el trasplante y la poda de raíces todos los años, condición indispensable para que la planta disponga de una renovación y una regeneración apropiada del sistema radicular, de modo que cada temporada fructifique abundantemente y sin sufrir ningún problema. Como dato importante, cabe destacar que en el apartado de plagas y enfermedades la vigilancia ha de ser más estrecha, debido a que estos ejemplares representan un suculento manjar para todo tipo de organismos patógenos, especialmente al comienzo de cada temporada, cuando los jugosos brotes comienzan a despuntar.


Fuente: Bonsáis Ornamentales

Editorial LIBSA

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