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jueves, 27 de junio de 2013

CÉSPED. Siega, Fertilización, aireado y escarificado

ARTE Y JARDINERÍA DISEÑO DE JARDINES

CÉSPED. Siega, Fertilización, aireado y escarificado



Siega

Es una de las prácticas culturales más importantes. Es necesario contemplar la siega como una de las labores que pueden controlar la evaporación.

Afecta al crecimiento del césped y al sistema radicular. Las hojas de los céspedes segados infrecuentemente requieren una alta cantidad de agua, por otro lado la siega infrecuente es antiestética y no está recomendada en ciertas zonas encespadas.

Las diferentes zonas que conforman un espacio encespado, como puede ser un campo de golf, suelen recibir determinadas  frecuencias de siega. Es habitual en la Costa del Sol, donde se concentran un gran número de campos de golf comerciales, y dependiendo como siempre de la época del año y factores medioambientales, el realizar la siega de greenes 6 veces por
semana, y la siega de antegreenes y tees se suelen realizar de 2 a 3 veces por semana, y la siega de roughs una vez a la semana o dos veces al mes.

En otros espacios deportivos, parques o jardines también se
establece una frecuencia de siega, que lógicamente irá en función de su nivel de mantenimiento y de las especies presentes, sin olvidar la posibilidad de seleccionar variedades enanas.
Se suelen recomendar, para céspedes sin usos específicos, unas alturas de siega para cada una de las especies que conforman, sin embargo en determinadas circunstancias estas alturas varían por motivos de funcionalidad, como sucede en determinadas zonas deportivas (en un campo de golf, fútbol, hipódromo, etc.); con una finalidad, la de conseguir una calidad determinada en el césped en cuestión, calidad que va a estar determinada por ciertos criterios prefijados, en cuanto al desarrollo del juego o a la actividad que en la zona se ejerza. Igualmente las alturas de siega estarán determinadas por las condiciones climatológicas; en los períodos de mayor estrés para la planta es preferible aumentar éstas, considerando la especie, zona y el momento idóneo de iniciar esta subida en la altura de siega. 

Con respecto a la demanda hídrica, las siegas frecuentes, según la altura óptima de siega de cada especie, son aconsejables para evitar los excesivos consumos de agua. 


No son recomendables las siegas de más de 1/3 a 1/2 de las
aconsejadas para cada una de las especies cespitosas; en cualquier caso éstas no se llegarán a alcanzar sin tener en consideración la funcionalidad de la zona, con la finalidad de controlar los consumos de agua.  

Está claro que, en ciertos espacios deportivos, estas alturas deben ajustarse a las exigencias que marca la práctica del deporte, buscado principalmente la calidad del césped o las exigencias del juego.
En una formadora de céspedes, como es la Bermuda, se hicieron unos ensayos y se vio como un césped segado a 15 cm transpiró 4,8 mm de agua diarios y por el contrario la transpiración fue de 3 mm diarios, y en las mismas condiciones, cuando el césped fue segado a 2,5 cm.
La superficie foliar es propensa a transpirar más con siegas altas, sin embargo con siegas bajas se reduce el desarrollo radicular, aunque se incremente la densidad. 

Por ello debemos buscar el equilibrio y tener cuidado a la hora de aumentar las alturas de siega, ya que el sistema radicular no puede corresponder a la demanda hídrica que, como consecuencia del
aumento en la altura de siega, puede tener la planta.

En algunas zonas deportivas es imprescindible mantener siegas alrededor de 3 mm., por ello es conveniente contemplar en estos casos la funcionalidad de la zona y no dejar por ello de alcanzar el máximo desarrollo radicular de la especie, siempre que factores extrínsecos nos lo permitan, ajustando las alturas de siega y contemplando otras operaciones complementarias, según se requiera.

Una siega defectuosa por causa de una segadora mal ajustada, sin afilar, o en la que interfiera otro factor que pudiera afectar al corte, causaría un aumento en pérdida de agua por las hojas mucho mayor que el realizado por la segadora bien afilada, además de las consecuencias que arrastraría en la calidad de la zona.

Fertilización

Nitrógeno

Sabemos que si se aumentan los aportes de nitrógeno se incrementará el consumo de agua por el césped. Es importante programar correctamente la nutrición en la zona cespitosa, evitando un excesivo crecimiento, cubriendo las necesidades para conseguir y mantener el grado de calidad en la superficie y disponer de suficiente nivel de recuperación, y por consiguiente controlar con ello los consumos de agua.

El nitrógeno es esencial para muchos procesos vitales de la planta formadora de césped, la deficiencia de este elemento afecta a su crecimiento.

