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sábado, 10 de noviembre de 2012

Arboles y arbustos para zonas sombrías

ARTE Y JARDINERIA Diseño de jardines

Como utilizar árboles y arbustos en zonas sombrías en Diseño de Jardines




Generalmente, los árboles y arbustos se consideran ante todo elementos que proyectan y dan sombras, y no sólo soluciones para aliviar las zonas oscuras. No cabe duda de que, para cubrir el suelo en zonas semiumbrías, el Cotoneaster es tan habitual como los rododendros y los tejos para los lugares umbríos. Pero, además, para las zonas de escasa luz hay una gran variedad de árboles y arbustos ornamentales: desde arbustos enanos hasta espléndidos árboles, pasando por arbustos de flores.

Árboles en sombra

A primera vista puede resultar sorprendente que incluso los árboles de gran tamaño y los arbustos soporten emplazamientos oscuros. No obstante, también los vigorosos árboles y arbustos que se plantan en solitario son “seres sociables” por naturaleza y en la espesura del bosque no tienen más remedio que contentarse con la luz que dejan pasar otros más altos, como los robles, las hayas o las encinas.

Además, esta cualidad de ciertos árboles y arbustos grandes está limitada por el espacio, y de todas formas estos jardines sombríos pocas veces son zonas útiles. Sin embargo, allí donde un grupo de abetos o pinos altos hacen sombra en la linde de un terreno, es posible que haya también una haya roja o una encina, de tal manera que se pueda crear un efecto similar al de un bosque, colocando plantas en avanzadilla o entre la fronda. Los carpes, ciertas variedades de arces, serbales y algunos abedules comunes también pueden vivir en este hábitat. En esta pequeña comunidad boscosa, éstos representan las plantas del sotobosque y su posición será claramente más baja que los que se crían al aire libre.

Lo contrario, en cambio, casi siempre esta abocado al fracaso, ya que cuando se plantan coníferas de gran tamaño en el sector de las copas de los árboles de follaje, al poco tiempo estas últimas ya tienen grandes problemas para seguir creciendo. Además hay poquísimas coníferas que soporten sombras muy intensas.



Los grandes árboles o arbustos también pueden ser útiles conjuntamente con las sombras de los muros; plantados en solitario constituyen un punto de referencia y hasta esconden las paredes poco vistosas. Tanto aquí como en los jardines delanteros relativamente espaciosos adoptan el papel de “árbol de la casa”.

Precisamente, en los arbustos de gran crecimiento siempre hay que considerar el factor tiempo, ya que debe transcurrir un largo periodo, entre unos diez y quince años, hasta que éstos alcancen la altura que se menciona en los catálogos y listados de plantas. Además, cuando son adultos pueden rebasar ampliamente su tamaño medio; las coníferas en concreto, a menudo lo rebasan con creces, como podrán comprobar las próximas generaciones de jardineros.

La importancia de elegir bien

Un importante criterio de selección, concretamente en las zonas umbrías frescas, y con riesgo de heladas, es la crudeza del invierno. También en este caso hay una clara diferencia entre las especies y variedades de un género. Lo mismo ocurre con la propensión a determinadas enfermedades.

Aquí es preciso mencionar el fuego bacteriano, una enfermedad bacteriana de declaración obligatoria e incombatible y que puede ocasionar daños considerables en zonas de frutales. Entre los árboles y arbustos silvestres y ornamentales, pueden resultar atacados el espino y el espino rojo (las familias de Crataegus), el espino ardiente (Pyracantha) y el Cotoneaster. Habría que desestimar los géneros muy propensos, concretamente en zonas de cultivo de frutales. Con todo, hay algunas variedades resistentes (con capacidad de resistencia) entre estos arbustos y que están ganando aceptación. Pero de todos modos, se recomienda buscar asesoramiento, por ejemplo en un vivero o garden center, si bien conviene saber que el fuego bacteriano no ha causado en España tantos estragos como en el resto de Europa.

En lo que respecta a la tolerancia a las sombras, pueden distinguirse tres grupos:

   1.    Árboles y arbustos que toleran el sol y las sombras.
   2.    Árboles y arbustos para zonas semiumbrías hasta umbrías (moderadas).
   3.    Árboles y arbustos para zonas semiumbrías hasta soleadas.

Esta clasificación se corresponde con las tablas que aquí se presentan, aunque siempre puede haber alguna intersección en el dilatado concepto “semiumbrío”. Las especies de zonas semiumbrías del segundo grupo tienden más a lugares oscuros y húmedos, mientras que el tercer grupo tolera temporalmente la sequía y el sol ardiente del mediodía.

Sugerencias sobre las plantas

Los árboles y arbustos jóvenes se venden casi siempre como “plantas de contáiner” (en tiesto) o con el cepellón protegido con un trapo o una rejilla de alambre. Sin embargo, es menos frecuente encontrar plantas con raíces al descubierto, como ocurre, por ejemplo, con los arbolitos para setos. Las plantas de contáiner pueden plantarse prácticamente durante todo el año, si bien es preferible evitar los días estivales más cálidos, mientras que el resto suele colocarse en la tierra a partir de octubre o en la primavera. Las plantas de contáiner se extraen simplemente de la maceta. Las plantas con cepellón se introducen y luego se deshace la ligadura; debe retirarse la rejilla o el plástico. La base del agujero previsto para la planta debería esponjarse un poco con el rastrillo.

Sugerencias sobre los cuidados

Los árboles y arbustos en estado adulto se incluyen entre las plantas de jardín de fácil cuidado, siempre que no tengamos en cuenta las podas ocasionales de clareado y la eliminación de los retoños muertos. Sólo unos pocos arbustos semiumbríos requieren una poda anual, con la cual su tamaño se reduce hasta sobresalir unos centímetros por encima del suelo. Esto favorece la aparición de los nuevos brotes, por ejemplo, en el hipérico (Hypericum) y Spiraea bumalda y sus variedades.

En cuanto a las plantas umbrías, debería prestarse atención a la humedad del suelo, sobre todo cuando éstas se encuentren en lugares poco adecuados, así como en el periodo posterior a su plantación. Respecto a las perennes, hay que tener en cuenta que también en invierno necesitan agua y deben regarse cuando sea preciso. Las plantas muy jóvenes, así como los rododendros, deberían protegerse del sol de invierno tardío con una estera de esparto o una cobertera de ramas de pino.

La cobertera resulta beneficiosa siempre que no sea demasiado gruesa. Ciertamente, unas capas de follaje pueden ser una excelente protección para la zona de las raíces, sobre todo los primeros años. Para cubrir su necesidad de nutrientes, casi siempre es suficiente con administrarles una buena cantidad de compost, si bien, al principio, las plantas deben recibir una ayuda extra con abono orgánico – mineral.




Fuente: Como diseñar y crear el jardín de sombra
Joachim Mayer

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