Pero el exceso hace que la planta adquiera un gran desarrollo aéreo, provocando una demanda extraordinaria de otros elementos, con lo que daría lugar a unas deficiencias de esos elementos si no se encuentran disponibles en cantidades suficientes para atender la solicitud. Igualmente un exceso de nitrógeno dará lugar a una mayor susceptibilidad de la planta a condiciones adversas, como puede ser la falta de agua o enfermedades.

El consumo de agua en especies cespitosas ha sido estudiado por
diversos centros de investigación. En el estado de Arizona se pudo observar como los céspedes con bajos mantenimientos, que recibieron 5 gr N/m2 cada dos meses, y céspedes con altos regímenes que recibieron 5 gr N/m2 mensualmente, variaron sus consumos de agua. 

El consumo de agua fue para céspedes con regímenes bajos de proximadamente de 340 mm por año menos que para los de regímenes altos, no variando apenas su calidad.
Si el nitrógeno debe ser aplicado, porque el juego, caso de un espacio deportivo, u otras exigencias funcionales así lo exijan sería suministrado en dosis mínima y frecuentes o se pueden emplear fertilizantes orgánicos o de lenta liberación. Considerando la clase de suelo y realizando si procede, la analítica correspondiente.

El exceso de nitrógeno reduce la profundidad y la extensión del sistema radicular. Por el contrario, las raíces pueden aumentar su crecimiento si el nitrógeno es deficitario. Un exceso de nitrógeno con aportaciones frecuentes interrumpe el crecimiento radicular. 

Por ello es importante considerar algunas actuaciones en el manejo inicial o postnacesia de la planta cespitosa.

Un estudio demostró que en céspedes de Agrostis penncross se producen más raíces con aplicaciones de nitrógeno en otoño que en primavera, y resulta beneficioso si se aplica conjuntamente hierro foliar. Reduciendo con ello los daños por desecación.

Fósforo

Es un elemento al igual que el nitrógeno, que interviene prácticamente en todos los procesos importantes del metabolismo de la planta. Su deficiencia ocasionará un desarrollo débil, tanto del sistema radicular como del aéreo.

Potasio

El potasio es absorbido por la planta en cantidades importantes.
Interviene en la fotosíntesis favoreciendo la síntesis de
carbonohidratos, así como el movimiento de estos compuestos y su acumulación en los órganos de reserva. 

Si se mantienen niveles adecuados de potasio se ve reducida la
tendencia al marchitamiento, sobre todo en períodos de altas temperaturas y escasez de agua. De este modo se favorece el aprovechamiento del agua por el césped, debido a que el potasio contribuye a mantener la turgencia celular, lo que trae como consecuencia una disminución de la transpiración.

Con respecto a los elementos secundarios, calcio, magnesio y azufre, el césped los necesita en cierto grado; por ello sería conveniente emplear fertilizantes con estos elementos. 
Intervienen en el crecimiento de las raíces y en la resistencia de la planta ante un medio adverso, como puede ser la falta de agua. La planta formadora de céspedes consume en muy pequeñas cantidades microelementos.

Aireación

Denominada popularmente pinchado, es una operación cultural que se realiza para aumentar la infiltración y consecuentemente el 
contenido de humedad en el suelo. Evitando igualmente la
compactación del terreno y la formación de tacht. Una superficie compactada, con un colchón de hierba hidrófobo puede disminuir la infiltración de agua en el suelo. 
Se suele realizar conjuntamente con el pinchado un recebo, con materiales adecuados (arena, materia orgánica, etc.), con la intención de mejorar, entre otras, la capacidad de infiltración y retención de agua en el suelo.

Escarificado

Es propiamente una siega pero en vez de realizar el corte horizontal lo hace verticalmente. Con esta operación se puede cortar las hojas y tallos del césped e incluso penetrar en el suelo. Esta operación está indicada para eliminar o evitar la formación del colchón. El colchón produce una falta de permeabilidad al ser una barrera
compuesta por hemicelulosa, celulosa y lignina con la mezcla de estolones, raíces y tallos que están vivos y muertos entre la vegetación y la superficie del suelo. El colchón impide que las raíces se desarrollen normalmente e igualmente afecta al
movimiento natural del agua. Incluso interviene en la retención del color por el césped en invierno, ya que céspedes de estación cálida
con poco colchón mantienen mejor el color verde con temperaturas bajas.



Fuente: Manejo de céspedes con bajo mantenimiento en agua. 
             Consejería de Agricultura y pesca de la Junta de Andalucía.
             Rafael J. Monje Jiménez.








2 comentarios:

  1. Buenisima informacion y muy util , no sabia que existian ese tipo de zapato para airear el cesped me ha encantado .
    Besos !!

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    Respuestas
    1. Rosa voy a ir publicando artículos sobre el césped muy útiles, tengo preparados unos nueve artículos más.

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